Por medio de su selección del tema y de las obras de arte de la exposición Worthless (Invaluable) en la Modern Gallery de Liubliana, la capital de Eslovenia, Carlos Basualdo nos mostró cómo se puede ser interesante, inteligente, provocativo y divertido a la vez. A pesar de que sus palabras, escritas en el corredor de entrada a la galería, hacían énfasis en que la referencia principal de la exposición —la cuestión del valor de las obras de arte— fue uno de los intereses principales de los artistas del siglo XX, una buena parte de ella estaba dedicada a la reflexión y experiencia artísticas de la concepción contemporánea del valor en general. El dinero, como materialización del capital y el poder, su intercambio, el oro, la banca y las funciones del mercado son el tema, motivo e inspiración que, como se demostró, preocupan por igual a artistas mundialmente reconocidos, y a los conocidos localmente. Tal vez sólo en Eslovenia, uno de los países en transición que levita con éxito entre la economía socialista y la capitalista, así como entre la periferia y el centro geopolíticos, se podía instalar una exposición concebida en tal forma, en el más representativo espacio oficial para exposiciones.

Tengo la fuerte impresión de que el punto principal de Basualdo era exactamente la desmitificación de la inveterada jerarquía del valor del arte. Parece que la pretendida disposición del arte funciona al máximo cuando refleja la constitución geopolítica del mundo, el cual, como sabemos, está dividido en el lugar del poder —centro del capital— los Estados Unidos y Europa occidental, y el resto, y la jerarquía del arte sigue precisamente este patrón. Por otra parte, el capital estableció el valor del mercado como El Valor, de tal forma que el mercadeo, la habilidad para vender, ha sido investido como la disciplina de más alto nivel que finalmente condujo a la supremacía de la apariencia sobre la sustancia. Dentro de un marco tal, la práctica del arte, cuyo aspecto básico es la materialización de lo espiritual, se encontró a sí misma en un terreno peligroso. La única opción era someterse a las reglas del mercado en la esfera del llamado mercado libre, o al discurso ideológico de artista estatal en la esfera de la economía del plan socialista. Esta dicotomía, a pesar de ser el verdadero tema de la exposición, en realidad no tuvo allí su representante. Las obras exhibidas están más allá de la clave establecida del valor, pertenecen a esa extraña categoría de lo invaluable, en donde la falta de un fin determinado del acto artístico es igual a la pura perspicacia creativa, ese último recinto de libertad en la realidad totalmente corrupta.

La selección de Basualdo representa diferentes enfoques de este problema, a medida que emergieron de la producción de arte multidisciplinario contemporáneo. En la obra Thread (1990-1995), de Cildo Meireles, esto se manifiesta mediante el acto neutralmente simbólico de enrollar el hilo de oro alrededor del monumental cubo de heno recién cortado. Mladen Stilinovi lo aborda más directamente en su instalación Government-Eggs-Money (1998), en donde, esparcidos por el piso, coexisten collages de periódicos repletos de política, billetes, platos y huevos rotos. Apolonija Ušteršič en su video Production of Desire (1997), expone la sutil agresividad de mercadeo de la economía de consumo, a través del retrato idealizado del producto de la industria italiana del calzado. Boîte en Valise, Series G, de 1968, de Marcel Duchamp, es la parodia de los productos instantáneos, “los mejores”. La obra de Robert Morrison, de 1969, un año de conciencia política, se titula simplemente Money. Emily Jacir desmitifica el dinero como el abstracto poseedor del valor, intercambiando una moneda por otra hasta que no queda nada; la acción de Change/Exchange está documentada con fotografías y billetes. Marcel Broodthaers pasó a considerar el oro como el más seguro portador del valor, exaltándolo como el objeto de arte por excelencia, en la obra descriptivamente titulada GoId Bar Stamped with the Image of an Eagle with Showcase (1995). En su Manet PROJECT 74 (1974), Hans Haacke expuso lo absurdo del mercado del arte. Una sucesión de documentos fotocopiados es la génesis del crecimiento del “valor” de Ia pintura de Manet, desde la primera vez que fue comprada por unos pocos cientos de francos hasta su enajenación, después de una serie de transacciones, al convertirse en propiedad de un museo-corporación y alcanzar un valor multimillonario en marcos alemanes. Yves Klein trata poéticamente este tema en la acción exhibida mediante fotografías y recibos especialmente diseñados de su Zone de sensibilité picturale immatérielle (1959), mientras que Piero Manzoni lo hace de una manera cínica con sus series antológicas tituladas Merda d'Artista (1961), y Joseph Beuys lo concluye conceptual y pragmáticamente con la ecuación Art = Capital, de 1980. El nuevo fenómeno de la economía de supervivencia de los artistas del Tercer Mundo es representado con escepticismo por Luchezar Boyadjev. Esta forma de existencia se hace posible gracias a la cadena internacional de fundaciones de arte filantrópicas, y los artistas seleccionados son reducidos a atracciones para exposiciones, seminarios, congresos o talleres políticamente correctos. Cultural GastARTbeiter (2000), de Boyadjev, es un escueto balance de becas ganadas y utilizadas que durante una década le sirvieron para mantenerse entre un proyecto y otro en diferentes partes del mundo, y que le hicieron llegar a la conclusión de que con el dinero gastado en sus giras él habría podido vivir y crear más productivamente si se le hubiera permitido emplearlo para vivir de manera normal en su propio país.

Terminaré esta corta selección de obras y artistas tomados de las 40 piezas expuestas que, creo, ilustran los puntos clave de la concepción de Basualdo, con la obra de Oscar Bony, La familia obrera (1968), que de manera compleja se entrelazó con la realidad social de Eslovenia y de toda la región. La obra de Bony es una escultura viva: sobre el negro pedestal se encuentra la familia del trabajador desempleado, recibiendo a cambio el salario promedio. Es fácil imaginar la languidez que provoca la sola idea de esta obra, y es obvio qué niveles de valor están radicalmente en juego. El organizador de la exposición le solicitó al ministro esloveno pertinente la participación de un trabajador esloveno desempleado y su familia, pero el ministro le contestó que no se había podido encontrar una familia con tales características, y le sugirió que utilizara una familia de refugiados bosnios de tres miembros, lo cual causaría más malestar. La familia bosnia aceptó. En la primera reunión, la esposa reaccionó ante los términos propuestos y, como ella también estaba desempleada, pidió el salario estipulado, solicitud que fue aceptada de inmediato. Pocos días después de la inauguración de la exposición, la hija se enfermó y, de conformidad con las leyes actuales, a la madre se le dio el permiso por enfermedad, junto con el de la hija. A la semana siguiente fui a la exposición. En lugar de la familia, su fotografía a color se podía ver sobre el pedestal, así como una nota en la cual se explicaba que toda la familia tenía licencia por enfermedad. Es necesario señalar que la institución de la licencia por enfermedad es uno de los beneficios del socialismo de los cuales se abusa a menudo, y que pasaron también al periodo de transición. La obra de Bony trata toda la gama de asuntos sobre el valor, desde las apariencias económicas hasta las morales, incluido su complejo entretejido en la sociedad.
Evidentemente desafiado por la dificultad de instalar armónicamente toda esta producción dicotómica y de expresar claramente su actitud hacia el problema, Basualdo respondió con la hábil utilización de las herramientas del curador: la precisa selección que contuviera tanto como fuera posible la representación global de artistas, y la instalación, que en todas las seis salas conectadas de la Modern Gallery incluyó diferentes estilos y enfoques generacionales y disciplinarios. El resultado es una exposición dinámica, agradable a la vista e inspiradora para el alma. Un plegable en miniatura con el ensayo de Basualdo fue empacado junto con coloridos alimentos cuyo valor ya había expirado. U, obviamente, no.
BRANKO FRANCESCHI

