De-lineamientos

Leonardo Herrera. Proyecto, 2000. Impresión fotográfica. 200 x 300 cm

Colectivanov 2000 - ene 2001· Por Miguel González

De-lineamientos

Museo de Arte Moderno La Tertulia

Una exposición que se plantea como una reflexión sobre lo dibujístico reunió cinco artistas que mediante instalaciones, proyecciones, videos, señalización y animales vivos, se acercaron a tratar de modificar la idea tradicional sobre los ingredientes que con forman la línea. 

Leonardo Herrera (1976) reconstruyó avisos de señalización callejera sobre la entrada del museo, declarándolo zona deportiva. Así mismo, construyó en polvo de café la imagen inerte de un jerarca de la mafia en la mesa de disección de la morgue. Café y cocaína, polvos procesados de origen agrícola que son emblemáticos de Colombia y de su definición internacional. Herrera, que usa diversos medios como la fotografía, el video y la instalación, concentra su obra como instrumento crítico en la violenta sociedad que lo en marca. 

Colectiva: De-lineamientos — imagen 1
Giovanni Vargas. SS Beagle, 1999-2000. Detalle de instalación. Dimensiones variables.

Diana Lasso (1975) propone ampliaciones murales sobre hule, de intimas instrucciones para tratar la menstruación. El preventivo de la hemorragia que violenta la cotidianidad es también un esquema didáctico que prevé su buen uso. Esta apropiación del diseño para ser subvertido en la escala es también un ejercicio de acotación y comentario sobre la mujer y sus ritos inevitables. Lo íntimo y lo secreto como grandes carteles de despliegue animados por una voluntad tan sarcástica como esencia lista. 

Por su parte, Ana María Millán (1975) se vale de la proyección de diapositivas y de videos para presentar su propia imagen contando una historia personal, obedeciendo al pensamiento de Barthes sobre la anécdota como configuración para la apertura de sentido. La anécdota, aparentemente banal y aleatoria, se exalta a través de las imágenes proyectadas que no dejan de ser ocasiones ligeras para provocar sonrisas. Millán remite sus gestos y tratamiento descriptivo a las telenovelas, noticieros e indicadores del trabajo cinematográfico y televisivo, que vinculan su propuesta al documento. Registra acciones musicales y hechos delictivos, apoyándose en la banalidad como un síntoma elocuente de la sociedad retórica. 

Claudia Patricia Sarria (1975) acude a las características del lugar para acreditar su trabajo. El recinto arquitectónico se vuelve protagonista, y se invierte la relación museo-contenedor. El espectador ve subrayado su trayecto y es éste el que hace existir la obra en su recorrido. Respecto a su trabajo, experiencia y realización, la artista ha declarado: "El proyecto consiste en tomar el espacio destinado para exponer un determinado número de obras, de delinearlo, representarlo, tomando como puntos de unión cada uno de sus vértices, sacándolo del anonimato (aparente), haciendo resaltar su estructura por medio del dibujo, convirtiendo el espacio en la obra misma y a la vez monumentando e integrando la presencia de las personas (público) a la misma, sirviéndose de cintas autoadhesivas de revestimiento color negro para delinear el espacio exterior de acceso a Ia sala, teniendo en cuenta las calidades de Ia línea con respecto a Ia estructura, Ia idea de entrar a un dibujo". 

El pequeño video incrustado en la pared, el tablero de 1,50 x 2,40 metros pintado en el muro y escrito íntegramente con tizas de colores enseñando una teoría, y el hormiguero provocado en tres compartimentos de plástico conectados plantean una obra que presenta el paso del tiempo, la fragilidad como categoría, el instinto como elemento y el documento presencial como un punto de entonación emocional. Estos son los intereses que motivaron a Giovanni Vargas (1976) a producir esta instalación con diversos vehículos expresivos. Su trabajo es frecuentado por distintas motivaciones que incluyen la vida y el comportamiento animal, relacionándolo con humanización, inteligencia y trabajo. En otra ocasión presentó la vida de su perra, documentada con los vestidos, adornos, maquillaje y testimonios de fiestas de aniversario. Ahora el centro de su trabajo ofrece la ordenada, lógica, sensata y pacifista organización de hormigas diversificadas en tres zonas: la construcción arquitectónica en distintos comportamientos, desde la estancia de la reina hasta los almacenes de provisión, el lugar de la alimentación diariamente suministrada y el sector donde se acumula la basura y que sirve de cementerio. La pequeña ciudad en próspero crecimiento se ofrece en una mesa, a manera de experimento estudiantil, aludiendo a objetivos didácticos y convirtiéndose de alguna manera en ejemplo moralizador. 

Los artistas y las obras presentes en De-lineamientos entran a discutir el discurso no sólo de lo dibujístico, sino la artisticidad de los autores y la misma producción. La ironía es un síntoma, pero también la suspicacia para generar preguntas, descodificando actitudes y ateniéndose a las consecuencias, diseñando en el ejercicio particulares formas de exorcismo. 

MIGUEL GONZÁLEZ

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