Exposición Individualene 2000 - mar 2000· Por Pablo Helguera

Cisco Jiménez

Associated American Artists

La ciudad de Cuernavaca se distingue por su peculiar situación periférica con su colindante ciudad de México: siendo una ciudad aparte, se debate sin embargo en una constante relación de unión y separación con la gran urbe. Aunque el hacer la lectura de la obra de un artista en relación con la realidad de una ciudad puede no ser lo más adecuado, es indudable que la obra de Cisco Jiménez (Cuernavaca, México, 1969) comparte esta misma cercanía y distanciamiento y una fascinación por la saturación visual y verbal de la ciudad.

La obra de Jiménez reúne toda la irreverencia característica de la picardía mexicana: la inventiva, el sarcasmo, la parodia, el albur, el ataque verbal y el humor como única defensa ante una realidad que suele ser adversa. Su obra se ha distinguido por referendar, en gran medida, la estética y los textos de la subcultura de los cómics y los anuncios publicitarios de la ciudad de México: Jiménez toma lo que tácitamente es una narrativa urbana para convertirla en narrativa artística.

Exposición Individual: Cisco Jiménez — imagen 1
Cisco Jiménez. Expobutt, 1999. Técnica mixta sobre madera, collage y marco tallado de madera. 127,5 x 127,5 cm.

De una forma en que muy pocos artistas lo han logrado, Jiménez es una especie de enfant terrible que reúne e incorpora toda una serie de frases, imágenes y situaciones tan familiares a México, que se suelen pasar por alto: bardas inmensas con nombres de candidatos presidenciales, que invaden todas las carreteras; logotipos y frases sacadas de anuncios comerciales que se han integrado a la vida popular, el léxico camionero de todos los días.

La fascinación con estos submundos culturales persiste en su reciente exposición en Associated American Artists en Nueva York, aunque en este caso la misma narrativa toma nuevos giros y adquiere una dimensión mucho más personal y álgida. Comprando una estufa, pero ovulando a la misma vez reúne obras que muestran confesiones aparentemente autobiográficas pero rodeadas de comentarios burlescos, en variados divertimentos visuales.

En la exposición, Jiménez hace una especie de revisión de los sentimientos personales a través de su clásico distanciamiento con el albur y la crítica, con un extraordinario sentido del humor, pero esta vez con una especie de burla autorreflexiva, inclemente, de sí mismo. Tus pinches greñas es una de las leyendas en una obra que incluye la representación de un corte de epi- dermis, a manera de un arrebato antirromántico sobre un elemento simbólico del amor, como lo es el cabello.

El uso de diagramas de órganos sexuales (las trompas de falopio, vaginas y demás órganos aparecen en casi todos los cuadros) y de estufas y fregaderos establecen un vocabulario visual que basa su fuerza en la tensión entre lo íntimo y lo impersonal.

Aparte de las claras comparaciones entre la mujer y los elementos de la cocina (refrigeradores, estufas) como posesiones domésticas, y las referencias a las llaves de lavabo y los fregaderos como símbolos sexuales hermafroditas (despidiendoy reteniendo líquido), estos elementos también dan cabida, de manera extraña, a interpretaciones sobre temas de enajenación, aislamiento, e incluso soledad. Jiménez imprime sus significados personales a partir de un reciclaje de anuncios, copias de imágenes en muestrarios y collages, pero a la vez consigue hacernos reflexionar sobre la vacuidad de las relaciones ¡nterpersonales en un mundo de compraventa y de mentalidades funcionalistas. En ciertas obras en particular, Jiménez hace referencias directas a momentos de su vida (esperando en la soledad de una estación en Los Angeles), que sirven como contrapunto realista al desmadre humorístico predominante en la exposición. Las referencias autobiográficas sobresalen en obras como Retrato de mi ex novia, siendo, de nuevo, una especie de burla de incidentes personales, pero siempre con el pie de página humorístico: "los colores de esta obra son cortesía de Air France". La sensación de que estas obras son comentarios a un diario se intensifica por la fragmentación compositiva de la mayoría de las obras, que están armadas ya sea por varios cuadros pequeños o por imágenes en collage, como pedazos de rompecabezas que se refieren a la fragmentación de momentos vividos.

Quizá el aspecto más poderoso de la obra de Cisco es precisamente esa autoexaminación inclemente de sus propias debilidades, y el uso de ese lenguaje escatológico al que recurren los niños en la escuela como defensa ante los que son más fuertes físicamente: un auténtico recurso de supervivencia. Su obra es un autorretrato, pero a la vez una crítica social y un reflejo de nuestra propia impotencia como seres humanos ante los sistemas y ante nuestros propios destinos. La manera como ni él mismo se toma en serio es, a la vez, un signo generalizado de una generación internacional de artistas. El escepticismo como regla, el sarcasmo, la sátira y la parodia como defensa. Y la melancolía como el complemento de la ironía.

PABLO HELGUERA

Cisco Jiménez, por Pablo Helguera | artnexus