FIAC 99 y América Latina

Ernesto Pujol. Blancura, 1999. Naturaleza muerta # 3. Del proyecto La línea en blanco. 20,3 x 25,4 in. Galería Michelle Marxuach.

Feriaene 2000 - mar 2000· Por Christine Frérot

FIAC 99 y América Latina

Esta edición de la FIAC hizo énfasis en una debilidad: aquella que engendra, a expensas de la fuerza y del vigor del arte de ese continente, un esquema globalizante, como puede ser la desaparición de las individualidades, en beneficio de una entidad abstracta; pero además puso en evidencia cómo este concepto de "América Latina" puede aniquilar las singularidades.

En Honor a América Latina

Esta vez, la Feria Internacional de Arte Moderno y Contemporáneo (FIAC), que acaba de celebrarse en París del 14 al 21 de septiembre, invitó a todo un continente. En realidad, nueve países de América Latina estuvieron representados por varias galerías —el caso de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela— o por una sola, como Puerto Rico y Cuba. Para la mayoría de estas galerías esta edición fue su primera FIAC y para la mayoría de los artistas, su primer contacto con Francia.

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Jean-Michel Basquiat. Reok, 1985-1986. Acrílico sobre tela. 305 x 203 cm. Galerie Enrico Navarra.

Varias naciones diferenciadas por su historia tanto política como cultural estuvieron agrupadas así bajo este concepto genérico, a la vez impreciso y muchas veces acompañado de una visión reductora que tiene su origen en Europa. 30 galerías, 3 exposiciones individuales, cerca de 200 artistas: una participación a primera vista considerable. Ahora bien, esta edición de la FIAC hizo énfasis en una debilidad: aquella que engendra, a expensas de la fuerza y del vigor del arte de ese continente, un esquema globalizante, como puede ser la desaparición de las individualidades, en beneficio de una entidad abstracta; pero además puso en evidencia cómo este concepto de "América Latina" puede aniquilar las singularidades, condicionarlas de forma peyorativa a una visión preestablecida, encerrarlas en una camisa de fuerza donde ellas se funden y pierden su individualidad o su identidad, alimentando los mitos o los clichés de los que la crítica parece no poder desprenderse.

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Paul Rebeyrolle. Flujo de caja, 1999. Pintura sobre tela. 160 x 130 cm. Galerie Jeanne Bucher.

En cuanto a la prensa cotidiana, ésta se mostró particularmente deficiente en el manejo del tema y de los análisis que debió haber suscitado la presencia de los artistas latinoamericanos reunidos por primera vez en la FIAC. Así, la prensa vio solamente los perpetuos esquemas miserablistas culturales y sociales (la violencia condicionando al artista y su obra) (Le Monde del 18 de septiembre), o simplemente ignoró la presencia de creadores en la sección "L'Amérique latine á l'honneur" (Libération del 15 de septiembre), desprecio o desconocimiento que conviene oponer a la recepción muy positiva del público visitante y de coleccionistas (según las galerías y el número de visitantes). Contradicción interesante sobre la cual los observadores harían bien en meditar.

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Sandra Cinto. Vista general de la obra para la 24a Bienal de São Paulo, 1998. Diseño sobre pared y fotografía. Casa Triangulo.

La invitación y la selección de las galerías latinoamericanas correspondieron a una nueva imagen que la FIAC adoptó para su vigésima sexta edición, una imagen más internacional y más contemporánea. Una tímida apertura cultural con la organización de encuentros y debates al interior de la feria (Le Café des Arts) y un afianzamiento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el Ciberespacio (en asociación con el Ministerio de la Cultura, la compañía de aviación AOL y Apple) buscaban consolidar esta nueva orientación. Sin embargo, la invitación por parte de la FIAC era solamente honorífica, lo que significó desde el comienzo ciertas limitaciones respecto al tamaño de la participación latinoamericana (ligadas sobre todas a los imperativos de costos de divisas en la zona del dólar), en tanto que la feria española ARCO, por su parte, otorga a las galerías participantes un promedio de 40 metros cuadrados de espacio gratuitamente. Asimismo, en Madrid el gobierno participa activamente (en términos económicos) en la Feria (que tiene una verdadera dimensión cultural), mientras que en París el espacio es alquilado y la FIAC no recibe ninguna ayuda del Estado. Sólo la sección de "Perspectivas" se benefició de un apoyo que le permitió invitar 24 galerías internacionales preseleccionadas, entre las cuales se encontraban cinco galerías latinoamericanas (de las cuales hablaré más adelante). Tal como sucedió el año pasado, la ayuda financiera fue aportada por un patrocinador privado, en este caso la Fundación Cartier por el arte contemporáneo.

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Hilal Sami Hilal. Obra de 1999. Instalación. Dimensiones variables. Galería Marilia Razuk.

Creada en 1974 en la Bastille, la FIAC se instaló después en el Grand Palais antes de pasar al Quai Branly (por razones de seguridad) y terminar en el Parque Internacional de Exposiciones (comerciales y agrícolas) de la Porte de Versailles, al sur de la capital. En un lugar especialmente construido para ella, la feria de arte ha ganado importancia, con más superficie de exposición y facilidad de circulación. Así se ha mejorado la visibilidad física, haciendo posible una mejor apreciación de las obras. Con este éxito público y comercial (según la prensa y los organizadores), la nueva FIAC logró entonces su nueva entrada en escena, sin olvidar el excelente catálogo editado para esta ocasión, con una separata sobre América Latina.

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Paula Santiago Guerrero, 1998. Papel de arroz, sangre y cabello. 80 x 55 x 20 cm. Galería Arte Actual Mexicano.

En esta nueva disposición espacial en forma de rectángulo acostado cohabitaban varias FIAC, con 182 galerías y un nuevo espacio Esculturas-Instalaciones (16 proyectos, entre los cuales estaban los de Pablo Reinoso [Argentina], Dhara Rivera [Puerto Rico] y Agustín Cárdenas [Cuba]). A partir de la entrada, aproximadamente una cuarta parte de las galerías optaron por una presentación de la historia del arte del siglo XX, con los grandes nombres del cubismo, de la abstracción y del surrealismo, así como la exposición de obras de algunos artistas jóvenes que recientemente entraron en la leyenda, como Jean-Michel Basquiat, con tres bellos lienzos presentados por la Galería Enrico Navarra (París). También se observaron en la Galería Durand-Dessert dos grandes retratos monocromáticos de Yan Pei-Ming (pintor chino radicado en Francia) y la muy interesante serie de retratos de Francis Picabia (de 1927 y 1938), en la Galería Visita (Florencia). Vale la pena señalar también una muestra individual muy notable en la Galería Jeanne-Bücher (11 lienzos del pintor francés Paul Rebeyrolle, 1926), quien a los 73 años no ha perdido nada de su fogosidad pictórica ni de su libertad de palabra.

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Julián Trigo. Sin título, 1998. Óleo sobre tela. 144 x 177 cm. Foto: Vicente de Mello. Galería Thomas Cohn.

Las galerías latinoamericanas ocuparon la segunda cuarta parte de la feria y articularon el acceso a la mitad del espacio consagrado al arte contemporáneo francés y extranjero. En cuanto a la presencia latinoamericana, se puede decir de antemano que la representatividad de muchos artistas, conocidos en América Latina pero desconocidos en Francia, fue subestimada: pocas obras de gran envergadura, a pesar de la excelente selección de nombres de parte de las galerías y un número apreciable de formatos medianos. Tuve la impresión, tal vez errónea, de que varias de las galerías latinoamericanas reservan las obras mayores para el mercado local, mientras que muestran las obras menos importantes (en formato y calidad) fuera de sus respectivos países.

El conjunto de galerías latinoamericanas hubiera ganado en visibilidad e imagen si se hubieran expuesto algunas obras espectaculares (¿tal vez no comercializables?), a riesgo de crear una situación que hubiera perturbado probablemente la selección de obras bastante clásicas con miras sobre todo hacia la venta. Una fuerte acumulación de obras, que a veces daba la impresión de un gran eclecticismo, perjudicó la atención prestada a los artistas, a su descubrimiento por parte del público y a la apreciación de sus obras. 

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Jeanete Musatti. Recortes de paisaje, 1994. Objeto-instalación. Dimensiones variables. Galería Nara Roesler.

En el arte contemporáneo internacional, los artistas latinoamericanos no tienen nada qué demostrar, pero su representación hubiera ganado en valor, de haber sido más osada y arriesgada. Si es cierto que una feria no es un lugar de difusión cultural, no es menos cierto que el público que asiste tiene diversas expectativas y que éstas no carecer de importancia, incluso si no son estrictamente comerciales.

Con el más grande número de galerías Brasil (10) y México (7) fueron líderes. Las galerías brasileñas (Brito Cimino y Casa Triângulo) fueron seleccionadas —al igual que la mexicana BF 15 de Monterrey—, pero también la colombiana Carlos Alberto González, la puertorriqueña Michelle Marxuach y la chilena Isabel Aninat, para participar en la sección de "Perspectivas", con base en la proposición de un proyecto específico de arte actual. Sandra Cinto (Brasil, Casa Triângulo) presentó una bella instalación cuyo grafismo sutil sobre vidrio permitía alcanzar delicados juegos de sombras, en compañía de fotografías de Marcelo Krasilcic y los más recientes lienzos, menos tachistas y más orgánicos, de Paulo Whitaker. En cuanto a la Galería Michelle Marxuach, que ocupaba dos espacios en la feria, con dos muestras individuales y para la cual ésta fue su primera FIAC, lo que más llamó la atención fue la instalación inmaculada y delicadamente perversa de Ernesto Pujol (Whiteness invisible).

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Guillermo Kuitca. Sin título, 1999. Técnica mixta sobre lienzo. 200 x 200 cm. Galería La Serre Art Contemporain.

Una gran coherencia en la escogencia de los artistas, un equilibrio en los formatos y en la calidad de las obras: la representación brasileña (exclusivamente conformada por artistas nacionales, al contrario de las galerías mexicanas, que presentaban a artistas cubanos, argentinos y brasileños) fue de un excelente nivel, y no obstante el número restringido de artistas, dio una idea bastante concreta de la línea que las galerías defendían. Este fue el caso de Marilia Razuk de São Paulo, que puso especial cuidado en la museografía de su stand, contando, entre otras, con obras en papel de Esther Grinspum y el excelente trabajo (pasta de trapo de algodón) de Hilal Sami Hilal de 1999, artista nunca antes visto en Francia. En la Galería Nara Roesler, dos artistas de quienes hubiera sido agradable ver más obras, Jeannette Musatti (Recortes na paisagem, objeto, 1994) y Nina Moraes. La Galería Raquel Arnaud presentó una selección de artistas de su galería y sus excusas por la ausencia de Iole de Freitas. Otro muy buen espacio fue presentado por la Galería Camargo Vilaga, con objetos de Jac Leiner y fotografías de Miguel Rio Branco y de Vik Muniz. La Galería Tomas Cohn mostró grandes formatos de calidad (Kuitca, Julián Trigo) y una muy bella obra de Daniel Senise de 1999 (Miner). Por su parte, la Galería Jean Boghici (una de la más antiguas y mejores galerías de Río) propuso una mini retrospectíva (con bronces) de Maria Martins, escultora brasileña que ha vivido en París y Nueva York y quien se ha codeado con los surrealistas.

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Pablo Reinoso. Les ménines á l'horizontale, Las meninas en horizontal, 1999. Instalación. Tela, ventiladores, espejos, madera. 100 x 700 x 300 cm. Galería Ruth Benzacar.

Si a través de la representación brasileña, el post-constructivismo o el post-neoconcretismo aparecen aún bien vivos hoy, las galerías mexicanas dieron también, en su mayoría, una imagen bastante fiel de la neofiguración de la década de 1980 y de la generación siguiente, más conceptual, incluidos artistas latinoamericanos cotizados en el mercado norteamericano. Espacios importantes fueron otorgados al conjunto de las galerías que presentaron un gran número de artistas.

La Galería Ramis Barquet escogió obras de una serie de artistas mexicanos y latinoamericanos, entre las cuales se pueden mencionar una muy bella pieza de José Bedia de 1999, Le Bateau Ivre y una magnífica obra de Daniel Senise de 1998, dos grandes formatos de Luis Cruz Azaceta de 1999 (Crossing) y obras de Julio Galán más recientes y menos convincentes. 

La galería también reservó varios muros a una exposición fotográfica de gran calidad (Flor Garduño, Manuel Álvarez Bravo y Marta María Pérez Bravo, entre otros).

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Ambra Polidori. Chiapas Janvier, 1994. De la serie Público y privado, 1997. Fotografías numéradas 2/3. 40 x 110 cm. Espace D'Art Yvonamor Palix.

En la Galería Arte Actual Mexicano (de Monterrey), cuatro preciosos autorretratos pequeños de Julio Galán, una obra de Arturo Marty, piezas de Ismael Vargas y Ximena Subercasseaux de poca envergadura, y la desilusión de no ver piezas más representativas de Paula Santiago.

La Galería Enrique Guerrero presentó obras de Kuitca y de Galán de la década de 1980 y del joven Víctor Rodríguez — por primera vez en la FIAC—, quien ha tenido una muy buena recepción comercial en varias galerías. La Galería Nina Menocal (México) propuso un agradable conjunto de obras de artistas como la cubana Sandra Ramos, Boris Viskin y Raymundo Sesma, y la Galería OMR también se distinguió con obras de Xawery Wolski y Mauricio Alejo. La Galería Yvonamor Palix, tan dinámica en París como en México, presentó a sus propios artistas, entre ellos los mexicanos Yolanda Gutiérrez, Alicia Paz, Víctor Rodríguez y Ambra Polidori, quienes recibieron una excelente acogida.

En cuanto al argentino Pablo Reinoso, igualmente en la Galería Ruth Benzacar, sorprendió con una ambiciosa instalación (presentada por las dos galerías anteriores) en el espacio Esculturas-Instalaciones de la Feria. Titulada Les Ménines a l'horizontale, esta instalación pone al descubierto tanto a un fisgón como a un violador. Es una interpretación psicoanalítica del cuadro de Velázquez, en donde Reinoso integra sus "respirantes" a una puesta en espacio y en volumen, que juega con los contrastes interior/exterior y con los materiales utilizados.

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Nadín Ospina. Idolo, 1998. Piedra. 60 x 30 x 27 cm.

Argentina estuvo representada por la Galería Diana Lowenstein (una interesante muestra individual de objetos y collages nostálgicos de Carlos Gallardo) y la Galería Ruth Benzacar (con Liliana Porter —hubiera sido interesante ver algo de sus formatos grandes—, Luis Benedit, Pablo Reinoso, Jorge Macchi y Marie Orensanz). La Galería El Museo representaba a Colombia, con Fernando González, Ana Patricia Palacios, Vicky Neumann (Niño Sirena de 1999) y la española Paloma Navares (Objets de coiffeuse), así como la Galería Carlos Alberto González, seleccionada para la sección "Perspectivas", con las obras de Nadín Ospina y Fernando Arias.

Dos galerías peruanas jugaron valientemente la carta de las exposiciones personales con dos artistas maduros: Alberto Guzmán en la Galería Forum y Ramiro Liona en la Galería Lucía de la Puente.

Chile tuvo tres galerías en la feria: Isabel Aninat, Malborough, con Alex Katz (también en Thaddeus Ropack), Ignacio Iturria y Botero, entre otros, y la Galería Tomás Andreu, con una muestra individual de Gonzalo Cienfuegos, no mostró verdaderamente la imagen esperada del arte chileno de hoy. Cuba estaba representada por la Galería La Acacia, que ofreció un performance de Manuel Mendive en el día de la inauguración. Otros artistas cubanos estuvieron bien representados por diferentes galerías: José Bedia y Luis Cruz Azaceta en la galerías Ramis Barquet (Monterrey) y Nathalie Obadia (París), Kcho en la Galería Daniel Templon (París), Sandra Ramos y Ulises González en la Galería Nina Menocal (México), Jorge Camacho en las galerías 1900-2000 y Thessa Herold (París), Cárdenas en la Galería Patrice Trigano (París) y René González Peña y Manuel Piña en la Galería JGM (París).

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Alberto Guzmán. Deml-esfera, 1994. Granito blanco. Diámetro: 220 cm. Cortesía: Galería Forum.

Dos venezolanos de París mostraron sus obras más recientes: Gabriela Morawetz, con sus Paisajes humanos, en la Galería Félix, y Pancho Quilici y sus Paisajes metafísicos y construidos, en las galerías Minotauro (Caracas) y Thessa Herold.

En cuanto a las galerías francesas que se interesan en el arte latinoamericano desde hace varios años, no respondieron al llamado como hubiera sido de esperar. Este fue el caso de la Galería Albert Loeb (ausente de la feria), la Galería Claude Bernard (individual de Leonardo Cremonini) y la Galería Marwan Hoss (individual de Geneviève Asse); sin embargo, otras galerías sí respondieron al desafío: Thessa Herold (con Cárdenas, Camacho, Cuevas, Lam, Matta, Kaminer y Quilici), así como la Galería 1900-2000 (con Camacho, Cárdenas, Camargo, Antonio Díaz, Krajcberg, Lam, Torres-García y Vanarsky), la Galería JGM (con Cárdenas, Vik Muniz, René González Peña y Manuel Piña), la Galería Nathalie Obadia (con José Bedia, Beatriz Milhazes y Manuel Ocampo) y la Galería Serre Art Contemporain (Saint Clair Cemin, Julio Galán, Guillermo Kuitca, Ray Smith y Adriana Varejão).

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Ramiro Llona. El temor de ser visto, 1999. Díptico. Óleo sobre tela. 200 x 200 cm.

En la sección "Estampes", las Ediciones Atelier Clot-Bramsen y Georges presentaron una exposición personal de grabados de Francisco Toledo.

Pero fue la Galería Denise René, con una retrospectiva de arte cinético magníficamente museografiada, la que presentó una de las más bellas exposiciones, reafirmando que el movimiento de la década de 1960 tiene aún una excelente acogida.

Otras galerías extranjeras, sobre todo norteamericanas, también participan, mo la Galería Sperone Westwater (con Kuitca y Lucio Fontana) y la Galería Mary-Ann Martin (con los mexicanos Alfredo Castañeda, Elena Climent, Diego Rivera y Gunther Gerzso, entre otros).

Sin embargo,una de las novedades de esta edición de la FIAC fue sin duda alguna la presencia de nueve galerías especializadas en la fotografía, algunas de las cuales jugaron resueltamente la carta de la presentación latinoamericana. Este fue el caso de Photo and Co. de Turíno, que presentó dos exposiciones individuales (Vik Muniz y Luis González Palma) y de Throckmorton Fine Art de Nueva York, con una importante colectiva de fuerte presencia mexicana, desde Tina Modotti y Manuel Álvarez Bravo hasta Graciela Iturbide y Gerardo Suter, para no citar más que estos nombres.

CHRISTINE FRÉROT

Historiadora, critica de arte, miembro de la AICA y curadora. Investigadora en la EHSS y encargada de cursos en la Universidad de París. Especialista en el arte latinoamericano. 

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