Exposición Individualago 2000 - oct 2000· Por Carol Damian

Carolina Sardi

Museo de Arte de Fort Lauderdale

La escultora argentina Carolina Sardi explora los fenómenos que influencian, exponen o refuerzan temas de género, transculturación e identidad. Empleando un vocabulario simple y directo de símbolos lineales hechos de metal, teje una compleja red de verdades sociológicas, biológicas, mitológicas e históricas que se revelan como un lenguaje de signos único y personal que trata temas que guardan relación con las mujeres en la sociedad, a través de la historia. Cada objeto hace las veces de glifo transformado para una interpretación moderna. Para esta instalación en el Museo de Arte de Fort Lauderdale, el espacio fue tan importante como las formas, y el concepto lo fue tanto como la imagen. La dura pared blanca se convirtió en el fondo de una secuencia de signos metálicos negros, como una página de un libro que espera ser leída, o una cartelera que atrae al espectador hacia su mensaje. Los signos nos hacen participar nos invitan a hacer una detallada interpretación de cada elemento, pero la pared nos exige que nos alejemos para comprender toda la secuencia y descifrar su significado. Lo que puede parecer simple al principio está lejos de ser elemental en concepto, y está basado en numerosas referencias simbólicas complicadas por múltiples niveles de interpretación. 

Exposición Individual: Carolina Sardi — imagen 1
Carolina Sardi. Libre para estar cautiva, 2000. Detalle de la instalación. Dimensiones variables.

Las fuentes de Carolina Sardi se derivan de las experiencias personales de haber crecido en Argentina, y de su propia mente femenina. A menudo, ideas complejas son expresadas en una estética mínima basada en formas abstractas, líneas, arreglos selectivos, y en los espacios positivos y negativos que crean una interacción e interrelación artística y conceptual. Cada símbolo o componente actúa como una palabra, y cada grupo, como una frase. La "historia" o "mito" completo queda expuesto sólo después de haber decodificado los símbolos sobre una base individual y colectiva. 

Por ejemplo, lo que a primera vista aparece como un lenguaje ingenuo de formas que parecen tazas para café, casas, figuras geométricas, flechas, cruces y círculos, adquiere nuevo significado cuando se organizan como letras en una frase o se repiten en numerosas variaciones. Cada símbolo tiene la capacidad de ser autónomo, y de invitar a una interpretación y respuesta personales, o de significar una idea. Cuando se agrupan, revelan nuevos significados y niveles de interpretación. Para Carolina Sardi, la pared fue una invitación para el discurso femenino y personal, así como la oportunidad para explorar un repertorio de signos como evidencia de su propia experiencia. 

La gran pared del museo estaba organizada en cuatro partes, cada una como la página de un libro, aunque el orden no era importante para su interpretación. Empezando con tres jaulas metálicas colgantes que marcaban la pauta para el mensaje de Freedom/Captivity (Libertad/Cautiverio), que impregnaba la instalación y no necesitaba explicación; los objetos metálicos involucraban numerosos análisis y frases simbólicas con relación a las mujeres. El arreglo más provocativo de contornos y perfiles trataba el tema de cómo son definidas las mujeres en la historia y en la mitología, las expectativas de la sociedad con respecto al papel de las mujeres, y las funciones biológicas que distinguen al cuerpo femenino. 

La mitología derivada de la idea de la torre de marfil fue presentada como una hermosa flor con sus cuatro pétalos flotando hacia arriba. Llamado The Secret, este precioso diseño podía reconocerse también como la agrupación de cuatro formas semejantes a una vagina, que celebraban la identidad biológica de las mujeres, como lo hacía también la figura simple de triángulo/círculo, que era una notación de una madre y su hijo, en la cual ella llevaba puesta una pañoleta, como las mujeres del sur de Europa, que están a menudo atrapadas en sus papeles domésticos. Desde cafeteras y pocillos para café basta una silueta formada por una regla y un gancho para ropa que comenta sobre la imagen, y una serie de marcos que pueden interpretar se como restrictivos o liberadores, cada objeto fue presentado como un glifo o un elemento único de una historia universal. Para Carolina Sardi, ésta es su historia, pero también es la de todas las mujeres. 

CAROL DAMIAN

Carolina Sardi, por Carol Damian | artnexus