Exposición Individualoct 1999 - dic 1999· Por Raúl Cristancho

Oskar Salamanca

Centro Colombo Americano

A pesar de su corta carrera, Oskar Salamanca ha demostrado una sólida convicción pictórica. Sabemos que hoy no es fácil hacer pintura. Sin embargo, también sabemos que para el pintor hay una sola salida: su compromiso primordial con el medio, su inmersión profunda y total en la especificidad pictórica y sus posibilidades de significación. Con esto a su favor, Salamanca se lanza a la aventura pictórica de hoy con voz propia y resonancias contemporáneas.

Lo primero que llama la atención en sus pinturas es su presencia física. Salamanca encuentra la Información justa de los elementos pictóricos, tanto para los pequeños formatos como para aquellos mayores y de formas irregulares. En las obras pequeñas predomina el dibujo sobre espacios sensibilizados con sutiles contrastes cromáticos. En las de mayor formato, ya sean estos circulares, ovales o triangulares, las imágenes se interrelacionan libre e inusitadamente; haciendo uso de una relación continua y orgánica entre formas y espacio. Todo esto realizado mediante una conducción justa del dibujo, el color y la saturación apropiada de los pigmentos que conforman superficies ricas, las cuales acentúan el espacio pictórico propiamente dicho.

Exposición Individual: Oskar Salamanca — imagen 1
Oskar Salamanca. Mano Rosa, 1998. Técnica mixta sobre lona. 70 x 40 cm.

La serie de pinturas bajo el título Paisaje interior supone un estado íntimo y psicológico. Salamanca propone un discurso visual abierto y evocador. Haciendo uso de un repertorio pictórico muy personal, Salamanca connota un espacio siempre ambiguo mediante la libre yuxtaposición de formas llenas con otras traslúcidas, que se conjugan de forma inusitada. Esto le permite evitar una posición única y directa del cuadro, favoreciendo lecturas alusivas, que constituyen una poética de la imagen movediza y transgresora.

De hecho, en la pintura de Salamanca no hay significados precisos ni predeterminados. Sus imágenes referentes a la relación entre cultura y naturaleza conforman mitologías personales con base en fragmentos del cuerpo, elementos orgánicos y vestigios arquitectónicos. Se producen así metáforas visuales que conllevan memorias profundas donde no hay categorías predominantes. De la conjunción de lo humano, lo vegetal y lo material sólido surge una imagen poética enigmática.

Así, sus pinturas presentan una cierta opacidad. El carácter siempre esquivo de sus construcciones visuales crea una instancia íntima y psicológica de la pintura, la cual propicia una actitud contemplativa y reflexiva que supera los límites de lo consciente y lo subliminal. Como es propio del arte contemporáneo, Salamanca propone una pintura compleja que estimula un escrutinio activo por parte del espectador. En realidad, allí no hay nada resuelto. Sus cuadros son verdaderas conjeturas visuales, realizadas mediante una estrategia de fragmentación del espacio y el tiempo pictóricos. En suma, Salamanca sabe que la buena pintura debe estimular el pensamiento, con énfasis en la memoria y en lo puramente visual.

RAÚL CRISTANCHO

Oskar Salamanca, por Raúl Cristancho | artnexus