Vik Muniz: ver es creer

Vik Muniz. Emerson de la serie Aftermath, 1998. Cibachrome. 157,4 x 121,9 cm.

Primer Planojul 1999 - sept 1999· Por Charmaine Picard

Vik Muniz: ver es creer

Museum of Contemporary Photography, Columbia College, Chicago

En el mundo de hoy de los modernísimos enlaces por computadora, las películas de acción rápida, y los videojuegos de alta velocidad, la alfabetización visual depende en gran parte del reconocimiento instantáneo de símbolos e imágenes. La exposición itinerante de Vik Muniz titulada Seeing is Believing, organizada por el International Center of Photography, reúne una obra producida durante la última década, que cuestiona la idea de la percepción en la cultura visual contemporánea.

La fotografía de Vik Muniz se aprovecha de nuestras expectativas convencionales, forzando al espectador a mirar de nuevo y examinar detenidamente la naturaleza de las apariencias. Tal como en la teoría del distanciamiento, de Bertolt Brecht, en la cual los actores revelan la afectación de la representación, así como la estructura interna de la obra, Muniz, deliberadamente, le permite al espectador ver la naturaleza estructurada de sus ilusiones fotográficas. Sus imágenes no son copias exactas de la naturaleza, sino que exhiben intencionalmente sutiles imperfecciones debidas a su inusual selección de materiales. Utilizando elementos domésticos de la vida diaria, como salsa de chocolate, espaguetis, azúcar, tierra, cables, y carretes de hilo, Muniz elabora retratos de personas famosas y de individuos anónimos, recrea famosas pinturas de la historia del arte e imita la apariencia de diversos tipos de medios artísticos. Sus fotografías engañan el ojo desestabilizando momentáneamente nuestras respuestas y llevándonos a contemplar las contradicciones entre realidad y representación, entre el original y la copia. Lo más estimulante y agradable de la fotografía de Muniz es el desenfadado, inteligente e ingenioso enfoque de las ideas complejas y de los problemas filosóficos.

Primer Plano: Vik Muniz: ver es creer — imagen 1
Vik Muniz. El pequeño Calixto no sabe nadar de la serie Los niños de azúcar, 1996. Colección del National Museum of American Art, Smithsonian Institution, Washington D.C.

La retrospectiva de Muniz presentó casi cien imágenes que incorporaban catorce de sus series fotográficas, incluidas Equivalents, Pictures of Wire, The Sugar Children, Principa, y su última serie, Aftermath. Ver las obras en conjunto fue como intentar resolver una serie de acertijos: daba satisfacción revelar cada engaño visual. Algunas imágenes eran notoriamente más efectivas que otras; sin embargo, éste es siempre el riesgo de una exposición retrospectiva en la cual las obras que están desarrolladas en forma más completa se expondrán junto a intentos menos exitosos, sólo por presentar un contexto histórico.

En sus series Best of Life (1989) y Personal Articles (1996) Muniz exploró los efectos de las representaciones de los medios masivos. En estas fotografías el artista contempla nuestra capacidad para criticar la información presentada como Verdad, así como el impacto de los medios sobre la memoria personal y la colectiva. Series posteriores como Pictures of Thread (1995-1998), Picture of Soil (1997-1998) y Pictures of Chocolate (1997-1998), se apropian —y reconceptualizan— de las obras de arte históricas de Coret, Gerhard Richter, Edward Weston y Leonardo Da Vinci. La idea de apropiarse de imágenes de la historia del arte no es nueva; sin embargo, la técnica y la meticulosa ejecución de Muniz son tan absolutamente originales como para diferenciar sus obras de las de otros artistas que desarrollan ideas similares.

Un subtexto más comprometido desde el punto de vista de lo social puede leerse en sus Sugar Children (1996) y en su última serie, Aftermath (1998). En sus imágenes de Sugar Children, Muniz presentó seis retratos de hijos e hijas de trabajadores de la caña de azúcar en la isla caribeña de St. Kitts. Las imágenes fueron elaboradas utilizando azúcar refinada sobre un fondo negro, y sugieren la injusta historia del comercio azucarero en el Caribe y la continuación de su legado en la vida de estos niños que, por falta de otras oportunidades, presumiblemente crecerán y seguirán los pasos de sus padres. En Aftermath, Muniz empleó los escombros y la basura que recogió en la mañana siguiente al Carnaval para elaborar retratos de niños sin hogar que viven en las calles de São Paulo. La obra evoca la ilusión teatral del Carnaval, en donde los pobres se disfrazan de ricos y unas pocas personas afortunadas se convierten momentáneamente en reyes y reinas; sin embargo, el Miércoles de Ceniza la fantasía termina y la realidad de la vida cotidiana empieza de nuevo. En estas dos series, Muniz dota a los niños de un sentido de dignidad. Su obra no es abiertamente política en cuanto a su tono, pero manifiesta un enfoque matizado y reflexivo que funciona en muchos niveles, desde el puramente estético hasta el socialmente comprometido, y desde la introducción de nuevos materiales y técnicas hasta el teóricamente riguroso. Las fotografías humorísticas de Vik Muniz nos llevan a reflexionar en los diversos tipos de imágenes visuales que entran en nuestra vida diaria, y en los innumerables beneficios de una cuidadosa y deliberada observación.

CHARMAINE PICARD

Crítica de arte y candidata para el Doctorado en Historia del Arte de la Universidad de Chicago.

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