Exposición Individualabr 2000 - jun 2000· Por Francisca Rivero-Lake

Rubén Ortiz Torres

MUCA Roma

Desmothernismo reúne obra hecha durante el período de 1990 a 1998 al llegar Rubén Ortiz Torres (ciudad de México, 1964) con la beca Fullbright para estudiar una maestría en CalArts (California Institute of the Arts, Valencia, California). Las obras presentadas son de medios tan diversos como pintura, collage, video, fotografía, escultura de pequeño formato, instalación, objetos encontrados y manipulados. 

Desmothernismo es una palabra inexistente en el idioma español; es, de hecho, la traducción al inglés de la palabra "desmadre", clave en el vocabulario mexicano, vuelta a traducir al español, además de dar como resultado un juego inteligente de palabras, de echar hacia atrás o quitar la modernidad (des/modernismo). Este título resume la esencia y muestra el hilo conductor de las piezas expuestas. Al recorrer la exposición el espectador entra en un sitio en el cual los símbolos culturales mexicanos y norteamericanos, del pasado y del presente, están completamente fusionados, sin que ninguno domine. La lista de obra es sumamente amplia y diversa, como se podrá ver a continuación. 

Exposición Individual: Rubén Ortiz Torres — imagen 1
Rubén Ortiz Torres. De la serie Especímenes, raza cósmica: Piolín, 1997-1998. Detalle. Óleo sobre madera conglomerada con marioneta. Pintura: 60 x 45 cm. Marioneta: 90 x 10 x 10 cm.

Las primeras piezas al recorrer la muestra son grandes pancartas o telas pintadas en aerógrafo, que aluden directamente a los murales chicanos, los cuales sirven para delimitar el territorio de las diferentes "gangas" que existen en las ciudades fronterizas. Estas fueron comandadas por el artista para ser realizadas por Ricardo Torres. Dichas telas de gran formato, al igual que los collages, muestran personajes de ambas imaginerías, haciendo un juego de reconocimiento entre héroes y traidores, tan difíciles a veces de diferenciar. 

Las pinturas presentes son de las series CalArts Portraits de 1993, que se componen del retrato de John Baldessari, ejecutado por Rogelio Peralta y otros personajes, también comisionados por el artista, que retratan a trabajadores de origen latino, de la prestigiosa escuela. Especímenes de la raza cósmica/Aliens of exceptional ability, de 1998, son marionetas artesanales fabricadas en la frontera norte mexicana, de personajes de la cultura popular y masiva sajona, como Piolín, Darth Vader, las tortugas Ninja y los Power Rangers. Estos están ataviados con ropajes que no corresponden en lo absoluto a los personajes que representan. Los objetos encontrados y recolectados por Ortiz Torres se presentan junto con sus respectivos retratos pintados al óleo sobre tela. Las obras tituladas Bart Sánchez y Pachuco Mouse, ambas de 1991, presentan a Bart Simpson y Mickey Mouse con atuendos del estereotipo mexicano pintados al estilo cubista. 

La instalación Rompiendo el código maya, Guatemala, 1995, se compone de un circuito cerrado de televisión, el modelo de la pirámide de Tikal, un monitor y una proyección. En el pequeño monitor, colocado afuera de la sala, se transmite la imagen captada por la cámara de circuito cerrado del modelo de la pirámide, la cual se encuentra en el interior de la misma, y por encima de la cual se proyecta sobre la pared una toma fija de la pirámide real, incluidos los turistas que montan hasta la cima para ver el paisaje. 

Alien Toy, 1997, consiste en un pequeño E. T. de plástico que, sentado en el suelo, observa en un monitor la imagen de una marioneta de un extraterrestre que baila sobre un fondo cambiante, entrelazada con imágenes de un coche, influenciado directamente por los Low Riders, construido en colaboración con Chaya Muñoz. El coche, al ritmo de la música, despliega sus partes mediante los comandos de un botón, haciendo una especie de baile. 

Las esculturas de pequeño formato de 1998, tituladas Che/Chevy, Convertible Spaceride y Mothership with Daytons, son modelos de vehículos imaginarios de características retro de naves espaciales. Dentro de los objetos intervenidos se encuentra una colección de gorras de béisbol cuyos textos o emblemas modificados cambian radicalmente su significado y finalidad. Por ejemplo, una de las gorras que presentaba en la parte principal una X con colores representativos africanos, simbolizando a Malcolm X, fue convertida en la X de MéXico. 

Fronterilandia/Frontierland, película producida en colaboración con Jesse Lerner en 1995, hace un recorrido por la cultura fronteriza, haciendo una profunda reflexión sobre cómo la cultura está viva y es algo que se crea y transforma diariamente. A lo largo de los 56 minutos que dura la versión en video, se desarrollan varias historias. Una de ellas es la del estilo arquitectónico colonial californiano, de cómo fue traído por los conquistadores, adoptado por los ricos y famosos de Hollywood y después vuelto a copiar en la década de 1940 en las nuevas y elegantes colonias de la Ciudad de México, como Polanco y las Lomas de Chapultepec. Otra de las líneas que sigue la película es la de los chicanos que reclaman East L. A. como el lugar donde se encontraba Aztlán, sitio de donde salieron los aztecas hacia el centro de México, como su tierra prometida. Conforme avanzan las historias, crece la duda de si es que los mexicanos aprendimos a comer hamburguesas o los norteamericanos a comer tacos. 

Las 19 fotografías de brillantes colores, probablemente las obras más conocidas de Ortiz Torres, retratan escenarios de Centroamérica, México y los Estados Unidos, todos ellos escogidos para ilustrar la mezcla cultural ya antes descrita. Como ejemplos, una estatua de La Libertad a escala humana en el patio de una escuela primaria de Guatemala, los cuatro integrantes del grupo Morsa que imitan a los Beatles en la Ciudad de México, y Sombrero Towers en Dillon, Carolina del Sur, entre otros. 

Al incorporar en su práctica artística obras hechas en colaboración con otros artistas o productores, Ortiz Torres se desliga un poco de la idea del artista como héroe o creador total, sin tomar crédito absoluto de dichas piezas. Esta actitud se repite al reutilizar elementos como las gorras de béisbol, que con tan sólo agregar un diseño a objetos antes inofensivos se convierten en comunicadores de ideologías. 

El significado cambiante de los símbolos, por ser vistos fuera de contexto, es un punto clave en estas obras de Ortiz Torres. Al presentar un Bart Simpson como Bart Sánchez, disfrazado de revolucionario mexicano con cananas y pintado bajo un estilo cubista, Ortiz Torres no está jugando o dudando del valor cultural de dichos símbolos, sino que los combina como resultado de esta cultura presente y permeable a influencias tanto del pasado como del presente, así como de ambos lugares. Ortiz Torres encuentra y apunta a algunos ejemplos de una sociedad que está inventando su propia identidad, sin querer separarse demasiado de sus fuentes ni sentirse alienada. El constante juego de la representación y la traducción de un lenguaje plástico a otro, viendo como el resultado varía según el soporte, es uno de los instrumentos recurrentes utilizados en las obras que conforman Desmothernismo. 

Rubén Ortiz Torres muestra en este cuerpo de obra que es un artista que ha asimilado la historia del arte del siglo XX y la ha puesto a trabajar a su favor. Podríamos seguir las influencias o modelos, desde Duchamp, con los objetos encontrados e intervenidos, pasando evidentemente por Picasso y el estilo cubista, la apropiación tan utilizada en la década de 1980 por artistas como David Salle y Sherry Levine, la utilización de iconos populares como los artistas pop, así como el comisionar obra a otros, como lo hizo Jeff Koons. Desmothernismo es, por lo tanto, la muestra de un artista multifacético con una investigación que, utilizando diversos medios para concretar sus ideas, no pierde el enfoque. 

FRANCISCA RIVERO-LAKE

Rubén Ortiz Torres, por Francisca Rivero-Lake | artnexus