Exposición Individualago 2000 - oct 2000· Por Eva Grinstein

Gustavo Romano

Galería Ruth Benzacar

Evocar una acción por omisión; ésa es acaso la premisa que guió la realización de las obras más recientes de Gustavo Romano (Buenos Aires, 1958). Mediante aproximaciones declaradamente fragmentarias, visualmente misteriosas, este artista abocado a la experimentación con medios electrónicos efectúa un giro —de intensa actualidad— sobre el concepto de arte de acción de raíz sesentista. En su última exposición individual fue posible acceder, a partir de la sumatoria de parcialidades, a la complejidad de su propuesta total, de su poética. La trayectoria de Romano se destaca nítidamente en el modesto panorama del video, el arte multimedia y el ciberarte argentino: desde comienzos de la década de 1990, el artista ha exhibido diversas creaciones atravesadas por la impronta tecnológica, no sólo desde el punto de vista del soporte, sino también temático. Romano usa la tecnología para pensar, para explorar los abismos de la representación y, sin dudas, para analizar el peso de la propia tecnología en el mundo contemporáneo. 

Exposición Individual: Gustavo Romano — imagen 1
Gustavo Romano. Pixels, 2000. Detalle. Instalación fotográfica. 100 x 100 cm.

En su muestra de la Galería Ruth Benzacar, Romano presentó tres piezas. En dos de ellas, el pixel (la medida mínima de información en la imagen digital) funcionó como eje de su reflexión. En la instalación Pixels, presentó el doble registro de una acción que tuvo lugar sobre un barco en el Riachuelo porteño. La imagen —doce fotografías de 100 x 100 cm— muestra al propio artista dibujando una cuadrícula sobre el piso. Las tomas satelitales comparten la escala de la cuadrícula del piso: alguien divide el piso en cuadrados, alguien divide en cuadrados esa imagen del hombre que dibuja cuadrados. Una estructura borgeana contiene al experimento, lo domina desde el fondo, y sólo se hace visible cuando el espectador desvía su atención del concepto del píxel, lo pequeño, para entrar en el sistema abarcador. Desconocer la acción para capturar su esencia. 

La segunda pieza, Acción para un sueño, incluye la instalación de un canal de video dentro de un telescopio. Al observar por la mirilla, se descubre una borrosa cuadrícula: la imagen original ha sido tan ampliada que sólo se ven los pixels, los cuadrados. Información, en este caso, es igual a desinformación: el píxel no cumple su rol de organizar la imagen, sino todo lo contrario. Al mover el aparato sobre su eje, la mirada verifica que hay algo ahí, para toparse con la desesperante imposibilidad de Ia visión integral. Se está tan cerca que ya no se puede ver. 

La tercera y última obra, Lighting piece, retoma una propuesta de acción de Yoko Ono (Enciende un fósforo y obsérvalo hasta que se apague), convertida en una paradoja. La imagen de video, un loop de tres horas de duración, exhibe un fósforo encendido que jamás se consume, y que en cierta medida simboliza la utopía de la detención del tiempo a través de un procedimiento tecnológico. El referente original de la idea, la consigna de Yoko Ono, sucumbe ante la omnipotencia de una acción tecnológica que supera los límites de las leyes físicas. ¿Se intenta, en la obra de Romano, abatir ese matiz romántico e idealista que caracterizó al arte de acción? De ningún modo: las piezas de Romano revierten la soberbia tecnológica con la delicada inconsistencia de su condición de sueños. 

EVA GRINSTEIN

Gustavo Romano, por Eva Grinstein | artnexus