Exposición Individualago 2000 - oct 2000· Por Luz María Sepúlveda

Dolores Zinny y Juan Maidagan

Museo Rufino Tamayo

Desde tiempos inmemoriales, se ha asociado al arte con el juego y se ha teorizado acerca de la naturaleza lúdica del ser humano. En la exposición Por donde saltó el león que presentan los argentinos Dolores Zinny y Juan Maidagán en el Museo Rufino Tamayo, se reúne el empeño por considerar estos dos puntos en su instalación. El espacio es intervenido por una serie de muros continuos divididos entre ellos por una distancia aproximada de 30 cm y perforados cada uno de ellos por círculos concéntricos que aumentan su diámetro conforme avanzan en los muros seriados. Una vez colocados en el espacio entre los blancos muros, los círculos pintados de dorado en su cara interior muestran las dos trampas visuales que son la intención de la obra. Mientras uno los observa por un lado de la instalación, aumentan uniformemente su tamaño, que da como resultado que el espectador/participante se sienta inmerso en un túnel. Si uno se coloca en el otro extremo, el resultado será la visión de un tubo dorado que se prolonga frente al rostro del espectador y da la sensación de perpetuarse al infinito. 

Exposición Individual: Dolores Zinny y Juan Maidagan — imagen 1
Dolores Zinny / Juan Maidagan. Pardon de salto el león, 2000. Instalación. Dimensiones variables.

Vivimos un momento en que el espacio y su apropiación adquieren una especial importancia, debido sobre todo a la posibilidad de ubicuidad que ofrecen los medios electrónicos. De aquí se desprende que la geografía, los mapas, los viajes y las narraciones de travesías tomen un curso interesante en el campo del devenir artístico. La poética visual ha considerado guardar como registro desde las actividades más banales de sus autores hasta documentos de alta calidad histórica. Al fusionarnos con un espacio que se nos presenta como continuidad de nuestro mismo cuerpo, es necesario redefinir los límites de la persona y forjar un nuevo concepto de la identidad como frontera del individuo. El exceso de datos y números con el que se nos bombardea cotidianamente provoca que nos sintamos sumergidos en un tiempo indefinible y en un espacio congelado. Es en este contexto donde debe tomarse en consideración la importancia de revalorar el concepto espacial, cuyas coordenadas se han perdido en un alud sobresaturado de imágenes y retratos. 

Zinny y Maidagán reivindican en su instalación esta necesidad por comenzar a reconsiderar al espacio como el entorno que justificará el desarrollo de arraigo e identidad en el ser humano. El espacio fragmentado debe unificarse para involucrar cuerpos y energías que interactuarán en él para ubicarse nuevamente dentro de él. Si el tiempo parece inalcanzable e irrecuperable, el intento que hacen los artistas por reencontrar el sentido de presencia física en un espacio amenazado por la realidad virtual es sumamente valioso, y en Por donde saltó el león lo logran de manera óptima. Además, mediante el juego, la transformación de materia inerte en participación plena se acentúa, dando una percepción mucho más completa dentro del espacio recién recuperado. 

LUZ MARÍA SEPÚLVEDA

Dolores Zinny y Juan Maidagan, por Luz María Sepúlveda | artnexus