Hay un tema recurrente en el arte de las últimas dos décadas: pensar y reformular el pasado, interrogándolo desde perspectivas diversas. Esa aproximación a lo ya transcurrido implica un ejercicio de memoria que los artistas practican con frecuencia. Ser testigos e intérpretes de historias pasadas no supone miradas únicas y las obras creadas pueden aludir al pasado como acontecimiento íntimo, pero también estar enmarcadas en la esfera de lo público, mostrando la permanente intromisión de lo público en lo privado. En ese proceso de indagaciones diversas, la investigación de Trixi Allina, Ausentes, opta por intentar convertir su experiencia personal, su memoria particular, en memoria colectiva. La artista es consciente de que el tiempo colectivo requiere la presencia del tiempo individual, permitiendo abrir la relación entre lo privado y lo público. Y allí está el reto, transformar la vivencia íntima en una experiencia estética que rompa con la individualidad y que pueda ser también de otros. La experiencia del yo personal ayuda a buscar la identificación con el yo colectivo. No se trata de mirar hacia atrás con falsas nostalgias, sino de rescatar elementos que son vitales y están aún presentes. El proyecto de Allina parte de una especie de documentación autobiográfica que busca posibilitar una lectura abierta al espectador, de tal suerte que el carácter personal de la experiencia se vuelve transmisible. Trata de revelar la memoria que está contenida en ciertos objetos privados, que al mostrarse públicamente pueden ser vistos como recursos que remiten a lo colectivo. De allí que parta de recuerdos de su historia personal cargados de significados reveladores, como son las fotos, la ropa, las cartas, con el objetivo de rehacerlos y posibilitar que quienes sean testigos de esos objetos convertidos en materia plástica puedan hacer sus propias lecturas, despojándolos del sentido personal que tienen para ella. Un pañuelo, una maleta, el lugar de reunión familiar, son los recursos con los que puebla el espacio en una actitud que busca resistirse a la ausencia.

En los eventos que la memoria intenta recuperar siempre hay unas áreas iluminadas y otras oscuras, que se nos pierden. A la artista le interesa la luz que le permite reconstruir el hecho, pero en paralelo mira lo que desaparece, lo que estuvo pero ya no está. Por eso se propone hacer un doble abordaje de la memoria, siendo luz y la ausencia dos elementos básicos alrededor de los que trabaja. Desde esa perspectiva hay una reflexión que vuelve a poner en primer plano la noción de lo público y lo privado, de lo femenino y de la memoria como una forma de resistencia. ¿Cómo abordar conceptualmente estos tres soportes? El espacio privado de la artista es un sitio determinado por experiencias anteriores, convirtiéndose en una herencia que da herramientas para el reconocimiento y la sensibilización frente a hechos que hoy acontecen, posibilitándole socializar esa experiencia. La herencia, así sea dura, no es un lastre, sino una vivencia que le permite construir. Construcción que no pretende ser una denuncia política explícita, por ejemplo, frente a los hechos de violencia, sino que busca tocar el nivel inconsciente del espectador. La artista no olvida que cada uno de los espectadores acude a su propio "álbum de familia" para hacer la lectura.
Otro soporte de la indagación es su idea de lo femenino frente al recuerdo. La mujer aparece como quien recoge y contiene la memoria. Es ella la que recupera el espacio de lo privado, de lo secreto. Aceptando que ésta es una condición de lo femenino, hay mucho para explorar, tanto en la elaboración de estos conceptos, como en el tipo de materiales que se utilizan para la construcción del proyecto, elementos que refuerzan esta noción. La diferencia de roles entre lo femenino y lo masculino ante la memoria precisa el lugar de cada uno dentro de nuestro modelo cultural, y es en el reconocimiento de la diferencia donde reside la riqueza de ambos polos.
Valerse de la memoria para generar un arte de resistencia es un recurso insistentemente utilizado por los artistas contemporáneos, y el trabajo de Allina se inscribe también en esa dirección. El arte analiza qué pasa con nuestra sociedad, busca presentarla, construir sentidos y también resistir los desbordamientos.
La memoria es una de las representaciones más características y singulares con que se manifiesta la noción de tiempo. El presente contiene su pasado pero también su futuro y es entre ambos que la artista busca moverse.
IVONNE PINI
