Exposición Individualabr 2000 - jun 2000· Por Carol Damian

Sebastian Spreng

The Americas Collection

Sebastian Spreng siempre ha buscado como inspiración la serena belleza de la naturaleza con sus paisajes tropicales y océanos azules. En esta exposición de obras recientes, su romántica respuesta a la tierra, el mar y el cielo está realzada por fugaces referencias a la mitología antigua, que se manifiestan en tranquilos vacíos luminosos y tonalidades que van desde las más sutiles hasta las más dramáticas. Cargados de contenido simbólico asociado con los maravillosos personajes de la leyenda griega, los suaves y sensuales colores dan paso ahora a apasionados trasfondos para lograr efectos seductores y alusiones a un misterioso contenido. 

Para lograr estos efectos, Spreng aplica sus colores a superficies de yeso preparadas con mucha delicadeza. Las ricas texturas que resultan de esta técnica aumentan la imaginería, a la vez que liberan su obra de cualquier limitación simplemente descriptiva. El artista trasciende lo pictórico para crear una visión de sublime imaginación, que evoca las fantasías de la leyenda antigua. Spreng entiende la delicada relación entre la experiencia y la imaginación, y la lleva a su obra. 

Exposición Individual: Sebastian Spreng — imagen 1
Sebastian Spreng. Estanque mítico, 1999. Óleo sobre lino. 91,4 x 76,2 cm.

La tierra y el mar aparecen a menudo como un espejismo distorsionado por la atmósfera e irregulares salpicaduras de color, mientras que sus gruesos empastes y fondos aterciopelados le permiten a la superficie retener una extraña luminiscencia. Tales efectos captan la idílica atmósfera de la leyenda. Dafne se transforma en un árbol de laurel en Daphne, 1999; sólo permanece una corona. Galatea espera su destino como una brizna de silente color, y el paisaje de ninfas y sátiros cobra vida a medida que hermosos colores se intensifican en las profundas sombras del claroscuro. Hay un marcado contraste entre la simplicidad de su visión y la profundidad de su intelectualismo. Mythical Pond, 1999, está cargada de incipiente romanticismo, así como cada pincelada reverbera de melancolía y experiencias místicas. Las pasiones humanas quedan relegadas al dominio de la naturaleza, y el hombre permanece en silenciosa adoración o es devorado por su tempestuosidad. Incluso las formaciones de nubes y las vistas de jardines son transformadas en abstracciones misteriosas con una rica incandescencia. Esta exposición revela la habilidad de la artista no sólo para captar cada ambiente, sino para investir sus pinturas con los caprichos de la vida y el drama de los antiguos. 

CAROL DAMIAN

Sebastian Spreng, por Carol Damian | artnexus