Exposición Individualabr 2000 - jun 2000· Por Manuel Álvarez Lezama

Marta Pérez

Galería Petrus

Marta Pérez es hoy por hoy —junto a Myrna Báez, Noemí Ruiz, Zilia Sánchez y Mari Mater O’Neill— una de las pintoras más importantes de Puerto Rico. Su alucinante surrealismo caribeño —una mezcla de arte naive inteligentemente premeditado (y que nunca se repite) y una mirada profundamente alegórica que demuestra un enorme conocimiento de la historia del arte y de los juegos de poder de nuestras Américas— está dentro de ese romanticismo brutal y esa postmodernidad a medias que nos definen. 

Si para Borges el Universo es un sueño de Dios, durante su carrera artística de más de tres décadas Marta Pérez ha construido sus universos con nuestros sueños —quizás olvidados— y con nuestros deseos siempre presentes. Cada una de sus obras es un fragmento de nuestros acercamientos a los fascinantes juegos de Eros y Tanatos. Cada uno de sus barrocos escenarios es un espejo de uno de nuestros días, de una de nuestras vidas, ¡Borges! 

Exposición Individual: Marta Pérez — imagen 1
Marta Pérez. Fumando la paz, 1999. Detalle. Acrílico sobre tela. 121,9 x 120 cm.

En su reciente exposición, titulada Una historia inventada, parte III (su primera exposición en tres años), otra vez se volvió a ver a la artista extraordinaria que nos invita a hacer múltiples lecturas. Y es que estamos frente a una magnífica iconoclasta que desde la década de 1970 se ha dedicado, a través de sus cuadros, a construir los más atrevidos mitos/sueños/espejos. En su obra reciente, Marta Pérez conversa con su subconsciente, conversa con su pueblo, con el Caribe, con los animales que la rodean, con los crepúsculos del Viejo San Juan, con los astros. Ella y su obra son barrocas, insolentes, santas, herejes, irreverentes, generosas, paganas, marianas, dantescas, feministas, femeninas, madres, carpas, palomas, nubes, frutas. Marta Pérez es cronista e inventora. Es una artista inagotable que logra llevarnos a los más desconocidos puertos. 

La obra de Marta Pérez (1934, Utuado, Puerto Rico) puede ser vista como una serie de fantásticos e inolvidables viajes a nuestros complejos orígenes, a este presente tan incomprensible y a un futuro seductor. Estos viajes son mestizos, sincréticos, feministas, machistas y verdaderamente surrealistas. Su obra es mágica, religiosa, conscientemente mítica, acertadamente alegórica, efectivamente fragmentada, y está definida por una sensualidad sin límites y una espiritualidad muy rica. La pintora crea pequeños/grandes dioses y bestiarios: desde la Mrs. Colón hasta la Manuela y su Bolívar, desde sus ángeles libidinosos hasta sus vírgenes llenas de deseos, desde sus afilados gatos hasta los insectos más hermosos de este mundo. 

Estamos frente a una maravillosa hechicera que ha aceptado sus libertades y sus responsabilidades y que trata de compartirlas. Se trata de una pintora extraordinaria que cree en el pecado y en la comunión y en la resurrección, porque estamos hechos de ganas y alas. 

MANUEL ÁLVAREZ LEZAMA

Marta Pérez, por Manuel Álvarez Lezama | artnexus