Exposición Individualoct 1999 - dic 1999· Por Ivonne Pini

Jorge Orta

Galería El Museo

Jorge Orta nadó en Rosario, Argentina, en 1953 y reside actualmente en París. Desde que comenzó su actividad artística a comienzos de la década de 1970, sus propuestas se movieron en un espacio que busca la internacionalización del accionar artístico.

Sus proyectos reafirman la pertenencia a una cultura que se sale del ámbito nacional y se proyecta en un mundo que, por el proceso de globalización, tiende a manejar símbolos comunes. Es como si su intención fuera alcanzar a toda la humanidad, sin demasiadas consideraciones por las diferencias. De allí que se valga de múltiples recursos técnicos y de símbolos visuales que apelan tanto a la intuición como a la razón. Son signos construidos a partir de referentes diversos, que terminan despojados de los significados iniciales para quedarse con los recursos más elementales. El artista sostiene que su obra se ha valido de dos herramientas clave: por una parte, la construcción de lo que él llama un "alfabeto planetario"; signos que saca de memorias culturales guardadas en espacios muy diferentes, ya que pueden ir desde Machu Picchu hasta imágenes fotográficas contemporáneas. Por otro lado, utiliza recursos tecnológicos muy actuales, como lo demuestran sus intervenciones lumínicas en fachadas de iglesias francesas, en Machu Picchu o en la ciudad turca de Capadocia.

Exposición Individual: Jorge Orta — imagen 1
Jorge Orta. Corazones de Ráquira, 1999. Instalación con objetos de cerámica. Dimensiones variables.

La intención de intervenir tan diversos espacios se relacionan con su preocupación de abrir el arte a un público más amplio: aquel espectador que puede no frecuentar los ámbitos habituales en que se muestra la obra. Frente a este accionar no es extraño que varios de sus macroproyectos lo llevaran a formar grupos interdisciplinarios, ya que esto se vuelve inaplazable cuando se utiliza la compleja tecnología de la que se vale para intervenir el espacio. El artista busca reemplazar el discurso individual por un equipo de colaboradores que indaguen en la configuración de un pensamiento colectivo, promoviendo un encuentro de sensibilidades.

Sus reflexiones giran en torno al tema de la injusticia, la falta de solidaridad, las ambiciones desmedidas, tratando de romper el círculo de la indiferencia y la insensibilidad.

Desde hace 10 años comenzó un nuevo proyecto que tiene como centro el símbolo del corazón. Ha fabricado cientos de miles de corazones en diversas partes del mundo, Identificando este órgano con la idea de vida y de solidaridad, y tiene además la ventaja de su universalidad simbólica. Este proyecto, que se prolongará hasta 2006, le permitió realizar corazones con materiales que identifican espacios muy diversos: porcelana francesa de Limognes, rakú japonés y ahora cerámica de Ráquira y Zipaquirá, dos ciudades colombianas tradicionales en el manejo de esta técnica.

Nuevamente el corazón se convierte en símbolo. Lo que importa no es el objeto en sí mismo, sino la metáfora que se puede tejer a su alrededor. Y estos corazones comenzarán a itinerar por muy diversos sitios, tan remotos, que inician el recorrido en Francia y llegarán hasta la Antártida. Abonan la utopía de quien utiliza el arte como una herramienta de transformación y no de contemplación, promoviendo la práctica artística como un recurso para comunicar y compartir.

IVONNE PINI

Jorge Orta, por Ivonne Pini | artnexus