Exposición Individualago 2000 - oct 2000· Por Katherine Chacón

Rufino Tamayo

Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Ímber

Como una manera de rendir tributo a Rufino Tamayo (Oaxaca, 1899—Ciudad de México, 1991) en el centenario de su nacimiento, la Embajada de México en Venezuela y el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Ímber organizaron la muestra Tamayo: un silencio casi mineral, en la que 23 obras del gran artista mexicano se presentaron vinculadas con piezas de artistas venezolanos que, de alguna forma u otra, han sentido la influencia de Tamayo en sus trayectorias y lenguajes. 

Es importante destacar el aporte brindado a esta muestra por el Museo de Bellas Artes de Caracas, institución que cedió 20 piezas pertenecientes a las Colecciones de Arte Latinoamericano y de Estampa. Destacan de esta selección, La fuente (1951) y Hombre emergente (1976), además de las colografías elaboradas en 1980.

Exposición Individual: Rufino Tamayo — imagen 1
Rufino Tamayo. Hombre emergente, 1976. Óleo sobre tela. 100 x 81 cm.

Tamayo ocupa un sitial preponderante dentro de los creadores latinoamericanos del siglo XX. Desde sus inicios, escogió un camino que lo alejaba decididamente de la triunfal corriente muralista, volviendo con énfasis a la pintura de caballete y a los temas alejados del realismo social o la denuncia. Aunque realizó algunos murales como México hoy o Dualidad, Tamayo evadió la fuerte tendencia narrativa de la plástica mexicana de la primera mitad del siglo XX, logrando subvertir lo meramente pintoresco y folclorista, en una visión profunda que lo conectaba con el pasado prehispánico, en un sentido casi cósmico. Esta penetración de los temas de Tamayo en el sustrato mágico de las culturas mexicanas anteriores a la llegada de los españoles influenciaría de manera determinante toda la cultura mexicana y latinoamericana.

Pero quizás lo más importante del legado de Tamayo radique en su decisión de entender el cuadro como un universo plástico. Tamayo transitó las vías de la figuración y se acercó a la abstracción; Octavio Paz percibió en esta actitud una crítica ante el objeto: "En este sentido sí podría hablarse de una pintura especulativa. Pintura que somete el objeto a una inquisición sobre sus propiedades plásticas y que es una investigación de las relaciones entre los colores, las líneas y los volúmenes. Pintura crítica: reducción del objeto a sus elementos plásticos esenciales". 

Uno de los aportes de Tamayo al arte contemporáneo es lo que Paz denominó "transfiguración", esto es, ascetismo pictórico, restricción cromática, rigor en las líneas y volúmenes, como vía estética para conectarse con el sustrato estético del arte precolombino. Derivado de estas búsquedas, Tamayo nos lega otro de sus grandes aportes técnicos: la mixtografía, una técnica de impresión basada en el empleo de varias planchas para una sola obra, lo que le permitió incorporar nuevas texturas, agrandar los formatos, realizar collages y, en fin, modificar la plancha hasta obtener el resultado deseado, sin necesidad de hacer planchas nuevas para cada prueba. Esta muestra-homenaje incluye siete obras de artistas venezolanos que han sentido la influencia de Tamayo en algún momento de su trayectoria: Oswaldo Vigas (Aguadoras) y Manuel Quintana Castillo (Vendedora de globos), obras cuya iconografía y resolución pictórica revelan una innegable admiración por la obra del maestro mexicano; Pedro León Zapata (A Rufino Tamayo), Abilio Padrón (Sino Tamaruyo, mano Rufino Tamayo) y los jóvenes José Gotopo (Preludio a Tamayo), Luis Rocca Brito (En detalle) y Eduardo Azuaje (Un chamán y un rosa), este último con una hermosa pintura donde destacan elementos típicos de la poética "tamayista", como la alusión a ritos de culturas ancestrales, y las cualidades pictóricas brumosas. Aunque hubiéramos querido ver una muestra más completa, la exposición Tamayo: un silencio casi mineral constituyó una buena oportunidad para volver a admirar obras de quien fuera llamado "el más universal de los mexicanos". 

KATHERINE CHACÓN

Rufino Tamayo, por Katherine Chacón | artnexus