"Esta mañana, compré este cuaderno para hacer algunos dibujos... Después, fuí a una comida que le ofrecían a Rauschenberg en el Guggenheim. Podría empezar el diario contando algo sobre este evento, pero la verdad es que no tengo ganas de hacerlo, y prefiero escribir acerca de mis dibujos. Algunos de ellos se me habían olvidado por completo, y estoy feliz de verlos de nuevo"1. Guillermo Kuitca, Nueva York, septiembre 18 de 1997.
Estas palabras, tomadas del diario de Guillermo Kuitca, son el comienzo de un diálogo entre el artista y casi dos décadas de sus dibujos y bosquejos. Las anotaciones del diario estuvieron a disposición del público a medida que recorría Beds, Theaters & Drawings, una exposición que reunió una selección de obras para instalaciones, pinturas y dibujos presentados dentro de las galerías modernistas de The Arts Club de Chicago.

Los 81 dibujos de 1981 a 1996—la mayoría de los cuales se exhibían por primera vez— proporcionaron una trayectoria histórica de la carrera del artista. Iniciados cuando tenía veinte años, los dibujos parecen funcionar como anotaciones de pensamientos, que de manera esquemática y a grandes rasgos delinean las ideas y los estados emocionales de Kuitca. Las primeras obras son simples y a menudo cómicas, e integran textos como canciones populares y diversas formas de juegos de palabras, junto con dibujos figurativos ejecutados con líneas irregulares y nerviosas, y garabatos inútiles. Dispuestos cronológicamente alrededor del perímetro de la galería, los dibujos rastrearon el desarrollo de los temas de Kuitca, desde sus íntimas representaciones expresionistas de figuras en un espacio psicológicamente cargado, hasta sus descripciones, más intelectuales y conceptuales, de árboles genealógicos, planos de apartamentos, mapas de calles, sillas de teatro y diagramas de espacios institucionales y públicos.
El ordenamiento visual de estos escenarios creó interesantes asociaciones. Al recorrer la exposición de Kuitca, uno tenía la sensación de empezar cerca del tema individual y de irse alejando más y más, hasta un punto en el cual la subjetividad humana se convertía en simple abstracción. Este sentido de abandono de la vivencia, en busca de una reducción y ' síntesis de la vida humana hasta convertirla en sistemas de ordenación e información abstracta, es análogo al proceso de escribir o representar visualmente la historia, en el cual la especificidad de la interacción humana es compendiada y necesariamente pierde su gestalt.
La instalación Untitled (Beds), 1991-1992, de Kuitca fue un contraste interesante para la pequeña e íntima escala de sus dibujos. Los 20 colchones pintados, instalados en una fila de 13 y otra de 7, hicieron un uso obvio del espacio direccional. La fascinación del artista por la planimetría y los sistemas organizacionales era percibida claramente por el espectador, quien, irónicamente, se convertía en una parte correlativa del plan de la exposición cuidadosamente elaborado por Kuitca. El interés de éste por la forma como los espacios institucionales regulan el comportamiento y las actividades tenía eco en sus pinturas de diagramas de la silletería de un teatro, un espectáculo de bailarinas semidesnudas y un plano de piso de una cabina de video, y el interior de un teatro de ópera barroco, así como en numerosas presentaciones de sus series Capitonée House Plan, Tablada Suite, Puro teatro y Poema pedagógico, incluida en la exposición.
En muchas de las obras de Kuitca la lógica espacial se muestra como provisional y de carácter fluido. Al sustituir por nombres incorrectos o ficticios los nombres de algunos lugares en sus colchones grabados con mapas, éstos dejan de funcionar como guías utilitarias para convertirse en un cuestionamiento del tiempo y espacio metafísicos, al estilo de Borges y, en un nivel más mundano, en un cuestionamiento de los sistemas del conocimiento y las convenciones institucionales. Según Kuitca, "ninguna definición es confiable, ningún orden es sagrado... ninguna referencialidad es definitiva"2. Las descripciones que hace Kuitca de espacios públicos y privados — desde sus interiores domésticos expresionistas y emocionalmente cargados hasta sus fríos y racionalmente articulados diagramas y planos— subrayan visualmente la naturaleza abstracta de toda representación en su intento por transmitir correctamente la complejidad de las relaciones humanas, ya sea en un nivel de compromiso micro o macro.
NOTAS
1. Extracto del diario de Guillermo Kuitca, en Guillermo Kuitca: dibujos 1981-1996, editado por Inés Katzenstein y traducido por Jane Brodie (Nueva York: Sperone Westwater, 1998).
2. Guillermo Kuitca, "A Body of Work", en Cynthia C, ed. Anybody (Cambridge, Ma, y Londres: MIT Press, 1997) pp. 132-137.
CHARMAINE PICARD
