Art Chicago 2000

Rodolfo de Florencia. Serie de retratos, 2000. Políptico. Instalación con pintura y acrílico sobre madera. 30 x 26 cm c/u. 7 piezas. Galería Nina Menocal.

Feriaago 2000 - oct 2000· Por Charmaine Picard

Art Chicago 2000

Con la proliferación de sitios de subastas en Internet y de galerías que están creando un mercado internacional de arte virtual, es interesante contemplar el futuro de las ferias de arte y las formas como el mercado del arte cambiará en la próxima década. A pesar de que el reciente escándalo relacionado con la venta en línea de una pintura fraudulenta de Richard Diebenkorn ahuyentará, sin duda, a muchos coleccionistas de esta tendencia emergente, la eficacia y conveniencia cada vez mayores de ver y comprar obras de arte a través de la computadora cambiará inevitablemente el negocio del arte tal como lo conocemos. 

Los usos potenciales de este tipo de tecnología son enormes, y tal vez habrían podido resolver el dilema más grande que se presentó hace poco durante un fin de semana: la inauguración simultánea de la nueva Tate Modern en Londres, y Art Chicago 2000, una de las ferias de arte más importantes de los Estados Unidos. Debido a que muchos curadores, artistas y mecenas no podían asistir a los dos eventos el mismo fin de semana, se vieron obligados a escoger. ¿Podría algún tipo de feria de arte en vivo, en línea, haberles permitido estar presentes en los dos eventos durante el mismo fin de semana, y podría realizarse toda esta reunión de obras de arte internacionales en un espacio virtual? Sólo el tiempo lo dirá. 

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Lluis Barba. Clonación, 1999. Transferencia y resinas sobre tela. 200 x 160 cm. Galena Jacob Karpio.

Este año, Art Chicago estuvo marcada por un notable giro en cuanto a los medios, que estuvieron dominados por exposiciones de pintura, fotografía y obras sobre papel, en contraste con años anteriores en los cuales el vídeo y las instalaciones fueron mucho más prominentes. Otra tendencia evidente fue una disminución de las obras relacionadas con políticas de identidad, y un regreso al interés por los temas formales y estéticos. Una gran sorpresa fue la abundancia de abstracción de la posguerra y obras de prestigiosos artistas como Joseph Albers, Ellsworth Kelly, Robert Mangold, Sean Scully, Aligheiro e Boetti y Ed Ruscha. 

Las imágenes generadas por computadora y la fotografía digital también estuvieron densamente representadas en la feria. Artistas como Lluís Barba (Galería Jacob Carpio), Iñigo Manglano-Ovalle* (en la Max Protech) y Mauro Machado (Diana Lowenstein Fine Art) presentaron obras generadas por computadora que exploraban los avances en la ciencia, la tecnología y la industria, en formas características que hacían reflexionar. 

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Mauro Machado. Opera MC1, 1999. Impresión digital. 150 x 150 cm. Diana Lowenstein Fine Arts.

Las últimas fotografías de Lluís Barba retratan una visión de pesadilla de la sociedad de consumo, en donde los objetos y las relaciones humanas están determinados por el intercambio económico. Barba escogió el consabido código de barras —un símbolo contemporáneo de la cultura de consumo— y lo inscribió sobre cabezas humanas despersonalizadas e imágenes de objetos producidos masivamente, como píldoras, balas, revólveres y latas de Coca Cola: referencias a la industria farmacéutica y la de fabricación de armas, así como a compañías multinacionales. El interés de Barba en la fusión de la sociedad de consumo y la reproducción humana se ilustraba mediante obras manipuladas por computadora, como Clonation, 1999, y Genome, 1999. Superponiendo códigos de barra en representaciones de figuras humanas repetidas y producidas masivamente, la visión de Barba lo llevaba a uno a preguntarse cómo la naturaleza, la tecnología y los bienes de consumo pueden ser todos relegados a un simple sistema de intercambio económico. 

La exploración de la ciencia médica de vanguardia es también un tema de las obras de Iñigo Manglano-Ovalle. Utilizando muestras de ADN, y con ayuda de la científica Suzanne Hart, este artista creó retratos genéticos similares a cadenas, transformando códigos informativos en abstractas y líricas fotografías a todo color. En Banks in Pink and Blue, 1999, exhibida también en Max Protech, Manglano-Ovalle invitó a 49 individuos —artistas y curadores— a que donaran su esperma. Incluyó mujeres en el proceso, pidiéndoles que le solicitaran a un amigo su llamada “contribución” para el proyecto. Las donaciones fueron colocadas en dos bancos de esperma criogénicos, uno rosado y el otro azul, clasificando el esperma de acuerdo con el género que produciría. La obra pretendía plantear preguntas sobre la selección genética y su futuro potencial para el uso y el abuso. 

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Charles Long. Extinción, 2000. Escultura. Shoshana Wayne Gallery.

Mientras Barba y Manglano-Ovalle examinaron temas relacionados con el mal uso genético por parte de una naciente industria para la reproducción humana, la serie del artista argentino Mauro Machado, titulada Café de la ópera, 1999, fue una mirada más benigna a la experimentación científica. Empleando cajas de Petri abiertas para registrar el ambiente de un lugar y momento específicos, Machado convierte esos momentos en representaciones visuales, produciendo imágenes de cambios moleculares ambientales generadas por computador. Interesado en la geometría de la naturaleza, Machado tradujo sus datos científicos en hermosos y complejos mosaicos de colores que le dan forma visual a la existencia orgánica de nivel micro. 

También de interés en la feria de este año fueron las sensuales y humorísticas esculturas de Edgard De Souza* en la Galería Jack Shainman. El elegante goteo escultural y las suaves formas fluidas de De Souza incorporan la noción de tiempo y exploran la tensión entre solidez y fluidez, deseo y gratificación. Al igual que su compatriota Ernesto Neto (Galería Bonakdar Jancou), De Souza es parte de una joven generación de artistas brasileños que están expandiendo la herencia del movimiento neoconcreto, creando obras que comprometen los sentidos e incorporan ingenio y humor. 

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Orlan. Autohibridización, 1998. Imagen digital. Yvonamor Palix.

Igualmente humorística en su concepción era la escultura postminimalista Extinction, 2000, del artista californiano Charles Long, expuesta en la Galería Shoshana Wayne. La pieza lúdica de Long funciona como un fetiche que tiene la sensibilidad del arte pop. Esta masa biomórfica de forma globular, cuyos brazos son extensiones [eléctricas], tiene como propósito, según Long: “sacar la cualidad física latente en una cultura al borde de la era de la información, para recordarle a la gente que al final de cada cable hay un cuerpo de carne y hueso”1. 

El énfasis en la pintura y los medios mixtos prevaleció en toda la feria. La Galería Nina Menocal invitó a siete artistas para que crearan nuevas obras específicamente para Art Chicago. Prints of Memory, 2000, de Perla Krauze, presenta una serie de pinturas en pequeña escala que incorporan fragmentos de acero, piedra, plomo y otros objetos, en una meditación lírica y poética sobre el tiempo y la memoria. Portrait Series, 2000, de Rodolfo de Florencia, emplea la idea de la sinécdoque —cuando la parte simboliza el todo—, en una instalación de siete pequeños paneles narrativos similares a retablos. Los retratos fragmentados cuestionan la manera como, consciente o inconscientemente, interpretamos los indicadores culturales, como los trajes, el cabello, los tipos de cuerpos, etc., para sacar conclusiones sobre la posición de una persona en la sociedad y su relación con nosotros mismos. 

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Tobias Rehberger. Casanova 70, 1999. Impresión única por computador. 175 x 125 cm. Galería OMR.

Las obsesivas reflexiones de Marco Arce* sobre los acontecimientos y personalidades del arte de la postguerra fueron representadas por la Galería Ramis Barquet. Agrupadas en series de cuatro, Arce seleccionó sus imágenes tomándolas de periódicos de arte internacionales que las publicaron originalmente y ayudaron a crear los tropos, clichés y estatus míticos de estas figuras del mundo del arte. El teatro y los espectáculos producidos por artistas como Bruce Nauman, Piero Manzoni, Vito Acconci, Carolee Schneeman y Chris Burden son visitados de nuevo por Arce, en dibujos que de manera irónica critican el culto al artista, a la vez que celebran el mito del rebelde. 

Las obras conceptuales y relacionadas con computador, de Yishai Jusidman y Tobias Rehberger, estuvieron representadas en la Galería OMR. El artista germano Rehberger es actualmente uno de los nombres nuevos que están siendo mencionados en los círculos de arte contemporáneos. Desdibujando las distinciones entre arte, artesanía, diseño y arquitectura, Rehberger es un artista de multimedia del tipo Feng Shui, interesado por el espacio, el color y el diseño. Presentó coloridas imágenes generadas por computador como, por ejemplo, Casanova 70, 1999, que fueron archivadas en un disco de computador y vendidas como un conjunto, permitiéndole hábilmente al comprador poseer tanto la imagen como la tecnología reproductiva en sí. 

La instalación de Jusidman, Mutatis Mutandis: J. P., 1999, fue un ejercicio formal de deconstrucción e interpretación, que empleó diversos medios —fotografía, pintura, escaneo digital, manipulación de computadora y tapicería—, en un proceso que deconstruyó y reconstruyó el retrato de un paciente hospitalizado. La lógica circular de la orquestada obra de Jusidman empieza con una fotografía y termina con una serie de objetos e imágenes relacionados y, sin embargo, autónomos, que contemplan el tropo histórico del arte entre la locura y la pintura, y las imperfecciones de la interpretación. 

Continuando con su obsesiva investigación del concepto de belleza, la serie Self Hybridization, 1998, de Orlan, expuestas en la Galería Yvonamor Palix, exploró las nociones de belleza en las civilizaciones precolombinas. Empleando estatuas y vasijas que describen peculiaridades, como deformación craneana, ojos bizcos, dientes limados y escarificación, Orlan superpuso los cánones de belleza mayas, olmecas, aztecas, moches e incas sobre su propia imagen realzada por computador. Siempre provocativa, la serie de Orlan prueba que el concepto de belleza no es universal, esencial, ni estable. 

También en la Galería Yvonamor Palix, se destacó una obra escultural del artista argentino Pablo Reinoso. El díptico consistía en dos filas de almohadas que se inflaban y desinflaban rítmicamente, estableciendo una interesante tensión entre la artificialidad de los materiales y la idea de una forma de vida natural, que respira. 

Aunque Art Chicago 2000 fue un éxito financiero que dejó más de 65 millones de dólares en ventas durante un mercado de arte floreciente, no hubo sorpresas reales. La calidad de las obras fue sistemáticamente alta, aunque ningún artista sobresalió del resto ni creó un rumor general. Art Chicago puede no ser el lugar adonde los comerciantes de arte lleven sus obras más controversiales o experimentales, pero sigue siendo un lugar destacado para la venta de obras de arte, y aunque nos gustaría creer lo contrario, al final, de eso es de lo que se trata realmente la feria.

 *En esta edición aparecen publicadas crónicas sobre la obra de estos artistas. 

 NOTA 

1. “Shapes of Things to Come: lnterviews by Raphael Rubinstein”, en Art in America (noviembre, 1995) pp. 98-104. 

 CHARMAINE PICARD

Crítica de arte y candidata para el doctorado en Historia del Arte de la Universidad de Chicago.

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