La Galería El Museo exhibe la obra de la artista bogotana Natalia Granada (1967).
La exposición, que lleva por nombre Bestiarios míticos, está formada por un conjunto de pinturas en técnica mixta sobre lienzo y papel entelado, que corresponde a la serie Teñidos de deseo y sin esperanza y a la serie Extraños presentimientos, elaboradas ambas el año pasado.
Las pinturas son espacios habitados por figuras humanas marcadas por trazos fuertes y gestuales. Enormes cuerpos acompañados de símbolos y de figuras de menor dimensión revelan una búsqueda personal y, sobre todo, muchas inquietudes internas en cuanto al ser humano, ideas conformadas por un pensamiento concreto, expuesto a la razón del espectador, quien, al revisar este trabajo, asume la tarea de involucrarse con todo el conjunto de elementos sugerentes que propone la exposición.

Sus imágenes parecen estar concebidas para ser descubiertas poco a poco: lentamente, nos adentramos en atmósferas de color, en texturas y brillos que parecen casi humedades. Detrás de éstas aparecen signos que buscan una síntesis de conceptos, materializados en animales como pájaros y lagartijas que evocan pasajes de su memoria, de sus cuestionamientos y de una imaginación provista de lucidez y sensibilidad.
Las imágenes corporales se nos dan como una conformación de entes densos, poseedores de ritmos, que evidencian también la actitud de Granada frente al color; su investigación da como resultado un sentido de unidad en un ámbito neutro de ocres y negros que generan en la sala una homogeneidad cromática.
El dibujo es otro elemento definitivo para la construcción de sus figuras, como descripción de la inmediatez y de la espontaneidad de su proceso de trabajo. En la búsqueda de imágenes borra el límite entre el dibujo y la pintura, resultando una complementación entre ambas herramientas.
La artista hace alusión a la figura femenina, a diversos estados y actitudes que percibe en su conducta. La temática que desarrolla se desenvuelve entre estas connotaciones donde el interés por la condición humana se materializa en individuos imponentes y fuertes.
JIMENA GONZÁLEZ RESTREPO
