En Puerto La Cruz, al oriente de Venezuela, tenemos una ciudad relativamente nueva que ensaya definir su propio perfil en los contextos urbanos y culturales del país. Para ello el profesor Guillermo Barrios, quien une a su interés por la arquitectura sus estudios sobre las artes visuales contemporáneas, traza un Imaginario de ciudad que al ser recorrido por seis fotógrafos comienza a ofrecer una iconografía original, pocas veces ensayada en los ambientes urbanos del interior de la república.
Seis fotógrafos, con lenguajes muy precisos, se instalaron durante una temporada en Puerto La Cruz para entrar en su dinámica cotidiana, en sus perfiles particulares, en sus aspectos no comunes o seguramente corrientes, pero que en todo caso no han sido revelados como materia de reflexión estética. Seis fotógrafos con visiones y concepciones del registro artístico opuestas entre sí, y quienes convergen en un mismo escenario citadino y concluyen con ricas y críticas miradas divergentes sobre el asunto propuesto.
Las copias son en formato único de 90 x 400 cm. Unos escogen el blanco y negro y otros el color. Unos ofrecen una sola Imagen y otros fragmentan o muestran multiplicidad e incluso la hoja de contacto. Ellos son Luis Brito, Antolín Sánchez, Ana María Ferris, Ángela Bonadies, Ramón Lepage y Cedismundo Quintero.
Luis Brito escoge rostros de gente humilde en los extremos de niñez y tercera edad. Sus composiciones son cerradas y sus modelos están al lado de un muro. La mirada de esas personas conlleva expectativas y preguntas. A veces hay miradas humanizadas, sea de un burro o de un cartel con el rostro de Cristo. Al centro, un niño en su bicicleta sonríe, a pleno sol, en un lugar árido. Ramón Lepage también trabaja con la gente, pero en actividad laboral, sea en céntricas calles o en situaciones de contrastes. Entonces, la ciudad es lugar de intercambios y de oposición entre sencillos oficios y una arquitectura futurista. Además, algunos personajes, adolescentes, aparecen vestidos de ropa militar, lo que revela, de pasada, el clima de fervor político que vive el país. Los verdaderos militares los encuentra Ángela Bonadies en el terminal de pasajeros. Ahora el escenario son pasillos, y el tránsito fugaz de viajeros. Todos están en movimiento y de pronto no hay nadie.
Antolín Sánchez sólo presenta dos fotografías, en dimensiones panorámicas. En una los condominios de playa, en insólita serialidad mediterránea (seudo española) y en contraste con un primer plano de botadero de basura. La otra imagen, en perspectiva al infinito, tiene en sus extremos una construcción que parecería abandonada, y un vendedor informal de pescado. Inmensidad y soledad son los parámetros de esa foto. Ana María Ferris recorre la ciudad y encuentra gentes y sitios contrastados. Hay monumentos desamparados y de notable cursilería y, por otra parte, murales populares de religiosidad. Los habitantes son altivos, gallardos y simples.
Cedismundo Quintero toma una avenida principal y hace su registro día y noche. Presenta su trabajo a modo de historieta, agregando, además, textos delirantes. Sus fotos pasan por el documentalismo, la tarjeta postal, algunos ángulos sorpresivos, cierto paisajismo, disparidad de sitios y, finalmente, su propia autoría. Puerto La Cruz adquiere entonces dimensión de obra de arte.
JUAN CARLOS PALENZUELA

