Inapropiadamente dibujo

Gabriel Kuri. Sin título / Políptico I, 1998. Detalle de dibujo. 100 x 70 cm. Aprox.

Colectivaabr 2000 - jun 2000· Por Ernesto Sosa

Inapropiadamente dibujo

Museo Carrillo Gil

La primigenia idea de que el punto y la línea son el fundamento del dibujo y constituyen las herramientas expresivas del intelecto para comunicarnos con los otros y con nosotros mismos guarda una semejanza con la escritura, también realizada a partir de puntos y líneas que forman letras, palabras e ideas. La escritura puede ser analizada de dos maneras, como caligrafía y su apreciación como forma, ritmo y dirección, o como sistema productor de sentido. Con el surgimiento de la escritura mecanizada hemos dejado de reparar en la tipografía y sólo vamos en busca del contenido significante de la escritura. 

De manera semejante, cuando leemos un dibujo, vamos en busca de lo que representa y después reparamos en cómo se logró tal representación. Este podría ser uno de los dilemas del arte contemporáneo, sobre todo en la cada vez más nebulosa división entre formalistas y conceptualistas, quienes dan mayor jerarquía a una u otra lectura según sus intereses o intención expresiva. 

Colectiva: Inapropiadamente dibujo — imagen 1
Francis Alÿs. El soplón, 1996. Pintura y dibujo. 100 x 70 cm, aprox.

La exposición presentada en el Museo Carrillo Gil (diciembre 1999-febrero 2000) de la ciudad de México reunió a once artistas con los que se pretendía realizar un diagrama del dibujo contemporáneo, confiriéndole el valor de obra terminada, es decir, despojándolo de aquella idea de que el dibujo es el esquema que se transforma en otra cosa: pintura, escultura o arquitectura. Consideran el dibujo como un fin en sí mismo, valorando sus posibilidades expresivas, es una aportación que debemos a la modernidad vanguardista que permitió la incursión de la línea en la pintura; recordemos, por citar sólo dos ejemplos, el Guernica de Picasso o la más reciente pintura caligráfica y gestual de C.Y. Twombly. 

Para Francis Alÿs —Amberes, 1959—, quien señala que su trabajo "es una serie de apuntes y guías", su dibujo está relacionado con el esquema que le permite esclarecen y transforman sus ideas a partir de recontar, añadir o yuxtaponen las imágenes en papeles translúcidos y ensamblarlas de nuevo con cinta adhesiva, con lo que sus dibujos adquieren una imagen de lo desvalido, que tanto apreciaron el arte povera y Joseph Beuys. La precariedad y economía de elementos imprimen al trabajo esa conmiseración que sentimos hacia ciertos objetos de despojo abandonados en los cementerios de la modernidad y el capitalismo. En el frenético e incesante reemplazo de los objetos, olvidamos el ser de las cosas. 

Colectiva: Inapropiadamente dibujo — imagen 2
Daniel Guzmán. Estrellidos, basuras y golpes (Detalle), 1991-1996. Técnica mixta. 90 x 60 cm, aprox.

Apuntes y guías, dibujos realizados con puntos sobre la pared y que representan una perspectiva de edificios realizados con calca de un dibujo, comparte el principio de la incisión del papel con el trabajo de Xawery Wolski —Varsovia, 1960— para quien el interés reside en el proceso de perforar sistemáticamente el papel, y en el esfuerzo visual para apreciarlo, más que en la forma realizada. Para el autor, este procedimiento guarda relación con la técnica del tatuaje y también semeja una cicatriz en altorrelieve. 

Daniel Guzmán—México, 1964— lleva a cabo su trabajo a partir de "referencias musicales, comentarios personales y caprichos visuales", sus dibujos son presentados como los papeles en los que anotamos para no olvidar; una especie de recordatorios de los que cotidianamente colgamos sobre pizarrones sostenidos con chinchetas. En su dibujo podemos ver panoramicamente el desarrollo de un trabajo terapéutico a manera de diario documental, vinculado con estados de ánimo o con ocurrencias que reflejan un ocio existencial e indiferente muy acorde con las formas de nihilismo contemporáneas. De repente me agarró la flojera o Oh Dios otra vez con eso, eso, eso, son algunas de las desenfadadas leyendas en sus dibujos. 

Colectiva: Inapropiadamente dibujo — imagen 3
Rocío Maldonado Sin título, 1999. Dos piezas. Instalación con dibujo. Dimensiones variables.

Gabriel Kuri —México, D. E., 1970— presenta serigrafías de dibujos que guarda en su carpeta. Para él, el dibujo tiene una función representacional del pensamiento, como lo han establecido muchas escuelas de psicología. De acuerdo con Kuri, el dibujo tiene una cualidad experimental y de inmediatez, sin que ello limite su capacidad simbólica y expresiva. Magali Lara México, D. F.,1956—, además de presentan dos carpetas que pueden ser manipuladas, realiza dibujos sobre la pared con una patente carga expresionista, en los que utiliza lápiz y sustancias orgánicas como café y betabel, (remolacha), dejando las huellas de Ia acción en paredes, techos y pisos. Se crea así una atmósfera inquietante y testimonial de un espacio en el que han quedado grabadas las huellas de un acontecimiento mudo y doloroso. Rocío Maldonado—Tepic, Nayarit, 1951—exhibe dibujos en collage, en tinta sobre papel de arroz, que parecen pergaminos parcialmente extendidos, en los que aparecen infinitas variantes del gris con dibujos fragmentarios de la figura humana y un gusto de vena clásica. En este trabajo el espectador puede circulan alrededor del dibujo, y en el caso de Magali Lara, ocurre lo contrario, el dibujo, convertido en instalación, rodea al espectador. 

Miguel Ventura —San Antonio, Texas, 1954—desarrolla una serie de dibujos de cabezas con grafito y lápices de colores sobre papel albanene, tributarios del cómic y el tatuaje; su trazo cuidadoso elabora un discurso no lineal acerca de las transformaciones generadas por los diferentes estados anímicos que determinan la imagen. 

El recorrido de la exposición comienza y termina en un gran panel cubierto de papel tapiz con fondo negro y pequeños ramos de flores en relieve, en negro semibrillante. Sobre este fondo aparece un dibujo de flores de magnolia en blanco, rosa y amarillo pálido, al estilo de los dibujos de flora de José Manía Velazco, que se repite como en una red a todo lo alto y ancho del muro y tiene una fuerza visual que dificulta la lectura del titulo y el nombre de los participantes. Con este elemento, cuya intención museográfica busca un contraste con las obras exhibidas, por lo general de pequeño formato sobre papel blanco y un mínimo de color, se hace evidente una vez más cuán alejados están, ¿o deben estar?, los artistas contemporáneos del gusto popular y la cultura de masas. 

ERNESTO SOSA

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