La exposición Double Space (doble renglón) en Apex Art de Nueva York toma su nombre del término editorial referente a la distancia entre dos líneas de un texto. El título se refiere asimismo a la relación entre texto y espacio arquitectónico (ya sea físico o imaginario), y a Ia manera como éstos se manifiestan visualmente en Ia obra de varios artistas.
El encontrar el fundamento de la relación entre lenguaje y arquitectura ha sido un continuo interés entre filósofos y escritores. No por casualidad Wittgenstein contó entre sus intereses —si bien fallido— el oficio de arquitecto. No es un matrimonio fácil, porque la obra visual que ostenta una fórmula filosófica o literaria se arriesga a convertirse en una mera ilustración de esa idea, lo cual es problemático. Sin embargo, y en contraste, este proyecto organizado por A. S. Bessa ofrece reflexiones variadas y estimulantes que tienen que ver con la teoría literaria y visual, con obras que aluden a temas como el espacio arquitectónico en la escritura.

Una de las primeras obras en la galería es una barda semi-pintada, parte de un proyecto de Devon Dikeou titulado Strong tendencies, strange developments, the innocence beguiled (Fuertes tendencias, sucesos extraños, los inocentes engañados). Dikeou usa un famoso fragmento de Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain, para comentar sobre la motivación. En el libro, Tomi se encuentra en la ardua labor de pintar una barda de blanco, cuando se da cuenta de que, al invitar a sus amigos a pintarla haciéndoles creer que es la actividad más divertida que hay, los puede hacer trabajar para él inadvertidamente. Esporádicamente, Dikeu invita a los espectadores a pintar la barda, y de esa manera participan en la creación de la obra. En cada muestra sucesiva, Dikeou incorpora fotos del público participante.
La idea tomsawyeriana de encomendar el trabajo personal a otros se aplica a Jorge Pardo, de quien se muestra su libro Ten people, ten books (1994), que documenta aspectos de la fabricación y diseño del proyecto de su casa construida por el Museo de Arte Contemporáneo, LA MOCA. La manera como la obra de Pardo borra los bordes entre el diseño y el arte conceptual le sirve a Bessa para recordarnos que cualquier división entre prácticas no es sino una convención, y quizá de paso le sirve en su declarada intención de refutar la frase de Hemingway de que «la literatura es arquitectura, pero no diseño de interiores». Kenneth Goldsmith también transporta, como Dikeou, una obra literaria del siglo XX a su territorio personal, pero utilizando el espacio virtual. Fidget-applet documenta sus movimientos a lo largo de un día, de la misma manera en que Joyce describe cada uno de los movimientos y acciones de Mr. Bloom en Ulises. La especificidad y flujo del movimiento del cuerpo y las acciones los presenta en un programa interactivo de computación en el que el lector/espectador puede seleccionar distintas frases y secciones.

Dos presencias históricas sobresalen en la exposición, siendo una de ellas una especie de homenaje: la proyección de página por página, por diapositivas, de la novela Jalousie (Celosía) de Alain Robbe-Grillet. La otra es el documental Toute la mémoire du monde, de Alain Resnais, de 1956, en el que la cámara recorre los recovecos de la biblioteca nacional de Francia. (Vale la pena mencionan que la similitud de intereses sobre la memoria y la arquitectura de Resnais y Robbe-Grillet era más que afín: en 1961, inspirado en la novela La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares, Robbe-Grillet escribió el guión para la película de Resnais, L’année derniére a Marienbad).
Al lado de los aspectos visuales del espacio público que aloja la memoria de las palabras, un lado complementario —los aspectos visuales que aloja una palabra en la memoria personal— se encuentra en las obras de Lily van der Stokker. Para realizan sus imágenes, Van Der Stokker parte de las asociaciones visuales que le sugiere una palabra en particular, y de esta asociación parte para construir una imagen en una pared o espacio. Sus referencias sexuales, por su parte, se relacionan con los dibujos tempranos de Canolee Schneemann, quien en 1966 escribió un texto titulado Parts of a body house (Partes de una casa corporal). El texto, elaborado junto con una serie de dibujos, describe una serie de espacios arquitectónicos que toman la forma de diferentes partes del cuerpo humano (intestino, corazón, órganos sexuales, etc.)
Y como contrapunto a la representación física de un espacio está la instalación de sonido de la. Angelmaker, en la que se describen verbalmente cinco obras famosas de la historia del arte, pero depende del escucha el reconocerlas con base en las descripciones textuales de cada obra en la grabación. En esta instalación, es en el espacio de nuestra memoria donde debemos hallan las imágenes.
El montaje de la exposición permite una lectura clara, expositiva, de cada uno de los temas relacionados, y existe una sucesión casi natural entre una obra y otra, como en un ensayo cuidadosamente armado.
PABLO HELGUERA

