Exposición Individualoct 1999 - dic 1999· Por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD

Cecilia Paredes

Galería Freites-Revilla

Su fascinación por el orden casi taxonómico de las imágenes y las palabras; la organización de objetos, vegetales y animales en los museos de historia natural; las letanías y los cantos antiguos en latín, son algunas de las fuentes que inspiran la obra más reciente de Cecilia Paredes, titulada Proverbios. Estas frases aleccionadoras, con su carga generacional y sabiduría popular, sirven de base para la creación de lienzos en los que plasma diversos objetos cuidadosamente escogidos y dibujados con gran esmero y detalle. Esta combinación de imágenes y palabras es en realidad un juego de contradicciones verbales, visuales y mentales. 

Exposición Individual: Cecilia Paredes — imagen 1
Cecilia Paredes. A buen entendedor, pocas palabras, 1999. Óleo sobre lienzo. 100 x 120 cm.

En uno de los lienzos aparece dibujada una gran variedad de flores. De todas, la rosa es la única variedad que aparece repetida y resaltada con una variación de color. Por más bellas que sean las flores, existe una realidad, un proverbio escrito en la parte inferior del cuadro, que recuerda al espectador que no debe bajar la guardia. ¿Quién te dijo que la vida era un dechado de rosas? trae de vuelta a la realidad a quien por unos minutos se distrae disfrutando de la belleza del cuadro. Esta dicotomía es la base de esta serie de proverbios, y se repite en cada uno de los cuadros en forma similar. En Quien se fue a Sevilla pierde su silla, tres sillones barrocos muy elegantes simbolizan el bienestar, la permanencia y la seguridad de quien los posee o se sienta en ellos. Una pancarta, que de alguna manera sugiere una frase de triunfo por el diseño y las flores de laurel, es en realidad un aviso de precaución. Lo cierto es que lo que está escrito es el famoso proverbio que recuerda al espectador que no debe bajar la guardia.

Los elementos ordenados que aparecen en las obras de Cecilia Paredes juegan un papel fundamental, tanto en la composición como en el contenido de estas. En Grandes robles crecen de pequeñas nueces, la artista dibuja una serie de frutos cargados de semillas, marcados con palabras que sugieren los nombres científicos de los bulbos. Al acercarse y leer detalladamente, el espectador se da cuenta de que lo que está escrito son características humanas que, en conjunto, conforman una alegoría sobre lo que el ser humano puede llegar a ser. La forma ordenada y meticulosa como aparecen escritas las palabras (en tipografía minúscula y en fonética) refuerza la composición del cuadro y el carácter idealista de las características a las que la artista se refiere (magnífico, victorioso, inmaculado, inigualable, etc.)

Una característica fundamental de la obra es su carga poética. Los juegos de palabras van más allá de la filosofía popular del proverbio y transmiten la sensibilidad de la artista por temas y experiencias humanas. En You are my cup of tea(rs) [Tú eres mi taza de té (lágrimas)], por ejemplo, Cecilia Paredes hace alusión a la relación de pareja. Otra característica importante es el sentido del humor. En A buen entendedor pocas palabras, el mensaje está representado no por palabras escritas, sino por manos que simbolizan la oración Te tengo bajo mi piel. En este caso, la imagen y el sentido conceptual se complementan con gran detalle y precisión. La obra más importante es Juego de manos es de villanos, una instalación que incluye un lienzo y varios objetos colocados en dos filas frente a la tela. En el lienzo aparecen varias manos de apariencia inocente, pero con intenciones perversas. De no ser por el proverbio, otra sería probablemente la lectura. Al escribir el proverbio, la intencionalidad de las manos se convierte en una agresión sutil que recuerda que no sólo es villano quien golpea, sino también quien envenena, corta, aprieta, señala, en fin, todo aquel que realiza acciones malintencionadas. Por ejemplo, las manos que sostienen una cuchara podrían ser interpretadas como si alguien fuera a suministrar una medicina. Por el proverbio y por la presencia de armas cortopunzantes a su alrededor, se interpretan como si estuvieran dando una podón venenoso. Algunas de las manos se repiten tridimensionalmente en moldes de resina que reproducen las manos de la artista sosteniendo algunos objetos (una cuchara, un frasco, un pañuelo, etc.), imitando algunos de los juegos de manos representados en el cuadro.

En el marco de la carrera artística de Cecilia Paredes, Proverbios define una etapa de gran madurez y la forma como desarrolla su aproximación conceptual, sin dejar de lado el carácter pictórico, es un gran acierto.

FRANCINE BIRBRAGHER

Cecilia Paredes, por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD | artnexus