Exposición Individualoct 1999 - dic 1999· Por Cecilia Leuza

Charo Oquet

Galería Ambrosino

El mundo vibrante de Charo Oquet es más que una invitación a los sentidos; se convierten en una aventura que nos lleva hasta los confines de toda una cultura y un modo de sentir. Hija del Caribe, nacida en República Dominicana y artista por naturaleza, Oquet se tomó el fabuloso trabajo de recrear el espíritu de su tierra, con el afán de quien va a ofrecer el presente más noble, un abanico de sueños y virtudes, el equilibrio constante entre mito y realidad. Ingredientes de una historia que no cesa.

The Kingdom of Our World, la exposición realizada en Ambrosino Gallery de Miami, es el resultado de búsqueda y descubrimientos, de las experiencias que la artista fue sumando a su bagaje espiritual durante largo tiempo y en diferentes sitios.

Exposición Individual: Charo Oquet — imagen 1
Charo Oquet. De la muestra El reino de este mundo, 1999. Objeto ornamentado. Altura: 50 cm. aprox.

Inspirada en los altares erigidos a espíritus y ancestros, tradición de los barrios negros al norte de Santo Domingo, Oquet ha dispuesto su escenario. Un recinto de frágiles paredes de géneros brillantes, donde conviven los personajes sagrados de la Tierra de Yemanyá, que, bajo la forma de muñecas ornamentadas, impregnan el aire de extraña sacralidad.

El espectador, abrumado al principio ante el despliegue de imágenes que reinciden a su paso, se entregará finalmente a la celebración. Será partícipe y protagonista del ritual. Una mesa generosa en pasteles y frutas diversas, tronos suntuosos y deshabitados, música de sonidos guturales, complementan el himno a lo efímero e intenso de la vida.

Oquet multiplica la tradición de sus mayores. Rescata el lado primitivo de la cultura dominicana, a través de una interpretación que nos remite a la práctica del vudú, donde ella tomará el papel de la sacerdotisa, reafirmando la poderosa presencia de la mujer en la religión afro dominicana.

Sus creaciones relatan momentos cruciales de la existencia, desde el nacimiento hasta la muerte. Un vía crucis que se debate entre paganismos y fe católica, pero que, de alguna forma, escapa al melodrama absurdo y se torna celebración constante de la vida. Estos objetos rescatados del barroco popular caribeño —telas en tonalidades diversas, juguetes olvidados, prendas recicladas, flores, fotografías y lentejuelas— componen una realidad patética, pero de magia incandescente. Oquet los ha descubierto en rincones anónimos, tiendas pequeñas, mercados de pulgas, entre ancianas presurosas y niños inquietos que tienen bastante en común con la gente de su tierra.

La misión de Charo Oquet va más allá de lo que concierne a su expresión individual, su obra se torna en alabanza general, en el serio compromiso de reafirmar la identidad cultural, liberando, a fuerza de pasión y convicción, un mar de imágenes que no escapan a la dualidad de la vida, donde belleza y espanto componen, desde siempre, la metáfora de la existencia.

CECILIA LUEZA

Charo Oquet, por Cecilia Leuza | artnexus