Una de las opciones expositivas más estimulantes dentro de la plástica venezolana de este trimestre la constituyó, sin duda, la muestra de Sigfredo Chacón, presentada en los hermosos espacios de la Fundación Corp Group.
En esta ocasión el artista mostró 38 piezas inéditas, que sintetizan el trabajo desarrollado por Chacón durante los últimos cinco años, y en el que se patentiza su insistencia en una postura desarticuladora de los mecanismos tradicionales de lectura y creación de la pintura. Como bien lo señala Eugenio Espinoza en el texto introductorio del catálogo de la exposición, Chacón toma una vía contraria a la tradición de la pintura abstracta, donde los valores plásticos expresan un sustrato espiritual o metafísico. Chacón, en cambio, intenta, con inteligente ironía, descomponer los elementos en que se basa esta tradición, "actuando como un cirujano plástico, construyendo la piel de su pintura y, luego, conscientemente planificando el resultado del cuadro con gran premeditación". Así, en algunas de las obras de la serie Purapinturabstracta, el artista introduce la técnica del collage acrílico sobre tela: vemos entonces gruesas capas de pigmento que, producidas fuera del soporte, han sido organizadas sobre éste a la manera de los collages, como si el artista intentara revertir la lógica del procedimiento pictórico abstracto-lírico, desvincularse de la emotividad del gesto, mediante un mecanismo de camuflaje.

En el Paramanifiesto, serie Purapinturabstracta Chacón nos señala: "El hombre de hoy en día tiene que camuflarse para penetrar todas las redes sociales, políticas o culturales; Al camuflarnos asumimos una postura mimética-codificada con la cual podemos apoderarnos de signos o formas; La obra debe ser la negación de la relación directa hombre-gesto-acción-soporte. Al congelaría acción, cualquiera que ésta sea, antes de concluir en el soporte, se está rompiendo con el esquema tradicional de lo que pudiera ser un resultado hombre-gesto-soporte". Otro aspecto interesante de su trabajo reside en la confrontación que se establece entre el espacio ordenado (retículas, líneas, formas geométricas), que se encuentra como desdibujado en el soporte, y la gran carga matérica de los empastes de pintura, los drippings y collages de materia acrílica. En esta tensión entre orden y caos, ánimo constructivo y espíritu expresionista, puede entreverse nuevamente el cuestionamiento de la pintura misma y sus fórmulas, es decir, una especie de desnudamiento de las nociones asociadas a la estructuración del espacio pictórico y a la expresividad matérica. El color es otro de los elementos interesantes de su propuesta. El uso reiterado de colores vivos y contrastantes, en parte heredados de su formación como diseñador gráfico, otorgan a la obra el carácter de signo urbano, actual, contemporáneo.
Estas preocupaciones conceptuales que, sin embargo, están planteadas siguiendo una estrategia que remite directa y profusamente a las calidades sensibles de la pintura y el dibujo, se verifican igualmente en los dibujos presentados en esta muestra, hechos calcando la superficie de la tela pintada, o mejor, camuflada.
Todos estos procedimientos nos hacen ver el trabajo de Chacón como una instalación que sólo en apariencia es un cuadro, es decir, donde los elementos expresivos de la pintura y el dibujo, el color, la textura y el espacio se convierten en camuflajes pictóricos: una pintura que, hurgando en los elementos definitorios de su esencia como materia y color, se supera a sí misma, a través de un entramado de simulaciones y logra así este artista elaborar una de las propuestas plásticas más densas dentro del arte venezolano contemporáneo.
KATHERINE CHACÓN
