Exposición Individualoct 1999 - dic 1999· Por Issa Maria Benítez Dueñas

Rochelle Costi

Galería Nina Menocal

La Galería Nina Menocal presentó este verano un proyecto de la artista brasileña Rochelle Costi, concebido especialmente para la ciudad de México.

Bajo el título de Casa propia, Costi nos propone una reflexión sobre la manera cómo habitamos y nos movemos entre los espacios públicos y privados de la urbe. Esta preocupación por la casa es una constante en la obra de esta fotógrafa: en la Bienal de La Habana de 1997 presentó una serie en la que reelabora los manteles populares de plástico estampados con frutas y flores. En la última edición de ARCO mostró exitosamente un grupo de fotografías de gran formato que nos descubrían, casi en tamaño natural, una serie de recámaras en las que se evidenciaban los usos y las costumbres de las personas que las habitan. Las grandes fotografías funcionaban como umbrales a la Intimidad de los otros, explotando la condición de voyeur que de por sí tiene el público del arte.

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Las fotografías que desarrolló y mostró en México forman parte de un proyecto que comenzó en la ciudad de São Paulo. En ambas ciudades, Costi construyó, con material de desecho encontrado en los basureros urbanos, una serie de pequeñas casas para perros, que después emplazó y fotografió en varios lugares distintivos de cada ciudad. En el caso de México, la artista se trasladó con su pequeña colonia al zócalo, al lago de Xochimilco y a las Torres de Satélite. Posteriormente, mostró en la galería las casitas instaladas y una serie de excelentes fotografías de formato mediano que por lo pronto ponen en entredicho nuestras nociones de escala y proporción, especialmente las del emplazamiento en Xochimilco, donde las pequeñas casas parecen Integrarse perfectamente al entorno natural, tal y como lo hacen las precarias construcciones que crecen aleatoriamente alrededor de las colonias que habitan las clases media y alta de la ciudad.

En este sentido, esta integración tiene que entenderse con ciertos matices: dentro del entorno "natural" del lago o de las Torres de Satélite, las pequeñas casas aparecen simultáneamente como una urbanización no planeada y, sin embargo, como una visión ya cotidiana en los paisajes de esta ciudad. Lo que sorprende es que no nos sorprenden, y más de uno pensó, antes de ver la instalación de casas en la galería, que se trataba de un emplazamiento real.

Para la propia artista, la referencia a las inestables casas para perros son también un recordatorio del papel que dichos animales juegan en las residencias burguesas de las grandes ciudades: no sólo compañeros fieles, sino sobre todo protectores físicos y metafóricos del estatus social de sus dueños. Al mismo tiempo, el perro callejero, el perro sin dueño, es la figura urbana del abandonado por definición, el sin casa que merodea por todos los rincones de la ciudad.

Los emplazamientos de Costi evocan la necesidad real que tenemos todos de construir un nicho seguro y confortable dentro del caos urbano, necesidad que suponemos se ve satisfecha en nuestra casa propia. Al mismo tiempo, la fragilidad de esta sensación de seguridad es representada por la precariedad material de la apropiación de espacios urbanos que llevan a cabo los grupos marginados en los llamados "cinturones de pobreza". Paradójicamente, también en términos de apropiación simbólica, las Imágenes que nos presenta Costi nos comprueban cómo hemos perdido la ciudad, cómo se ha convertido en ciudad de nadie.

ISSA MARÍA BENÍTEZ DUEÑAS

Rochelle Costi, por Issa Maria Benítez Dueñas | artnexus