Exposición Individualoct 1999 - dic 1999· Por José Antonio Pérez Ruiz

Inés Tolentino

Galería Botello

Inés Tolentino es una artista que ha sabido ganarse un espacio internacional. Ha obtenido premios significativos que demuestran cuán consecuente es su labor. En 1997 se hizo acreedora del Gran Premio del 8°. Salón de Pintura Contemporánea: Francia-Japón. Una década antes obtuvo el galardón nacional Víctor Chocquet (para artistas menores de 40 años) en París. Estas distinciones constituyen una gran carta de presentación. En 1989 estuvo en el Instituto de Cultura Puertorriqueña y en 1994 en Galería Botello de Hato Rey. Hoy vuelve a esta sala con una colección titulada Babel de día y de noche.

Para Inés Tolentino, quien reside en París, el tema alcanza significados especiales. La vigencia de la leyenda que le sirve de punto de partida, la cual se encuentra registrada en Génesis II.4-9, es de tal magnitud que el transcurso de milenios de historia no ha podido erosionarla. La pintora acude a la Imagen del zigurat, antiguo templo babilónico, en forma de torre a manera de un cono invertido. De acuerdo con la información que nos ha llegado, sabemos que el nivel más alto de la estructura era utilizado como observatorio astrológico, probablemente por la clase sacerdotal. En el relato bíblico, esa búsqueda por construir algo "... cuya cúspide toque los cielos" constituyó una tentación para invadir el nivel de conocimientos reservado al Todopoderoso. De ahí que Dios los trate como intrusos al confundirlos lingüísticamente y dispersarles... "sobre la faz de la tierra".

Exposición Individual: Inés Tolentino — imagen 1
Inés Tolentino. Usted se encuentra aquí, 1999. Acrílico sobre tela. 76.2 x 101.6 cm.

En dimensiones diferentes, esa situación de disgregación es sufrida por muchos habitantes de las megalópolis de nuestros tiempos. De hecho, en esos multitudinarios centros urbanos la organización cívica es cada vez más precaria. Se ha acentuado en ellas un sentido de soledad raro, pues se da en medio de multitudes políglotas. Esa incomunicación origina sentimientos tensos en quienes la experimentan. Por eso el gueto se convierte en refugio donde el individuo se aísla en un ambiente familiar trasplantado de la disonante polifonía callejera. La protección sentida al encontrarse entre gentes afines suscita alegrías efímeras que permiten enfrentar la tirantez de saber que mañana volverá a involucrarse con los problemas causados por el cosmopolitismo. Sus existencias se hallan en estado de "angustia" (una vida que fluctúa entre alegrías y angustias). Recientemente, el papa Juan Pablo II, al reflexionar al respecto, aseguró que: "para un buen número de personas, sobre todo para los jóvenes, la ciudad se convierte en una experiencia de desarraigo, anonimato y desigualdad, con la consiguiente pérdida de identidad y del sentido de la dignidad humana". El Visitante, 24 de julio de 1999, Puerto Rico.

Inés Tolentino ha podido tomar un símbolo común a la civilización occidental, con la finalidad de involucrar al espectador en el letargo emocional de los que viven en ambientes donde afloran simultáneamente miseria y lujo, hambre y consumismo.

La exposición de Inés Tolentino en Galería Botello de Hato Rey posee diversidad de vertientes interpretativas. Nos remite a la antigüedad para establecer la continuidad de asuntos que acosan a la humanidad permanentemente.

De Igual manera, realiza una obra que sin obviar la tradición latinoamericana tiene alcances internacionales. Concilla un expresionismo controlado con aspectos propios del realismo mágico para mostrarnos un orbe que se desplaza en espiral ascendente. Inés Tolentino nos hace pensar en el problema a considerar cuando se alcancen las metas. Entonces debemos preguntarnos: ¿ahora adónde nos dirigiremos?

JOSÉ ANTONIO PÉREZ RUIZ

Inés Tolentino, por José Antonio Pérez Ruiz | artnexus