Exposición Individualoct 1999 - dic 1999· Por Christine Frérot

Ricardo Mosner

Galería Lefor-Openo

Ricardo Mosner (Buenos Aires, 1948), quien vive y trabaja en París desde 1972, es un artista contemporáneo. Con este término quiero decir que es un artista auténticamente de su tiempo. No habiendo querido encerrarse o limitarse nunca a una sola actividad, Mosner ha incursionado desde 1970 —gracias a su desbordante curiosidad sin prejuicios y con una libertad que no admite ninguna restricción— en el teatro, el video, el afiche cultural y publicitario, así como en la radio y la ilustración, sin nunca faltar a su pasión central, motor de su energía: su triple actividad de pin­ tor, escultor y grabador.

Esta versatilidad, que algunos pueden reprobar en nombre de una especialización (con frecuencia cas­ tradora), o de una identificación simplificadora, hace parte de su na­ turaleza inmutable. Bulímico, antropó­ fago dentro de la más pura tradición latinoamericana (Picasso u otros se esbozan en ocasiones, como en Tré­bol), Ricardo Mosner es, sin embargo, un artista atormentado por la obse­ sión y la inquietud. Sus interrogacio­ nes sobre las relaciones entre el hombre y el mundo le han llevado a colocar la figura humana en el centro de sus preocupaciones formales y es­ téticas. Eje y pedestal de su indaga­ ción esencial, la figura humana es triturada, amasada, estirada, recogida, cortada, desdoblada, sigue siendo humana. Reinventada con ins­ piración y con cierta malicia, el sopor­ te puede ser el lienzo, el cartón, el hierro, la madera, el alambre, el yeso, el papel. Los pigmentos son trabaja­ dos al máximo de su potencial, den­ tro de una gestualidady un deseo de experimentación que le permiten a Mosner establecer un registro Infini­ to de actitudes, de fisionomías y de caracteres. Sin caer nunca en la repe­ tición o la rutina, sin querer adherirse al arte bruto o limitarse a la sola fi­ guración narrativa, sino más bien manchando al lado de un Baselitz, un Clemente o un Lupertz, en la tradi­ ción de la década de 1980, pero con humor y ternura. Su vena carica­ turesca lo acerca a la obra de Anto­ nio Seguí, con quien comparte esa constante del espíritu pictórico ar­gentino.

Exposición Individual: Ricardo Mosner — imagen 1
Ricardo Mosner. Cara, 1996. Técnica mixta sobre tela. 24 x 19 cm.

Este año ha sido muy productivo para el artista, con varias exposicio­ nes en Francia (Macón, Marsella, Pa­ rís y A viñon), la producción del afiche del Festival Internacional de Teatro de Aviñon, la publicación de su pri­ mera monografía (140 páginas) en las ediciones Area y su próxima par­ ticipación en la FIAC de París, en sep­tiembre. 

Las obras recientes que Mosner presentó en la Galería Lefor-Openo (óleos sobre lienzos y técnica mixta sobre papel) confortan las cualidades que conforman su riqueza. Coqueteando con las tiras cómicas, su arte revela su gusto bulímico y hace explotar una alegría de la materia donde, como en el dibujo, no siente ninguna coacción, ninguna barrera. En un inventario de tipo secuencial dividido en compartimientos a la manera de Torres-García, aparecen los signos antropológicos y la invención de palabras al estilo de un collage dadaísta (Bestivnas y Retratos, serie de seis, técnica mixta sobre papel). 

Lo que caracteriza y hace interesante el arte de Mosner es que no va en contra del famoso adagio libertario del poeta: "Haz lo que te plazca". El mundo urbano de Mosner no está organizado en trama, como, por ejemplo, en la obra de Seguí; su desorganización, que es sólo aparente, es más bien el resultado de lo que podría llamarse su generación espontánea. El rostro se descompone para reconstruirse mejor, en sinuosidades y curvas. Sin embargo, esta aparente facilidad es el fruto de un trabajo constante de búsqueda y de introspección sobre la expresión del cuerpo y del rostro, y las manos en particular. La misma fobia al vacío reaparece en los bosquejos y dibujos de sus innumerables cuadernos, verdaderos trazos entrelazados (o escritura automática) de objetos orgánicos. La proliferación y prolijidad de personajes (tintas) que recubren sus cuadernos son a la vez el preludio y el alter ego de sus lienzos, en donde, de manera diferente pero continua, el artista abrevia la forma y la materia, en búsqueda de la individualización del personaje y su densidad. Los hombres (o las mujeres) están solos sobre el lienzo, sin contexto, sin escolta iconográfica, sin ninguna posibilidad de una pista sociológica o antropológica (objetos, naturaleza) para el espectador, aunque la influencia de la danza y el teatro es omnipresente (Las 3 noches y Envueltos, técnica mixta sobre papel, 1998 y 1999). El hombre está solo consigo mismo y con la mirada del otro. Él es a veces torpe y miedoso, su cuerpo es macizo, apenas esbozado o, por el contrario, muy trabajado. Sus capacidades de pintar, dibujar, recortar, pegar y ensamblar hacen de Ricardo Mosner un artista y un artesano del placer y de la libertad. En la fuerza y la debilidad mezcladas de la forma y del "objeto", nada de lo que es humano le es ajeno.

CHRISTINE FRÉROT

Ricardo Mosner, por Christine Frérot | artnexus