Exposición Individualene 2000 - mar 2000· Por Manuel Álvarez Lezama

Antonio Martorell

Museo de las Américas y Galería Petrus

Antonio Martorell, uno de los artistas más importantes de Puerto Rico, nunca rechaza un reto en el campo de la creación. Esta vez el maestro grabador, ahora también famoso por sus fantásticas instalaciones, aceptó la petición (medio en broma, medio en serio) de su galerista (Sylvia Villafañe, de la Galería Petrus) para que le pintara "unos cuadros que se pudieran vender. De esos cuadros para detrás del sofá".

Ante este insólito pero atractivo reto, Martorell decidió pintar una serie de provocadores cuadros —más de 30— con el tema del sofá, y que de una manera u otra se pudieran colgar en las paredes de una casa normal puertorriqueña.

Pintados en un corto plazo pero con gracia e imaginación, tanto los cuadros para detrás del sofá, como un grupo de dramáticos retratos monumentales de algunos de sus amigos —45 retratos en papel—, que fueron presentados en la misma exposición bajo el título de Reunión, otra vez demuestran la enorme capacidad creativa y originalidad sin límites de Martorell, para quien el arte, ya sea el más íntimo o el divertidamente colectivo, es simplemente un modo de vida.

Exposición Individual: Antonio Martorell — imagen 1
Antonio Martorell. En el invernadero (Homenaje a Manet), 1999. Detalle. Óleo, crayón, carbón y aerógrafo sobre lienzo. 121,9 x 91,4 cm.

En esta singular exposición, el sofá —ese suave amigo de todos los días— se usa como ordenador/referente para presentar una visión profunda y compleja de la sociedad puertorriqueña.

Con Martorell presente —el artista como obra de arte—, la noche de apertura de esta exposición fue todo un happening. No hay dudas de que concibió Cuadros para detrás del sofá y... y luego presentó las obras de arte, para que fueran vistas como una enorme instalación de los retratos de sus amigos y de los distintos sofás donde puede ocurrir todo tipo de comuniones.

Aunque en esta exposición hay excelentes obras, muchas pueden verse meramente como elementos de una divertida y reveladora instalación, y no como obras de arte que se sostienen por sí solas. No obstante, el concepto de Martorell y el producto final de este proyecto demuestran otra vez que estamos frente a un hombre verdaderamente renacentista y totalmente postmoderno.

MANUEL ÁLVAREZ LEZAMA

Antonio Martorell, por Manuel Álvarez Lezama | artnexus