Exposición Individualabr 2000 - jun 2000· Por Graciela Kartofel

María Magdalena Campos-Pons

MIT List Visual Arts Center

En una sala a oscuras, no muy grande, de corte cuadrado, Maria Magdalena Campos-Pons configuró la instalación Mientras tanto, las niñas estaban jugando. Nacida en Cuba, exiliada en Estados Unidos desde 1990, la autora creó tres áreas diferentes e iluminadas: dos volúmenes de perímetro circular, de aspecto insular y a tal efecto colocados en el piso, y una frontal, plana y de gran formato: la pantalla para la proyección del video que versa reiteradamente acerca de niñas jugando y aves volando. En el piso, las dos islas semejantes manifiestan la ritualidad contemporánea propia de esta artista, aquí físicamente resuelta por medio de telas, luz, proyección visual y sonora, y piezas de vidrio moldeado con Bull’s Eye en técnica de paté-de-verre. Las telas son usadas a manera de envoltorio, falda y/o delantal. La repetición de situaciones en ambos altarcitos, con esos vidrios de color que recuerdan flores y transmiten lo localista centroamericano, se refiere de varias maneras al entretejido fraccionamiento de experiencias autobiográficas contradictorias, acentuando el dinamismo general de la exposición en la que se eslabonan, reiterados, los videos. Reiterados también están los síntomas de la cotidianidad y de la vida matriarcal; por ejemplo, en el uso de los lienzos y bordados alude a las mujeres, a sus trabajos cotidianos necesarios y no valorados. 

Exposición Individual: María Magdalena Campos-Pons — imagen 1
María Magdalena Campos-Pons. Mientras tanto las niñas estaban jugando, 1999. Instalación. Dimensiones variables.

En una exposición de gran suavidad y belleza visual, Campos-Pons no agrede pero sí inunda los sentidos con una marea imperceptiblemente ascendente. Para nada la instalación se refiere exclusivamente al agua, pero alude a ella al musicalizar esos arrullos (como los que acunaron a la artista al nacer); en los blancos espumosos de los trapos y las luces; en la sensación evocada de mar nocturno en una noche cerrada (la sala a oscuras y los bordes blancos de las olas). Alude también al aire, al vuelo, al movimiento y a la fragilidad de los seres humanos en el mundo actual. A través del lirismo de ciertas imágenes, pudiera evocarse Muerte en Venecia. A la par, es una exposición en la que clima y temperatura son agentes indiscutibles. La temperatura privada de la autobiografía y el clima geográfico de lo insular se conjugan con la frialdad del vidrio de las dos adivinables pantallas de video en el piso y con los coloridos amuletos inventados en vidrio procesado. 

La autora procura y logra que el espectador no se quede estático. La composición de la instalación invita a acercarse a ambas islas, recorrerlas en derredor sin perder contacto con la gran pantalla donde se visualiza el video, cuyos módulos reiteran el enlace de pares de opuestos segmentos de vidas. En el video, los fragmentos formales atienden a la memoria y el olvido, el recuerdo y el desdibujamiento del recuerdo, la cercanía y la distancia físicas y psíquicas, la inocencia y la pérdida de la misma, la levedad y la fuerza de la femineidad, el tipo de vida que Maria Magdalena Campos-Pons recuerda haber tenido en Cuba y el que tiene ahora en Boston —independientemente de la diferencia de edad—, y, en los contenidos formales, un persistente interactuar de lo líquido y lo sólido. Esta María Magdalena que no es la penitente de los temas religiosos de la historia del arte europeo. Esta María Magdalena, en vez de llevar un frasco de vidrio para llenarlo con sus lágrimas de arrepentimiento individual, diseñó formas aleatorias en vidrio que actúan como metáfora visual y representan a las madres, esposas, hijas, hermanas y amantes que lloran por los seres torturados y privados de sus libertades individuales. Los ancestros de la artista fueron llevados de Nigeria a Cuba como esclavos en el siglo XIX, a trabajar en una plantación donde luego nació y se crió quien hoy nos ocupa. La instalación se manifiesta evidente y delicadamente latinoamericana. Por ende, a manera de final, es apropiado recordar las configuraciones de Darcy Riberio, en Los brasileños, México, Siglo XXI Editores, p. 65. Existen diversos tipos de pueblos latinoamericanos: "los pueblos testimonios" (integrados por los representantes modernos de civilizaciones antiguas); los pueblos nuevos (en los que se mezclan matrices indígenas muy diferentes, y la europea); los pueblos transplantados (los movilizados hacia otras zonas geográficas en grandes cantidades y que han mantenido, en un alto porcentaje, su cultura original). Por medio de la metáfora, la razón poética, que posee un núcleo de actividad esencial en el que se asienta la posibilidad del hombre de autoconocerse y autodescubrirse. 

GRACIELA KARTOFEL

María Magdalena Campos-Pons, por Graciela Kartofel | artnexus