En la versión del décimo aniversario de Art Miami se vieron mejoras importantes y notables diferencias. Respondiendo a las críticas de los artistas, el público y las galerías en cuanto a que la exposición era demasiado conservadora y carente de enfoque y calidad, Advanstar, los nuevos organizadores de Art Miami, buscaron basarse en la participación de la selección internacional de "habituales" de la feria (escogidos ya por sus dueños anteriores, Lee Ann y David Lester, de International Fine Art Expositions), e inauguraron "Currents", una selección de entrada por invitación de diez galerías escogidas por la nueva directora, llana Vardy, que presenta a jóvenes artistas emergentes y arte vanguardista.

Las galerías de Nueva York, Chicago, Lisboa, Miami, California, Ciudad de México y San Juan representaron el gusto internacional de la feria e introdujeron nuevos conceptos en instalaciones, fotografía, pintura y escultura, que significaron un cambio interesante del statu quo. Otra estimulante innovación fue la exposición adicional denominada Déjà vu, curada por Amada Cruz, del Centro Para Estudios Curatoriales de Nueva York. Once artistas contemporáneos jóvenes, incluidos Teresita Fernández, Mark Handforth, Dara Frieman y Nikki Lee, produjeron nuevas obras para este espacio. Todos ellos trabajaron con materiales rutinarios, antimonumentales, para crear videos, instalaciones, grandes piezas murales e, incluso, una "casa". Numerosos eventos y debates acompañaron su exposición para provocar un diálogo artista-público. El éxito de las exposiciones adicionales debería estimular a los nuevos organizadores de la feria a proseguir con lo mismo y a sincronizar a Miami con otras ferias internacionales de arte y promover la participación de galerías y artistas más innovadores.

Durante mucho tiempo, Art Miami ha sido reconocida, con razón, como un lugar latinoamericano. Miami es reconocida como "La Capital del Arte Latinoamericano", y los visitantes esperan ver lo mejor del arte de Latinoamérica de galerías norteamericanas y latinoamericanas, y no se decepcionaron. Las galerías Marlborough marcaron la pauta con una importante exposición de obras recientes de Claudio Bravo, quien fue distinguido con el Vision 2000 Award de Art Miami, y una amplia exhibición de obras sorprendentes de Fernando Botero, Tomás Sánchez y Julio Larraz, entre pinturas y esculturas norteamericanas y europeas de Alex Katz, Anthony Caro, Richard Estes, Larry Rivers, y otros. Los maestros mexicanos Diego Rivera, Rufino Tamayo, Gunther Gerzso y Alfredo Castañeda le dieron realce a la exposición de Mary-Anne Martin, que también incluyó una estupenda pintura de Claudio Bravo titulada Red Paper, 1970.

La generación más joven de artistas latinoamericanos se encontraba en numerosas galerías: Liliana Porter y Arturo Duclos en la Annina Nosei; Priscilla Monge y Federico Uribe en la Jacob Karpio; Alirio Palacios en la Galería de Arte Ascaso; Muss Hernández y Rosalía Maguid en la Roberto Martin. Praxis de México presentó a Santiago Carbonell, Roberto Cortázar y las estimulantes pinturas oscuras de Robert Mantegani, mientras que Praxis de Buenos Aires y Nueva York regresaron con Ignacio Iturria, Ana Fabry y Mario Pérez. Joan Guaita Art llevó arte cubano de Kcho y Manuel Mendive y asombrosos objetos de Florencio Gelebert. Diana Lowenstein Fine Arts incluyó maravillosas obras hechas de seda, carbón y azúcar por Silvia Gai; la admirable selección de Felipe Grimberg presentó a Ana Mercedes Hoyos, Daniel Borda, Antonio Seguí y José Gamarra. Las obras de Sergio Payares se vieron en numerosos lugares, incluido el espacio de Nina Menocal en la sección "Currents", que también presentó una extraordinaria instalación de Arturo Cuenca titulada Sutton Place Series. Hubo pocas instalaciones en Art Miami, incluso en el área "Currents", en donde uno esperaría ver más enfoques vanguardistas de la creación artística. La Galería Cesar, de Lisboa, presentó a dos artistas portugueses con una instalación espectacular, y el hermoso ambiente alumbrado por velas, de Kumari Nahappan, en la Galería Wetterling, fue especialmente exitoso.

Se encontraban muchos curiosos preguntando precios y esperando la oportunidad de ver y comprar obras de artistas de renombre internacional como Chagall, Matta, Cárdenas, Léger e Yves Klein en la Galería Dominique Haim Chanin, y de Man Ray, Max Ernst y Wifredo Lam en la Marion Meyer, que eran especialmente tentadoras. La exposición de extraño realismo de Odd Nerdrum por parte de la Galería Forum atrajo a un público interesado, y lo mismo sucedió con la atractiva selección de obras de Walker Collection, en donde se colgaron máscaras africanas entre obras maestras de Matta, Miró y Troya. Las obras de Julian Schnabel y Jim Dime, en las Galerías Waddington, fueron tema de conversación, como lo fueron los locos personajes motorizados elaborados en fibra de vidrio por Ilona Malka Rich, presentados en el espacio de la Galería Gracie Mansion.

Parece que Art Miami nunca atrae fotógrafos, y este año hubo muy pocos. Fuera de las galerías de "Currents", sólo la Galería Jane Corkin, conocida por su fotografía histórica y contemporánea, tenía la colección más completa, incluidas atrayentes obras de Sarah Moon y Sheila Metzner. Tal vez, adiciones como "Currents" y Déjà vu tendrán que ser el sitio para la tecnología fotográfica a medida que va siendo incorporada en el arte multidimensional de hoy. Ciertamente, la nueva apariencia de Art Miami 2000 y su intento por moverse hacia lo experimental e innovador en un esfuerzo por ofrecer algo para todos, son direcciones positivas. Esperamos ver Art Miami 2001.
CAROL DAMIAN
Profesora asociada y miembro de la Junta del Departamento de Artes Visuales de la Florida International University, Miami.

