Exposición Individualjul 1999 - sept 1999· Por Graciela Kartofel

Renelio Marín

Galería Leonora Vega

La primera exposición individual del joven artista cubano Renelio Marín, La Habana, 5 de noviembre de 1964, reúne pinturas, dibujos y esculturas. Si uno se basa en las pinturas, es un artista que conoce la época en que vive, y está buscando un camino personal apoyado en su sólido dibujo y dedicación al trabajo. Si uno atiende a los dibujos, se está frente al vector clave. Son importantes estrategias para el autor y para el coleccionista porque en estas obras de transparencia conceptual apunta y resuelve situaciones de rigor. La individual de Renelio Marín viene precedida de su reciente participación en la exposición de once individuales simultáneas en la misma galería: Randi Chaplín, Luis Miguel Suro, Pablo Helguera, Scherezade García, Buzz Spector, Eduardo Kac, Stephanie Brooks, Gue Schmidt, Iliana Emilia, Vivían Pastouvich y Renelio Marín. En esa exposición, su instalación Metamorfosis abre un plano importante en el contexto de autores cubanos en Nueva York. 5..., 10..., 15 cabezas estructuradas en armazón de alambre, modeladas en cerámica sin horno y pintadas en blanco y rojo con acrílico; y 30..., 50..., 150 orugas en papel maché con pasta moldeante, pintadas con acrílico. Los emigrados "orugas" lo entienden literalmente. El resto de los espectadores lo interpreta estéticamente. De esa instalación existe un corolario en la muestra individual.

En el curso de la historia, la estrategia era usada —principalmente— por militares y políticos. En la segunda mitad del siglo XX, el común denominador de la población ha debido aprender a ser estratega para sobrevivir. Este aprendizaje fue motivado por centurias de abusos, se dio en la praxis, y con énfasis se localiza en América Latina y en los demás "países en desarrollo". En América Latina, la estrategia se tornó connatural e imprescindible. Cada niño la trae en sus genes y la desarrolla de acuerdo con su personalidad y a su entorno.

Exposición Individual: Renelio Marín — imagen 1
Renelio Marín. Metamorfosis, 1999. Instalación con alambre, cerámica, papel mache, pasta moldeante, acrílico. 150x300 cm. Foto: Luis Mallo.

El ha estudiado, experimentado, cuestionado, y llega a Nueva York al filo de varias encrucijadas: dejar su lugar de origen; su país natal atraviesa por situaciones desconocidas; él viene al centro del mundo artístico desde el otro polo del mundo político; llega aquí poco antes de dar vuelta la hoja del calendario '98 y preparándose para volver a hacerlo cuando los ceros sean tres.

"No quiero abusar de la situación frecuente de decir 'Vengo de Cuba, ni quiero repetir la misma historia de que vengo de una isla'... Estoy aquí para trabajar y lo quiero hacer con transparencia". Quienes tienen experiencia en América Latina entienden estas palabras de Renelio Marín, como parte del rico espectro artístico y de las limitaciones sociales. Para aquellos que no están al tanto de este amplio y poderoso magma, es imprescindible dar algunas referencias.

Con brevedad, se aclara que no es estrategia en el sentido de una manipulación artificiosa de la experiencia artística, sino dirigida a defenderse del abuso que los países —por medio de sus gobiernos— infligen a los seres pensantes y a la población en general. La gente de América Latina —sean artistas o trabajadores de cualquier otro rubro— ha aprendido a sobrevivir en condiciones de máxima inestabilidad. En cuanto a Renelio Marín, tenemos que ver lo que tiene para mostrar como artista: lo que ha desarrollado y lo que aspira a crear.

Cabezas, ojos, círculos, vasijas y grafismos —formas redondas, casi siempre cerradas—, conviven con los signos "x" y "+", con rectángulos, triángulos y rombos. La línea muy delgada es descriptiva, la línea más llena —más pictórica— es fluida, más saturada de color. Se advierte que, al pintar, establece tres tipos de manchas de color, "islas", que pueden clasificarse según las correspondientes forma y concepto desarrollados por el artista. Atienden al trazado de formas o figuras reconocibles: casa, persona acostada, pez, rostro, ave. Ocasionalmente, cumplen la función de agrupar una cantidad de pequeños trazos y delicados dibujos de libre significación. En tercer lugar, la mancha actúa como sombra que se posa sobre la tierra habitada de seres vegetales, animales y humanos.

Así como él tiene sus encrucijadas, nos pone a nosotros frente a las mismas y frente a algunas más.

GRACIELA KARTOFEL

Renelio Marín, por Graciela Kartofel | artnexus