La apertura de la Galería Bernice Steinbaum en el floreciente Distrito del Diseño fue Ia ocasión para la colaboración de dos de los más renombrados artistas de instalación —Amalia Mesa-Bains y Pepón Osorio—, y para muchos amantes del arte residentes en Soutb Florida, el primer contacto con uno de los más diversos y democráticos grupos de artistas representados por galería alguna. Bernice Steinbaum ha tenido por largo tiempo la misión de exponer las obras de mujeres (50%) y de gente de color (35%: asiáticos, norteamericanos, afroamericanos, latinoamericanos, nativos Nueva York, y con el traslado a Miami trae su célebre grupo, incluidos Miriam Shapiro, Carmen Lomas Garza, Luis Jiménez, Hung Liu y Ken Aptekar al escenario de Miami y a un público nuevo y acogedor.

La instalación/colaboración de Amalia Mesa-Bains y Pepón Osorio, titulada Relocation, Separation, Transition and Transformation, representó la primera exposición en una galería de arte de Transboricua, una de las famosas instalaciones comunitarias de Osorio, la cual fue vista por primera vez en Ia biblioteca del School of Design de Rhode Island, y después en un almacén de Harlem, llamado Young World Children, y en el Museo del Barrio en Nueva York. Combinando escultura, fotografía, video, sonido y una serie de materiales hechos a mano o encontrados, la alta figura de un hombre parado en el centro de un área cercada y cerrada con llave, vigilada por un pavo real disecado, es inmediatamente identificada como puertorriqueña por su sombrero —una pava— y por las pequeñas banderas de Puerto Rico que cubren su traje. Este tiene además los nombres, imágenes e iconos asociados con la gente latina. Osorio utilizó el pavo real, un símbolo de transformación, para motivar preguntas sobre el cambio, la identidad y la transculturación.
Los mismos temas preocupan a Amalia Mesa-Bains. Su herencia mexicana y chicana juega un papel vital en su obra, a medida que explora la identidad étnica, el género, la profesión y Ia identidad, en complejos proyectos que reúnen historia, religión, política y memoria. En una notable instalación, hecha expresamente para la inauguración de la galería, su obra dominaba el espacio física, emocional e intelectualmente. El fin del siglo: Latina World’s Fair 2000 estaba dedicada a las mujeres latinas que han tenido impacto en la historia, la moda, el trabajo y la ciencia. Dividida en "salones" que invitaban a la interacción y la contemplación, la obra trataba el tema de las contribuciones de las mujeres latinas a la vida y la cultura a través de los tiempos. Empezando con una línea del tiempo del siglo XX marcada con los nombres de mujeres latinas que han tenido impacto en la historia, la artista estimulaba a los visitantes para que incluyeran sus propias adiciones, desde miembros de sus familias y relaciones personales hasta personajes históricos. Fotografías, objetos y otras notaciones transformaron la pared en un área para milagros, ofrendas para los famosos y olvidados.
El Salón de la Moda se basaba en la exposición de la postguerra Teatre de la Mode, cuando las casas francesas de moda se vieron forzadas a cerrar sus puertas y enviar sus colecciones en miniatura a los Estados Unidos. Como un tributo a los iconos de la moda latina, incluidas Frida Kahlo, Evita, Carmen Miranda y Rita Hayworth, Mesa-Bains organizó un desfile de muñecas disfrazadas, delante de un mural con pinturas de Castas del siglo XIX, que representan las mezclas raciales del Nuevo Mundo, las primeras nociones de belleza que hacían alusión a la raza. El Salón del Trabajo era un Círculo de Ancestros que empezaba con la diosa azteca Coyolzualqui: rendía homenaje a soldados, trabajadores de granjas, monjas, su familia y, finalmente, a la artista misma, como descendiente de las significativas contribuciones de todos ellos. Empleando un círculo de sillas decoradas con cuentas, joyas, brillantes, balas, dulces y otros materiales, y destacadas por fotografías colocadas sobre sus espaldares de espejo, la artista trató el tema de la dignidad del trabajo y de la clase trabajadora como base de la estructura social.
El Salón de la Ciencia reunía todo, en el comentario más perturbador sobre la difícil situación de las mujeres, los estereotipos raciales y el racismo científico promulgado durante años por los museos de todo el mundo. En duro contraste con los estandartes que presentaban exóticas imágenes de mujeres como categorías producidas para investigación científica y excitación, un arreglo de laboratorio de hermosos frascos de perfume hechos a mano celebraban el arte, los logros y la importancia de Ana Mendieta, Tarsila do Amaral, Rita Hayworth, Gabriela Mistral, María Félix y la Virgen Negra de Monserrat, en una forma excepcionalmente fascinante que cuestionaba los conceptos de atractivo y las ideas de belleza.
Amalia Mesa-Bains presenta nociones de belleza y su asociación con el embellecimiento, y la larga historia de la lucha de las mujeres por afirmar sus contribuciones a la cultura y a la sociedad y el bien común, a la vez que se pregunta por qué ellas todavía son tergiversadas, estereotipadas y objetivadas. Su instalación fue una presentación perfecta para una nueva galería lista a explorar y exponer temas contemporáneos con relación al género, la identidad y la aculturación.
CAROL DAMIAN
