El trabajo de ocho artistas jóvenes que representan una nueva generación en Miami ha sido motivo de gran interés para Ia Galería Broman Fine Art. Ellos están dispuestos a cambiar Ia tradicional visión del arte latinoamericano, generalmente relacionada con las pinturas derivadas de Diego Rivera, Frida Kahlo, Rufino Tamayo. Manola Payares, curadora de esta muestra titulada Arte actual, seleccionó a Paul Fuguet, Sergio García, Vivian C. Marthell, Sergio Payares, Manuel Ángel Prieres, José Reyes, Leyden Rodríguez y Carlos Suárez de Jesús.
La mayoría de las obras son instalaciones, objetos y pinturas. Casi siempre, estas obras buscan traicionar los soportes tradicionales del arte, como también consolidar lo impredecible, lo conflictivo. En este sentido, Ia Galería Broman Fine Art, con Ia exposición Arte actual, se suma al camino solitario y valiente de Ia Galería Ambrosino, que desde hace varios años viene difundiendo Ia tendencias más extrañas del arte contemporáneo de Miami.

Sergio Payares, Carlos Suárez de Jesús, Paul Fuguet y Sergio García se apoyan en Ia tradición de Ia pintura, expresando ideas de un humanismo despedazado o, dicho de otro modo, buscando despedazar un poco los soportes pasivos de Ia pintura.
Payares presenta una atmósfera variada en tonalidades incoloras. El espacio es el lugar donde sus personajes emergen como rápidas siluetas, asumiendo un papel emblemático de un paisaje urbano de controlado humanismo. Estas siluetas aparecen flotando como una sutil energía hacia el campo misterioso de Ia narración.
José Reyes acumula pequeños objetos y muñecos de fieltro y peluche que, cubiertos en cera, sorprenden por su nueva apariencia. Los colores ocultos de cada pieza se revelan como una masa de tonos indefinidos y obtusos. Su instalación sorprende por las curiosas resonancias que produce Ia deformación del objeto atrapado por el calor de Ia cera. Esta obra recuerda las connotaciones de Ia pintura abstracta de Ia década de 1960, en Ia que los colores se chorreaban y ensuciaban con gran voracidad.

Vivian C. Marthell es una artista que viene de las experiencias del performance. Para ella, Ia manipulación de los objetos, pinturas y videos es el reflejo de sus actividades anteriores, donde Ia libertad de las acciones marcaba sus nuevos patrones estéticos. Indudablemente, el trabajo que se genera a través del performance parece girar siempre sobre las oscuras necesidades del cuerpo, pues muchos de los artistas que hacen performance se convierten en mensajeros independientes del comportamiento social. En esta época de paranoia sexual, el látex ha logrado transformarse en un material con alusiones directas a lo orgánico y a lo sexual. ¿Cómo se sentiría Eva Hesse hoy, si estuviera viva aún? Esta es Ia materia utilizada por Vivian Marthell como soporte de su trabajo. El látex resbala como una imprecisión, entre una sombra que no se sabe cuándo comienza a ser pictórica o simplemente escultórica. La consistencia y Ia formalidad anormal que adquieren sus obras en pequeño formato nos revelan a una artista en control de una agrietada sensibilidad, dispuesta a enfrentar situaciones de riesgos desconocidos.
Paul Fuguet es un artista que prefiere no rechazar su formación como pintor, para construir con astucia y rapidez Ia solución temporal del dilema de una pintura que, siendo figurativa, prefiere ser convenientemente abstracta. Su trabajo goza de un inestable crecimiento, como también de una pronunciada caída hacia las profundidades de lo pictórico.
Sergio García lleva el conflicto existencial a los sabrosos limites de Ia violencia. El cuchillo rompe Ia tela y queda allí clavado, como evidencia de una lucha apasionada entre el artista y el cuerpo de Ia obra. El arma blanca determina Ia vida de su trabajo y, al final, busca ansiosamente descubrir o experimentar su olvidada o perdida inocencia. García revela Ia expresividad que contiene esta paradójica situación.

Carlos Suárez de Jesús plantea una obra igualmente dramática como Ia obra de García, al pintar solitarios y angustiados personajes. En sus trabajos se definen nuevamente argumentos sobre Ia degradación humana. Sus figuras parecen acorraladas en un mundo complejo y al mismo tiempo primitivo. Su pintura refleja al hombre desequilibrado que se esconde en Ia industria de Ia civilización.
Manuel Ángel Prieres plantea dudas sobre los patrones de acondicionamiento de consumo masivo. Los fantasmas de los artistas povera italianos parecen inmiscuirse en sus proyectos. Los estantes para vender y promover objetos o alimentos en las tiendas o mercados son usados para acumular tierra y boicotear Ia impulsiva y automática necesidad de consumir.
Layden Rodríguez, con un molde y harina de pan, fabrica centenas de figuras humanas que se acercan con inocencia a Ia ambiciosa cultura de Ia clonación. Estos pequeños e inocentes seres humanos aparentan ser, en Ia instalación, una masa de infinitos números, tanto de nuevos seres como de seres ya sin vida, acumulados en una fosa común.
La actualidad de esta muestra parece dirigirse más hacia Ia tradición de los conflictos humanos que hacia Ia lucha de los conflictos estéticos. Quizás, el equilibrio que se produce entre un conflicto estético y otro contrario puede garantizar, nuevamente, Ia aparición de ese misterio que generalmente se define como arte.
EUGENIO ESPINOZA

