Exposición Individualene 2000 - mar 2000· Por Graciela Kartofel

Gustavo López Armentía

Reece Galleries

Objeto y volumen son dos de las características que acentúa Gustavo López Armentía en su exposición en Nueva York, donde presenta pintura, escultura y objetos. En estos últimos trabaja su actitud permanente del entrar-salir de formas, espacios y figuras, el adherirse o desvanecerse, como se observa en el "barco", en La siesta. Entre las esculturas se presentan dos piezas de fecha anterior, que se integran bien al conjunto. Son piezas negras en hierro y alambrón que conforman un delicado dibujo tridimensional y contrarrestan la potente blancura de la mayoría de las obras recientes. Las piezas que van en el muro no llevan marco y tienen perfil —más ancho que antes—, tratado de manera irregular (como si el soporte fuera papel hecho a mano). Estos cambios dan un resultado visual de menor rigidez y mayor expresividad. De hecho, no son pinturas ni en su bidimensionalidad ni en la técnica, ya que el autor viene trabajando constantemente resoluciones mixtas, en las que también ha establecido cambios, reincorporando alambres, dando menos perfección y gelidez a las obras, al trabajar dibujo, transfer, capas de polvo de mármol, metal, alambre, yeso, pigmento, cuarzo y acrílico.

Exposición Individual: Gustavo López Armentía — imagen 1
Gustavo López Armentía. Cubiertos con historia, 1999. Técnica mixta. 24 x 18 cm c/u.

Los cubiertos y platón-mesa con "rayuela" que formaron parte de su instalación en la XLVII Bienal de Venecia, 1997, representando a Argentina, se exhibieron en esta galería en 1998. Con imágenes diferentes —menos crípticas que entonces—, los cubiertos actuales están empapados de mar, Cubiertos con historia, 1999. Los motivos espirituales de esta independencia están en que el autor trata los cubiertos con una contradicción compositiva y de concepto. Las escenas de paisaje, la línea de horizonte, el océano, un lago, son situaciones que normalmente establecen un tratamiento en un soporte horizontal; López Armentía los asoma en los reducidos 17 a 24 cm del ancho de los cubiertos. ¿Reducción, destrucción, recuerdo de lo que ya no existe? En cualquiera de estos sentidos, es una referencia a la realidad, un llamado de atención ecológico. Un personaje con alusión a Picasso, parado sobre un burro que lo separa de la inundación, es una de las figuras humanas que, junto con el agua, establece las diversas escenas de las piezas, resueltas a la manea de registros superpuestos no delineados. Desde el extremo del mango aparece la poderosa raza negra, y los libros sosteniendo a la humanidad. Una humanidad que se devora todo y que no respeta razones. La naturaleza agredida y agresora en un aleccionador dueto: el animal salva al hombre, y viceversa. El otrora platón-mesa ha ido adquiriendo independencia plástica. En esta exposición es un tondo de gran tamaño que incorpora memorias de ferrocarril, encuentro de caminos y de figurillas a la lopezarmentía, con aviones, hangares y ruedas/bicicleta.

En algunas obras hay aspectos más argentinos que en otras; sin embargo, una luz conosureña general se percibe en un minúsculo retrato de Jorge Luis Borges, en los ferrocarriles y aviones de infinidad de otros argentinos emigrados, ciudadanos del mundo, y en la visión plástica que el artista utiliza para referir situaciones extremas, agujeros negros de la memoria de ése, su país. Las alusiones a la inmigración y la emigración señalan los sacrificios físicos, emotivos y culturales en sus características regionales y personales.

La siesta y El navio son intrínsecos de los trabajadores que se recuestan próximos a su nave. El navio atesora pasadizos secretos, lleva en su superficie la huella de infinitos paisajes de los individuos que lo habitan y de los océanos que lo acunan.

Jorge Glusberg, director del Museo Nacional de Bellas Arte de Buenos Aires, Argentina, dice en el prólogo: "Lopéz Armentía mezcla los tiempos y creaciones de los seres humanos. Hace esto también al mezclar los materiales con los que prepara sus trabajos". El artista busca evitar lo anecdótico y lo literario. Los navios y las vías de ferrocarril no son sólo recuerdos o enunciaciones, son los elementos simbólicos de una sociedad que aportó y anticipó el equilibrio de las migraciones, y en especial, de las migraciones latinoamericanas hacia países supuestamente más desarrollados, en búsqueda del inalcanzable respeto social.

GRACIELA KARTOFEL

Gustavo López Armentía, por Graciela Kartofel | artnexus