Exposición Individualjul 1999 - sept 1999· Por José Antonio Pérez Ruiz

José A. Torres Martino

Galería Botello

En la Galería Botello, se presenta una exposición significativa de José Antonio Torres Martino. Se trata de un acopio pictórico donde relata la agonía de los bosques. Estos están sucumbiendo ante el virus del progreso, cuyos representantes se erigen cual verdugos, sin reparos, en un afán destructivo que les lleva consistentemente a trastocar las normas que rigen el cosmos. El resultado de esa despiadada conducta es la desaparición acelerada de fauna y flora, con las cuales la humanidad ha convivido desde sus orígenes. Semejante asunto constituye una de las más importantes aflicciones de la época. Esta colección denuncia la agresión sufrida por nuestro hábitat a causa de individuos y empresas que anteponen sus intereses inmediatos a la salud y el bienestar general y de sí mismos. El artista explora los medios para conmover la frialdad e indiferencia de aquellos que amenazan con alterar el equilibrio natural.

Exposición Individual: José A. Torres Martino — imagen 1
José A. Torres Martino. Boscaje I, 1998. Papel. 96,5 x 127 cm.

Torres Martino utiliza su discurso pictórico para hacernos comprender que los sistemas de alarma biológicos existentes en el planeta presentan desde hace tiempo síntomas preocupantes. No obstante, sus parlamentos estéticos no poseen esa dramaturgia apocalíptica desprovista de vías liberadoras. Su labor de convencimiento llega al observador de manera positiva. Activa la sensibilidad del contemplador al mostrar las maravillas que se desvanecen irremediablemente, mientras muchos aún permanecen impasibles. Estamos ante un arte de protesta atípico, debido a que el lenguaje utilizado no contiene la posibilidad del sarcasmo; más bien deja ver cómo, ante las bofetadas recibidas, la naturaleza pone la otra mejilla. Recurre en sus pinturas a extensas veladuras que permiten a la mirada profundizar en los estratos internos de la composición. Puede transmitirnos así la pureza ambiental existente cuando la atmósfera pasa los filtros de la vegetación. Con esas transparencias recoge además los efectos de la luz y la humedad, y demuestra las fortalezas y debilidades del ecosistema.

El pintor trae visiones que se distancian cada vez más del hombre. Por esa razón pueden provocar reacciones nostálgicas. Momentáneamente nos ofrece la sensación de retornar al paraíso perdido. Sin embargo, cuando apartamos la mirada del lienzo caemos en cuenta de que cada vez se encuentra más lejano. Logra una comunicación con los remanentes de un entorno que se agota progresivamente, sin dar muestras de recuperación. De esa manera, Torres Martino nos dice que esas estampas pueden convertirse en expedientes para archivar en el recuerdo. Cabe la posibilidad de que esas imágenes se distancian tanto de la realidad, que sólo podamos disfrutarlas cuando tengamos la oportunidad de visitar algún botánico que estará abocado a adquirir características de museo. Estas instituciones están destinadas a convertirse en arcas de Noé donde se conservarán los ejemplares sobrevivientes de una flora siempre en peligro de extinción.

Quizás este tipo de colecciones pictóricas que hoy se levantan como voces angustiosas podrán transformarse en el futuro en testimonios para restaurar el mundo. Servirán hasta cierto punto como agentes invocadores de realidades pretéritas. Permanecerán por su intenso valor artístico y documental para estudiar la memorabilia natural que permitirá sostener las ilusiones de recuperar el reino vegetal.

JOSÉ ANTONIO PÉREZ RUIZ

José A. Torres Martino, por José Antonio Pérez Ruiz | artnexus