Exposición Individualoct 1999 - dic 1999· Por Graciela Kartofel

Herman Braun-Vega

Galería Nohra Haime

Voces significantes de la realidad neoyorquina, de la historia del arte y del núcleo privado del artista, constituyen las excusas pictóricas de la exposición individual de Herman Braun-Vega. Peruano, arquitecto, pintor y dibujante notable, residió en Nueva York con buen peso artístico hace dos décadas. "Nueva York siempre es apasionante. Había conseguido un estudio en la esquina de Broadway y Canal. Ya entonces, el ruido era intenso. Para poder concentrarme en pintar tuve que inventar una manera de tapar el ruido de la calle. Busqué todo tipo de soluciones que no resultaron, los días corrían y yo no conseguía adelantar mi trabajo para la exposición, en la desesperación, subí el volumen de la música al máximo. Así pude pintar. Yo tenía que trabajar fuera de Perú, tú sabes de la situación en nuestros países... Después de esa exposición en Nueva York tuve que viajar a París; las cosas se fueron dando, comencé a quedarme; así se desarrolló mi vida profesional en Francia y en Europa, con constantes viajes al Perú"1.

Exposición Individual: Herman Braun-Vega — imagen 1
Herman Braun-Vega. Un domingo silencioso en Central Park, 1998. Acrílico sobre lienzo. 100 x 80cm .

La pintura de Braun-Vega es una declaración de excelencia pictórica. No es agresiva, es intensa, consolida equilibrios constantes con tensiones visuales y conceptuales. La figura humana, la pintura y sus autores son los aparentes ejes de sus obras. Si bien son elementos visibles y existentes, son excusas para articular visiones de arquitectura y reflexiones sociológicas agudas. Aunque son obras "muy habitadas", cada personaje conforma una situación de aislamiento que incluye ser, símbolo y signo de la cultura de su época y de una situación que definió, como sucede en Tek-Mik Me- Tek. Las antiquísimas civilizaciones del Lejano Oriente aparecen en la hoja izquierda del tríptico. En la hoja central llegamos a Toulouse-Lautrec; un periódico en la esquina izquierda del cuadro nos ubica en la realidad histórica e introduce una naturaleza muerta con frutas, pez y gato; un colega del autor es el retrato del desnudo masculino, y la abstracción y la mancha pictórica están presentes como habitantes estéticos del siglo XX. Los temas y la composición se entrelazan, como en el caso de la sexualidad y los dos desnudos —femenino y masculino—, pintados frente a frente, pero con una separación voluminosa en forma de chez long, en el que están sentadas dos representantes opuestas de los cánones sociales. La luz, la decoración simbólica, la articulación exterior-interior atienden asimismo a esa rica elaboración compositiva que desarrolla el autor en sus pinturas, dibujos y arquitectura. Este artista construye un concepto de obra total que podría relacionarse con el Gesamtkunstwerk, pero Herman Braun-Vega no pertenece a un movimiento artístico específico. El análisis de la obra citada requiere el espacio de un ensayo; sólo agreguemos una mirada a las relaciones de soporte y marco que ayudan a recrear lo tridimensional de esas pinturas; a la letra escrita que manifiesta la preocupación del autor por la sociedad peruana e internacional y el reconocimiento del dibujo que aparece siempre —real o evocado— como el pulmón de cada cuadro.

Is that you Mr. Vermeer? e Interior by the Sea (Manet), concretadas en 1999, reflejan la elaborada composición y la luz que organiza la lectura al espectador. La paleta es amplia y vigorosa, elegante hasta en los señalamientos trágicos. El autor consolida el vigor sanguíneo de la cultura indígena con el ejercicio centroeuropeo de la serenidad. La composición es abarcante, a la vez que corta y dinamiza cada obra con diagonales diversas dando un resultado de orden operístico. En dos viajes previos a esta exposición, caminatas y análisis de la ciudad dieron resultados, entre los que se citan Spanglish (Velásquez) y A quiet Sunday in Central Park (Vermeer, Picasso). "El policía a quien tanto uno se acerca a pedirle información, y el infinitamente caminado Central Park, aparecían en mis recuerdos y dibujos. Así surgió esta pintura que reconoce a dos artistas —Vermeer y Picasso— retratándola, poderosa y dinámica como es. Por supuesto que le pedí permiso al policía para hacer su retrato mientras él cumplía con su labor"2. En esta obra observamos la presencia cuantiosa de gris y azul. El gris, con su peso intelectual, además de que era el color de moda en Nueva York durante los dos viajes de Braun-Vega. El azul registra —consciente o inconscientemente— las facetas poderosas de la formalidad norteamericana y neoyorquina que mucha gente desconoce. En azul está vestida la autoridad; las sombras están entonadas en azul, acompañando a Vermeer, su insigne creador. No podían faltar las referencias ecologistas y la devoción por el deporte. La luz en esta obra también define a Nueva York a través de un camino que se extiende hacia ambos lados del cuadro y con un cielo que en lo alto se proyecta hacia el infinito. (Cabe decir que Braun-Vega olvidó las piedras que tapizan el camino, tanto en sentido real como figurado).

Acerca de la pintura latinoamericana se ha hablado, escrito e investigado, se continúa con lo positivo y lo negativo de cualquier encasillamiento. Braun-Vega connota en esta exposición que la casualidad del lugar de origen —ya que uno no elige dónde nacer— es fuente de inteligencia y nutrición o de expresión reiterativa. No hay una fórmula ni leyes que determinen qué es la pintura latinoamericana. Quienes quieren definirla con etiquetas específicas sólo hablan de aspectos comerciales. El arte latinoamericano —esta autora prefiere escribirlo así, una sola palabra y con minúscula— existe en las herramientas de una estética inventiva y poderosa, propias de cada autor.

Braun-Vega, con esta reentrada en la escena neoyorquina, explícita que está alerta. Su obra es pintura-pintura. No es obra alternativa ni efímera; si manifiesta elementos neo-conceptuales a través de los dibujos previos a la vista en las pinturas, es una coincidencia con su formación y ejercicio de la arquitectura. En todo su espectro, la obra de Braun-Vega pertenece a la modernidad clásica y tiene la categoría de obra de museo.

NOTAS

1. Entrevista en Nueva York, 1998.

2. Entrevista en el estudio en París, mayo de 1999. 

GRACIELA KARTOFEL

Herman Braun-Vega, por Graciela Kartofel | artnexus