SITE Santa Fe, actualmente en su quinto año de operaciones, inauguró recientemente su tercera bienal, titulada Looking for a Place. Aunque SITE Santa Fe y sus actividades se han convertido ya en un componente familiar del escenario cultural de esta pequeña comunidad del desierto, ciertamente no puede decirse que la organización haya permitido que su programación se relaje y se convierta en auto satisfacción o complacencia. Looking for a Place es, sin duda alguna, la más ambiciosa y estimulante exposición montada hasta ahora por SITE, y las opiniones con respecto a sus triunfos y fracasos han sido debatidas enérgicamente desde que abrió sus puertas el pasado mes de julio.

Rosa Martínez, la curadora de la exposición, quien reside en Barcelona, tomó literalmente la promesa del nombre de SITE Santa Fe, y extendió el alcance de la bienal mucho más allá de los muros del espacio de 18.000 pies cuadrados del centro de la organización. Los proyectos específicos para el sitio varían desde Calling, de Cai Guo-Qiang —un faro de 20 pies de alto colocado sobre el techo de la edificación—, hasta instalaciones del artista sueco Cari Michel von Hausswolff en Galisteo (una población ubicada 20 millas al sur de Santa Fe) y de Simone Aaberg Kern, de Dinamarca, en el aeropuerto de Los Álamos (25 millas al noroeste). Son precisamente las obras expuestas en otros lugares las que han generado la mayor controversia.

Una escultura consistente en una serpiente flotante, de la mexicana Yolanda Gutiérrez, instalada en un lago de San Ildefonso Pueblo, al norte de Santa Fe, fue una víctima temprana de acciones hostiles. La escultura que, irónicamente, tenía el propósito de ser un símbolo de la hermandad entre los nativos de Centro y Norteamérica duró sólo un día, ya que los airados residentes del pueblo la destruyeron al arrastrarla para sacarla del lago. Una sólida y liviana instalación de Von Hausswolff fue retirada rápidamente de su lugar en un histórico cementerio de Santa Fe, debido a la oposición de los residentes del vecindario. Los dos incidentes recibieron amplio cubrimiento por parte de la prensa local, y ni la pieza de Gutiérrez ni la de Von Hausswolff han sido reconstruidas o reubicadas. Un video del suizo Pipilotti Rist hizo noticia cuando una mujer de Santa Fe objetó su contenido sexual (la pieza se está exhibiendo a través de la televisión por cable local), pero, en última instancia, no se tomó ninguna acción para prohibir su transmisión.

Mientras que Looking for a Place puede haber cosechado realmente algún beneficio de la publicidad dada a sus problemas iniciales (la asistencia a SITE Santa Fe ha sido numerosa este verano), la controversia no debería ocultar el hecho de que Martínez ha reunido una exposición estimulante y temáticamente cohesiva. 30 artistas de 22 países, incluidas cuatro naciones latinoamericanas (Cuba, México, Argentina y Brasil) y una organización internacional para el medio ambiente (Greenpeace), están representados aquí y, en forma colectiva, investigan imperiosos asuntos de identidad y lugar en un mundo en vísperas de un nuevo milenio.

Al entrar a SITE Santa Fe, los visitantes encuentran una fotografía de tamaño mural de manifestantes antinucleares de Greenpeace en diminutas balsas de caucho, durante una acción contra el gigantesco portaaviones norteamericano USS Eisenhower. Una cita tomada de la obra Enrique IV, de Shakespeare, acompaña la dramática imagen:"... ¡el tiempo de la vida es corto!... y si vivimos, vivimos para pisotear a los reyes". El mensaje de Martínez es un indicativo de la sensibilidad activista que se halla en el centro de la exposición, y los artistas participantes proporcionan las semillas del pensamiento para tratar grandes temas. Sin nada de pintura y muy poco en cuanto a escultura convencional, Looking for a Place está orientada en gran parte hacia las obras en video y las piezas de instalación; las obras sobresalientes Incluyen la sensacional película Rapture, de Shirin Neshat; el video From Dog Shit to Irma Vep, de Gabriel Orozco; el reluciente mapa del mundo elaborado sobre el piso por Mona Hatoum, con miles de canicas de vidrio transparente, y dos impactantes piezas de la artista nativa norteamericana (y residente en santa Fe) Charlene Teters. Sin embargo, la escultura de la serpiente de Gutiérrez puede muy bien recordarse como la imagen más significativa de la bienal; aunque, prácticamente, nadie tuvo la oportunidad de verla, su conmovedor fracaso queda como ilustración precisa del tipo de problema que Looking for a Place se esfuerza por tratar.
DAVID CLEMMER

