Exposición Individualjul 1999 - sept 1999· Por Ana Elena Mallet

Yishai Jusidman

Museo Carrillo Gil

El Museo Carrillo Gil de la ciudad de México presentó recientemente las muestras Sumo y Bajo tratamiento, dos interesantes series del proyecto que el artista mexicano Yishai Jusidman ha titulado Investigaciones pictóricas.

 Desde finales de los años ochenta Jusidman ha realizado interesantes indagaciones plásticas que han dado como resultado espléndidas series —Astrónomo (1987-1990), Esferas-payaso (1990-1991), Payasos (1991-1992) y Geishas (1993-1995)— cuyo tema principal es siempre la pintura misma.

Encontrarse con una artista como Jusidman dentro de la esfera de la plástica mexicana actual es una enorme sorpresa. Cuando muchos artistas jóvenes influenciados por los medios visuales y la televisión hablan de la inminente muerte de la pintura y buscan complementar su arte con materiales alternativos, Jusidman vuelve a la esencia, y con un diestro oficio demuestra al espectador que la pintura no sólo sigue viva, sino que además está situada en lo contemporáneo.

Exposición Individual: Yishai Jusidman — imagen 1
Yishai Jusidman. M.T., paciente con psicosis involutiva de tipo melancólico- paranoide manifiesta por delirios hieromaniacos de culpa y pecado, anhedonia persistente, hipocinesiay apoclesia, 1998. Óleo y temple al huevo sobre madera. Díptico de 93 x 50 cm - 12 x 16 cm.

Se ha dicho que las retrospectivas, más que necesarias para el visitante, lo son para el artista, pues le permiten mirar hacia atrás, analizar su trabajo pasado y decidir qué camino seguir. En esta ocasión, es el espectador quien sale ganando. La obra de Jusidman nos descubre la trayectoria de la mirada. Mirar para descubrir que la obra está hecha para que el espectador no sólo la intérprete, sino que, al mirarla, la complete.

En la serie Sumo, Jusidman utiliza a los luchadores orientales como un simple pretexto para realizar ejercicios formales. Las dos figuras humanas que encaran una lucha en la realidad, se enfrentan en la obra como lo hacen los distintos elementos pictóricos en un cuadro: figuración vs. abstracción, plano vs. figura, movimiento vs. inmovilidad, etc. Los fondos y los distintos planos le van otorgando desplazamiento y elasticidad a las piezas; surge entonces una sucesión visual y lo representado en un cuadro lleva inminentemente al otro hasta que se completa la serie. En estos trabajos, Jusidman expone los problemas formales de la verdadera pintura y los coloca a la vista del espectador, sin trucos ni veladuras. Para Bajo tratamiento, el proyecto más reciente del artista, Jusidman acudió a un hospital psiquiátrico en la ciudad de México, donde fotografió a varios pacientes con un libro de arte en la mano. Cada paciente escogió la lámina con la que quiso ser retratado; así, De Kooning, José de Ribera, Mondrian y Velázquez, entre otros, pasaron a formar parte del universo instantáneo que el artista creó para esos psicóticos; es así como se establece el primer contacto visual con el modelo; de la investigación y el desarrollo del concepto viene la creación.

Las cédulas que acompañan a cada cuadro coronan la obra. En ellas se encuentran las iniciales del paciente, su padecimiento y el nombre del cuadro que aparece en el libro que sostiene cada personaje. Surge entonces una red de asociaciones que se entrelazan en una dialéctica de la mirada: al tiempo que el espectador mira al retratado, mira también la lámina del libro que sostiene el modelo, quien al devolver la mirada al espectador completa la obra cuyo proceso de desciframiento comenzó al mirar y leer la información que se presenta de cada paciente. Entonces, ¿dónde queda el artista?

En este caso el artista se desvanece cuando termina el trabajo, quedando únicamente como un constructor de situaciones emotivas e imágenes instantáneas cuya memoria se conserva en el óleo y la tela. En Bajo tratamiento, la obra adquiere una total autonomía. Este es el verdadero logro de Jusidman: el triunfo de la pintura a través del concepto del artista, de la técnica depurada y del buen oficio del pintor.

ANA ELENA MALLET

Yishai Jusidman, por Ana Elena Mallet | artnexus