Exposición Individualjul 1999 - sept 1999· Por Manuel Álvarez Lezama

Williams Carmona

Museo de las Américas de el Viejo San Juan

En menos de una década, Williams Carmona, un artista cubano apasionado, cerebral y... sí, extremadamente polémico, que vive en Puerto Rico desde 1992, se ha dado a conocer como una de las voces más conmovedoras entre los jóvenes cronistas visuales que están interpretando los "juegos" que definen al Caribe (y todos sus exilios) a finales de nuestro siglo XX.

Tírate que das pie, la actual exposición de las pinturas recientes de Carmona, es una celebración surrealista en la cual el artista toma libremente, de la Edad Media, a Jerónimo Bosch, Bruegel el Viejo, Goya, las espléndidas odas barrocas latinoamericanas, Dalí, Remedios Varo, Leonora Carrington y los actuales laberintos postmodernos del Caribe, para construir seductores escenarios en los cuales se presenta con inteligencia la brutal pelea entre la Supervivencia, Eros, la Muerte y la Resurrección.

Por venir de Cuba, una tierra marcada por intensos diálogos estéticos —desde Lam y Portocarrero hasta José Martí y Benny Moré; desde Lezama Lima y La Lupe hasta Ponce, Amelia Peláez, Mariano Rodríguez y Carreño; desde López Dirube, Cundo Bermúdez y Zilia Sánchez hasta Ana Mendieta, Tomás Sánchez, Bedia, Mendive, Torres Llorca, Julio Larraz y Kcho—, Williams Carmona es visto ahora como un maravillosos cuentista para quien el surrealismo, con sus inmensas posibilidades, ha sido un medio para conjugar el generoso espíritu y los sensuales misterios del Caribe.

Exposición Individual: Williams Carmona  — imagen 1
Williams Carmona. Tres espíritus para compartir un alma, 1998. Acrílico sobre lienzo. 116,8 x 81,2 cm.

Controlado por un azar premeditado y con un par de alas imaginarias, Carmona decidió volar sobre el abismo de la nada y crear encantamiento: espejos mágicos que triunfarán contra toda clase de deterioros y continuarán seduciéndonos a medida que cambiamos y seguimos siendo iguales.

Conocido por su refinado uso del color y su efectivo sentido de la composición, el universo estético de Carmona armoniza un generoso entendimiento de la raza humana con una profunda creencia de que tanto el dolor como el sufrimiento, el sobrecogimiento y la belleza, la sensualidad y el amor, son las fuerzas que le dan sentido a la Vida.

Sus pinturas actuales son escenarios poéticamente construidos en los cuales la tragedia, la lujuria y la esperanza se equilibran de manera admirable, creando espejos secretos de nosotros mismos. Sus personajes eternos —siempre llenos de una luminosa paz, de enigmáticos deseos— nos invitan a embarcarnos en espléndidos viajes que pueden llevarnos a la esencia de la humanidad.

Estos nuevos "relatos" y cada una de las pinturas de Carmona es una narración difícil pero seductora que ha sido concebida desde los exilios que todos hemos vivido en el Caribe a través de nuestra historia revelan que este incisivo aunque compasivo artista ha podido entender y trasladar al lienzo la esencia de los brutales juegos de exclusión que practicamos, y el sufrimiento ocasionado por la continua diáspora en la cual se nos ha obligado a vivir y que, en muchas formas, define este secreto Círculo nuestro.

De hecho, las pinturas de Carmona —tan llenas de lirismo, ironía, tristeza y alegría; tan llenas de misterio y magia; tan surrealistas y, sin embargo, tan cercanas a nuestra vida diaria— son imponentes espejos que reflejan las topografías de nuestras memorias y nuestros deseos. Sus escenarios son preciosos poemas sobre el extraordinario pasado y las inimaginables posibilidades de nuestro confuso aunque generoso presente. Pero, sobre todo, son metáforas originales de nosotros mismos dentro de la historia de la humanidad, la historia del arte y, en última instancia, la historia del amor.

 En estos impresionantes y enigmáticos "mapas", Carmona yuxtapone espíritu y materia, libertad y opresión, pasión y desolación, ofreciendo siempre la mejor mitad y violencia y, por último, vida y muerte, para dejarnos ver que nuestro corto viaje por este planeta debería ser estructurado como un sincero poema de amor.

MANUEL ÁLVAREZ LEZAMA

Williams Carmona, por Manuel Álvarez Lezama | artnexus