En sólo 5 años Eric Tabales —el artífice de los cristales oxidados— se ha convertido en uno de los artistas jóvenes más prominentes de Puerto Rico.
Después de estudiar ciencias naturales y arte en la Universidad de Puerto Rico, Tabales (San Juan, 1962) decide estudiar su maestría en arte en la UNAM (México). Allí desarrolla y perfecciona su compleja técnica de oxidar enormes paneles de cristal, y finalmente gana el concurso que lo lleva a construir la impresionante Capilla de Meditación Juan Ancha, en la UNAM.

De regreso a Puerto Rico, Tabales presenta su provocadora propuesta estética e inmediatamente comienza a trabajar en una serie de proyectos públicos de importancia. No obstante, el artista continúa experimentando con el cristal y los óxidos y produce una obra más íntima y de gran valor.
En Entre papel, cristal y tela, Tabales presentó 33 pinturas (óxidos y acrílicos sobre tela), 10 cristales oxidados, 3 obras en papel (óxido sobre papel) y 5 esculturas (cristales y metal) de distintos tamaños, donde logra combinar con gracia y efectividad su poderosa propuesta estética, con una profunda preocupación ética por la humanidad.
Usando la estética como magia seductora, y las ciencias naturales como verdad, Tabales logra construir una sinfonía de imágenes que nos invitan a darnos cuenta, una vez más, de la belleza y el poder de la abstracción, por un lado, y de la realidad que nos ha tocado vivir a fines de nuestro siglo, los virus mortales como el SIDA y la hepatitis, por el otro.
Sus enigmáticas pero atractivas composiciones nos recuerdan tanto al oscuro y genial Heráclito y al visionario Einstein, como a la Escuela de Nueva York y a Cari Sagan. Si antes su preocupación principal eran el cambio y la permanencia en el arte (el óxido y el tiempo), ahora es el Hombre mismo, nuestra supervivencia. Sus nuevos «universos» son, en esencia, contundentes metáforas sobre la Vida y la Muerte.
MANUEL ÁLVAREZ LEZAMA
