Brasil 500

Ligia Pape. Manto Tupinambá, 2000. Técnica mixta. 150 x 800 x 800 cm. Colección de la artista. Segmento Arte Contemporáneo.

Exposiciónago 2000 - oct 2000· Por Lisbeth Rebollo

Brasil 500

Redescubriendo el Brasil: un paseo comentado por la muestra

Se trata, por lo tanto, de un tour de force para colocar en evidencia al Brasil y su cultura artística. De hecho, la exposición brinda a la ciudad de São Paulo un conjunto de obras históricas que, de otro modo, difícilmente podrían ser vistas juntas. 

El deseo de marcar el evento del Quinto Centenario del Descubrimiento1 del Brasil llevó a la Bienal de São Paulo a crear la Asociación Brasil 500 Años Artes Visuales, con el propósito de organizar una exposición conmemorativa. El resultado fue la muestra enciclopédica Brasil 500 Años +, que reúne 15 mil obras de arte, divididas en 13 módulos temáticos distribuidos en tres grandes edificios del Parque Ibirapuera en São Paulo: la Pinacoteca del estado, la Bienal de São Paulo y el antiguo Museo de Aeronáutica, recientemente restaurado para el evento, totalizando así cerca de 60 mil metros cuadrados de espacio expositivo. 

La exposición, que fue inaugurada el 23 de abril, un día después de la fecha histórica de la llegada de los portugueses a la parte brasileña del continente americano, recibió en su primer mes casi 170.000 visitantes. Permanecerá en São Paulo hasta el 7 de septiembre, día de la independencia del Brasil, para luego trasladarse a Rio de Janeiro donde ocupará todo un complejo de espacios culturales2, de octubre a diciembre. Por otro lado, versiones compactas itinerantes de la exposición pasarán por 12 capitales del país y 17 museos internacionales, en Lisboa, Nueva York, Washington, París, Bordeaux, Bilbao, Londres, Oxford, Cambridge y Buenos Aires. 

Se trata, por lo tanto, de un tour de force para colocar en evidencia al Brasil y su cultura artística. De hecho, la exposición brinda a la ciudad de São Paulo un conjunto de obras históricas que, de otro modo, difícilmente podrían ser vistas juntas. 

Exposición: Brasil 500  — imagen 1
Labrete. Ornamento de plumas. Museo Paraense Emilio Goeldi. Segmento Artes Indígenas.

Con la intención de atraer al público masivo, se optó por un criterio de museografía escenográfica. Es decir, las obras están exhibidas en ambientes especiales que las dramatizan. Estos fueron construidos por arquitectos y escenógrafos que trabajaron junto a los curadores responsables por los 13 módulos de la muestra. El objetivo buscado es el impacto sensible sobre el espectador; envolverlo emocionalmente para vivenciar con intensidad la experiencia de ver obras importantes de la historia cultural brasileña. El efecto escenográfico busca potenciar la percepción estética del visitante. 

Los módulos de la exposición Brasil 500 Años + ofrecen al público un acercamiento a la trayectoria del arte brasileño desde la prehistoria hasta el momento actual. El trayecto se inicia con una exposición que enfoca la producción simbólica existente en el territorio brasileño desde los primordios humanos3. El panorama se completa con un documental especialmente producido para el evento —Un viaje por la prehistoria brasileña—, que puede ser visto en el Cine Caverna, montado como anexo de la muestra, junto al edificio de la Bienal de São Paulo. En este documental se registran no sólo espacios arqueológicos, sino también testimonios de arqueólogos y antropólogos. 

La muestra sobre la prehistoria fue instalada en el primer subsuelo del edificio del antiguo Museo de Aeronáutica. Para su escenografía, fueron creadas paredes, imitación de rocas que contienen registros de diseños y pinturas a la manera de la época representada. Un camino especial se ofrece como trayectoria al visitante, en medio de un paisaje primitivo. 

Exposición: Brasil 500  — imagen 2
Imagen religiosa. Detalle de la escenografía del segmento Arte Barroco. Foto: Denise Andrade.

 En otros pisos del mismo edificio se presenta el segmento "Artes indígenas", un panel de la producción estética de diferentes culturas indígenas, a través de múltiples objetos y vestimentas de uso cotidiano y ritual. La exposición presenta una lectura etnológica que resalta la calidad estética del arte indígena. Reúne objetos de cerámica, cestería, tejidos y piezas de arte plumaria. La escenografía circunda el espacio ocupado por la exposición. Constituida por plumas de aves blancas, alude al uso de este material en los adornos y vestimentas de los pueblos originarios del territorio brasileño. Es un jardín plumario. Rodeando las piezas en exhibición hay también espacios con tierra de diferentes colores, piedritas y semillas. 

Pero la escenografía de la muestra de "Artes indígenas" consiste ante todo en la arquitectura del edificio, obra del arquitecto Oscar Niemayer. Esta estructura, que —como mencionamos— fue especialmente restaurada y climatizada para el evento, tiene forma semicircular cóncava, por lo que es llamada de Oca, en alusión a la vivienda original indígena que presenta la misma figura. 

 Es interesante notar que en este módulo, al contrario de lo que sucede en otros segmentos de la muestra, no se establecen relaciones con el arte contemporáneo, ya sea a través de recursos audiovisuales, por alusión a obras presentes en otros espacios de la exposición, o por la presencia de obras originales de artistas que utilizan el referente indígena en su creación. Sin embargo, innumerables artistas contemporáneos exploran la estética de estos pueblos, como fuente creadora de sus trabajos, y existen igualmente contribuciones críticas que establecen conexiones entre esa estética y la vocación constructiva del arte brasileño del siglo XX. 

Exposición: Brasil 500  — imagen 3
Suzanne Betous. Retrato, 1955. Óleo sobre tela. 95 x 73,5 x 2,5 cm. Colección particular. Segmento Negro de Cuerpo y Alma.

El módulo "La Carta de Caminha" coloca al visitante frente a documentos y objetos de época (siglos XVI y XVII). El punto central es la primera carta enviada a Portugal por el escribano de la flota de Pedro Álvares Cabral, primer documento histórico sobre Brasil, texto donde se hacen comentarios inaugurales y se revelan las primeras impresiones sobre la tierra encontrada. Se presentan también en este módulo los primeros objetos de la cultura occidental traídos a Brasil en la época, y se reúnen trabajos de artistas contemporáneos que hacen una relectura de aquella carta referente al encuentro del Brasil. Algunos de estos artistas contemporáneos reaparecen en los módulos de arte moderno o contemporáneo que comentaremos más adelante. Aquí, la escenografía se realiza, en especial, a través del uso del color. 

El módulo "Arte Barroco" nos acerca al primer momento de la expresión artística “brasileña”. A través de la imaginería religiosa, se muestra al público un momento de riqueza de los tiempos coloniales, marcado por el descubrimiento del oro y por la fuerte presencia de la transculturación africana, formadora de la cultura brasileña, junto a los aportes indígenas y europeos. Es interesante notar que hay una ausencia de referencias al arte de las poblaciones de las Misiones, donde el indígena produjo tallas bajo la orientación de los jesuitas catequizadores. 

No se exhibe la producción pictórica del período Barroco que, sin embargo, vamos a encontrar en el espacio de la muestra "Negro de cuerpo y alma", dentro de las referencias a la presencia negra en el imaginario brasileño, en diferentes momentos de la historia social. 

Escenográficamente, la muestra del Barroco se presenta en medio de un “jardín” de flores violáceas y amarillas, sustentadas por astas de hierro de diferentes alturas que forman un camino por donde el visitante es llamado a pasear y apreciar la muestra de imaginería religiosa. Ruidos y música refuerzan la dramatización. Las obras están dispuestas sobre pedestales en medio de las flores, aludiendo de tal modo a los santos de las procesiones religiosas. 

Exposición: Brasil 500  — imagen 4
Benjamín Abrahão. Los rebeldes, 1935. Lampião, Maria Bonita y el grupo. Detalle de fotografía. Colección Fundación Joaquim Nabuco. Segmento Arte Popular. // Sombrero grande de cuero que perteneció al líder Cagnaceiro. Con efigie de Pedro II y flor de liz. Detalle. Segmento Arte Popular. Colección de Frederico Pernambuco.

El módulo sobre el Siglo XIX coloca al visitante ante el impacto del neoclasicismo sobre el arte, con la fundación de la Academia de Bellas Artes. Se contemplan también las repercusiones posteriores de las corrientes francesas sobre el arte brasileño, como en los diálogos con el romanticismo y el realismo. La escenografía se realiza a través de la creación de salas con paneles de diferentes colores y con decoración a la moda de época: frisos de estilo clásico, detalles en columnas y frontones, presentes en la arquitectura de este momento histórico. En medio del espacio de exposición hay un patio para el descanso del visitante, construido también en el mismo estilo de época. 

El segmento titulado "Mirada distante" hace un recorte temático que enfoca la visión que el extranjero construye del país y de sus habitantes. El centro de interés es, en especial, la naturaleza, el paisaje, reuniendo un conjunto de acuarelas, dibujos, óleos sobre lienzo y fotografías. Los paisajes son trabajos de artistas extranjeros que vivieron en Brasil o visitaron el país en algún momento durante los siglos XVII, XIX y XX, como Franz Post (siglo XVII), Taunay, Debret, Louis Compte (siglo XIX), Viera da Silva y Anselm Kiefer (siglo XX), entre otros. Este módulo presenta, como en otros casos, artistas ya incluidos en otros segmentos, como, Franz Post, que aparece también en "Negro de cuerpo y alma", y Taunay y Debret, presentes en el segmento Siglo XIX. Estas repeticiones no serían problemáticas si hubiese algún tipo de información contextual en cada uno de los módulos que el visitante recorre. 

En este momento de la exposición encontramos otra ausencia que merece ser registrada: la curaduría perdió la oportunidad de establecer conexiones con el paisaje producido a principios del siglo XX, y por la generación de artistas descendientes de inmigrantes que ingresaron en el escenario artístico a mediados de la década de 1930, una mirada que contrastaría tal vez con la visión del extranjero. 

La escenografía del segmento "Mirada distante" se construyó como un bosque con grandes troncos de árboles y suelo de piedritas claras. Las obras en exhibición se encuentran dispuestas en las paredes circundantes a la escena, siendo además dramatizadas por la luz. 

Exposición: Brasil 500  — imagen 5
Vista general de la escenografía del segmento Arte del siglo XIX.

El módulo del Siglo XX destaca el arte moderno y contemporáneo, abriendo relaciones con otros núcleos: "Negro de cuerpo y alma", "Arte afrobrasileño", "Imágenes del inconsciente", "Arte popular". Son relaciones, sin embargo, muy difíciles de ser percibidas por el visitante, ya que las muestras se encuentran en edificios diferentes y no hay un recorrido sugerido, ni indicaciones de tales conexiones a través de cualquier recurso, como textos, videos o programas informatizados. 

Los módulos "Negro de cuerpo y alma" y "Arte afrobrasileño" presentan redundancias, al ser comparados entre sí. Se entiende que la intención de la curaduría, en el primer caso, fue la reconstrucción de la presencia negra en la representación visual que se va construyendo en el país a lo largo de la historia. Queda claro que la segunda muestra, "Arte afrobrasileño", pretende establecer una relación entre el universo simbólico original y la construcción plástica contemporánea. Sin embargo, el contenido de ambas es lo que produce la repetición. En esos sectores encontramos artistas de gran interés contemporáneo como, por ejemplo, Rubem Valentim (1922-1991), artista que se vale del universo simbólico de los orichas en sus trabajos de tendencia constructiva. Explora la forma del hacha que caracteriza a Changó y utiliza saetas que tienen significado ritual en el candomblé. En su trabajo, sea en la pintura o en los objetos, está presente la cuestión identitaria afrobrasileña. 

En el módulo "Arte afrobrasileño" encontramos a la joven artista Rosana Paulino que, por la actualidad de su trabajo, se destacaría más en el segmento sobre arte contemporáneo. En el contexto de los lenguajes estéticos actuales, esta artista viene explorando la imagen fotográfica para tematizar el universo femenino en cuestiones de identidad de género y cultural. Explorando la disposición serial, en uno de sus trabajos dispone pelos púbicos en pequeños marcos usados antiguamente para el montaje de retratos fotográficos, o imprime retratos en los cuales adhiere pelos sobre el tejido enmarcado en bastidor usado para bordar. En otro, reproduce retratos de mujeres sobre el tejido, con los que crea patuás, pequeños objetos hechos para la protección contra peligros, práctica presente en la cultura afrobrasileña. 

Exposición: Brasil 500  — imagen 6
Arthur Bispo do Rosário. Manto de presentación, sin fecha. Tela, lana, incrustaciones y cuerdas de cortina. 219 x 130 cm. Vista general de la instalación para el segmento Imageries del inconsciente. Foto: Denise Andrade.

El módulo "Negro de cuerpo y alma" pretende igualmente poner en evidencia la cuestión afrobrasileña. Muestra la herencia de la esclavitud y la representación social resultante del hombre y de la mujer negros. En términos de perspectiva museográfica, la exposición se construye como un “cajón de curiosidades”, a la manera de las primeras muestras universales. En el espacio expositivo se mezclan lienzos, objetos de porcelana, instrumentos usados para la tortura en la esclavitud, fotos, tarjetas postales. En fin, diferentes soportes y objetos donde aparece la imagen de la raza negra. 

Pero es en "Arte afrobrasileño" donde se destacan los locales de donde se originó la inmigración africana, a través de la esclavitud. En este módulo se reúnen, igualmente, objetos africanos (50 piezas), enfocando las referencias simbólico-estéticas de la producción artística actual. De tal forma, se registra también una dimensión del problema identitario. 

En "Arte afrobrasileño", la escenografía se construye con el uso de cortinas, creando un ambiente para las piezas etnológicas presentes en el contexto de la muestra. Son utilizados también recursos de iluminación para dramatizar los objetos. 

Habiendo sido concebidos por curadores diferentes, estos dos módulos presentan redundancias de abordaje, al incluir, en algunos casos, no sólo los mismos artistas, sino también estrategias y problemas comunes. 

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Rosana Paulino. Sin título, 1997. Fotocopia transferida y costura sobre tambor de tejido. 31,3 x 31,3 cm. Segmento Arte afrobrasileño.

"Imágenes del inconsciente" muestra trabajos producidos por enfermos psiquiátricos que fueron reunidos por los psiquiatras Osório César y Nise da Silveira, constituyendo ahora acervo de museos. Este segmento propone mostrar las relaciones entre la producción artística de individuos psíquicamente patológicos y el arte moderno y contemporáneo, a partir del cuestionamiento del proceso creativo. El debate sobre este asunto fue intenso en el campo de la crítica de arte brasileña a lo largo de las décadas de 1940 y 1950, cuando se discutía el problema de la creación en el arte moderno. 

Hoy en día, se alude a puntos de contacto entre tal arte bruto y los lenguajes de la estética más actual, asunto que la exposición también destaca. Comentamos aquí, como ejemplo, el trabajo de Arthur Bispo do Rosário, donde encontramos, entre otras características, el uso estético del principio de la acumulación. 

La exposición deja fuera, sin embargo, una relación importante: la que se puede establecer con el arte ingenuo que, a su vez, está presente en otro segmento, el del "Arte popular". 

El módulo dedicado al "Arte popular" pretende, según la curaduría, proponer una nueva reflexión sobre este universo de la cultura. Considera que el objeto es producido por puro sentido estético de su creador, en busca de un significado que va más allá de su uso cotidiano. 

Exposición: Brasil 500  — imagen 8
Alfredo Volpi. Sin título, década de 1950. Témpera sobre tela. 92 x 65 cm. Segmento Arte Moderno.

El panorama histórico sobre el "Arte moderno" (que emerge en la década 1920 y marca el período entre esa década y mediados de la década de 1940; arte que inicia el diálogo con las vanguardias artísticas europeas) se presenta con bastantes lagunas, lo que, sin duda, afecta el entendimiento del proceso del arte brasileño. 

Allí se dan cita los primeros modernistas, como Tarsila, Anita Malfatti, Di Cavalcanti y Brecheret; pero faltan muchos artistas importantes de las décadas de 1930 y 1940. Aparecen también pocos de los nombres relevantes del arte abstracto. En este módulo la opción parece haber sido la de mostrar más obras de un mismo artista, especialmente de aquellos que están dentro del proyecto concretista o neoconcretista. En este segmento, el gran énfasis se hizo en estos movimientos, enfocándose incluso en la repercusión en experiencias de artistas que se acercaron a estas tendencias sin una adhesión total a su programa estético. No hay un solo texto que ubique la producción exhibida, en el trayecto de la historia. El segmento parece, así, pensado para un visitante más especializado. 

En estos dos últimos módulos (el de "Imágenes del inconsciente" y el de "Arte moderno"), la dramatización escenográfica del espacio se da por el uso del color y de la iluminación. En el segmento sobre "Arte moderno" se utiliza el color gris en todo el espacio expositivo, y luz baja, puntualizándose obra por obra con luz focal. La misma iluminación recibió el sector correspondiente al arte contemporáneo.

La curaduría del segmento "Arte contemporáneo" reunió algunos de los nombres representativos de la producción actual, enfocándose en tendencias diversas, desde las varias técnicas de reproducción de la imagen fotográfica hasta las instalaciones. 

Las obras en exposición pertenecen frecuentemente a marchands, permitiendo observar, por un lado, el papel fundamental que viene teniendo éste en el descubrimiento de valores actuales del campo artístico y, por otro lado, la articulación del mercado con el circuito institucional de la Bienal de São Paulo, en el proceso de difusión del arte brasileño actual. 

Cabe destacar en este comentario algunas de las obras en exhibición. Franz Krajcberg, con su proyecto ecológico, llama la atención en el conjunto exhibido. Lygia Pape impacta con su instalación en rojo titulada Manto Tupinambá (en alusión al grupo indígena con ese mismo nombre). Cildo Meireles denuncia “el autoritarismo cultural, curatorial, artístico como una de las caras de la violencia del mundo actual”, en su instalación con esferas de hierro y esposas titulada Strictu. Adriana Verejão comparece con un trabajo bidimensional en técnica mixta sobre lienzo, donde aparece el uso poético de la iconografía de la rosa, flor de gran significado simbólico en el universo femenino. 

Terminando nuestro paseo comentado por la megaexposición Brasil 500 Años +, debemos hacer una observación final. Siendo un evento de gran tamaño, es comprensible que presente, al lado de innegables cualidades, algunos problemas estructurales y conceptuales en el relato panorámico que pretende ofrecer sobre el arte brasileño. Muchos curadores actuaron en el evento, imprimiendo cada uno su visión de mundo en el abordaje de los períodos y temas relevantes de la historia del arte. La escenografía4, según las encuestas que vienen siendo realizadas, agradó al público, pero despertó polémicas en la crítica periodística especializada. El uso de la escenografía viene marcando un cambio en el curso de los modos de comunicación del arte con el público. Es necesario el cuidado de estudiar la función de este recurso, sus pros y contras, antes de proceder a una evaluación sobre su alcance museográfico. 

NOTAS 

1. Esta idea viene siendo sustituida por Ia de encuentro. 

2. Ocupará el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Imperial, el Museo de Arte Moderno, Ia Casa Francia Brasil y el Espacio Cultural de los Correos. 

3. Reúne los segmentos Arqueología; El primer descubrimiento de América y Arte: ¿evolución o revolución? 

 4. La curaduría general es de Nelson Aguilar. Actuaron como curadores de los segmentos: Maria Cristina Scatamacchia y Cristina Barreto ("Arqueología"); Walter Neves y André Prous ("El primer descubrimiento de América y Arte: ¿evolución o revolución?"); Lucia Van Velthem y José Antonio Fernandes Dias ("Artes indígenas"), Emanoel Araújo y Paulo Roberto Pereira ("Carta de Pedro Vaz Caminha"); Miriam Ribeiro de Oliveira ("Arte Barroco"); François Neyt, Catherine Vanderhaeghe, Kabengele Munanga, Marta Salum ("Arte afrobrasileño"); Emanoel Araújo y Federico de Mello ("Arte popular"); Luciano Migliaccio ("Arte del siglo XIX)"; Nelson Aguilar, Franklin Pedroso y Maria Alice Milliet ("Arte moderno"); Luiz Carlos Mello ("Imágenes del inconsciente"); Nelson Aguilar y Franklin Pedroso ("Arte contemporáneo"); Jean Galard y Pedro Corrêa do Lago ("Mirada distante"). Los escenógrafos de Ia exposición fueron Naum Alves de Souza y Paulo Pederneiras (todas las muestras del edificio del antiguo Museo de Aeronáutica); Emanoel Araújo (en las muestras en las cuales fue curador); Marcelo Ferraz ("Arte afrobrasileño"); Daniela Thomas ("Imágenes del inconsciente"); Ezio Frigerio ("Mirada distante"); Bia Lessa ("Arte Barroco"); Marcos Flaksman ("Siglo XIX"); y el arquitecto Paulo Mendes da Rocha ("Arte moderno y contemporáneo"). 

LISBETH REBOLLO GONÇALVES 

Profesora de Ia Universidad de São Paulo, Brasil, y miembro de Ia Asociación Brasileña de Críticos de Arte, ABCA/AICA.

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