Enrico Armas (Caracas, 1957) es el caso del artista integral que se manifiesta indistintamente como pintor, grabador, dibujante, escultor y ceramista, y, en ocasiones, como articulista de prensa sobre temas de arte. Todo su hacer se remonta a 1973, cuando presentó su primera individual de esculturas.
Enrico Armas expone Con-secuencias en la Galería Universitaria de la Universidad de Carabobo, en Valencia. Pinturas, collages, esculturas e instalación son, indistintamente, los capítulos por los que pasa y repasa el artista. Pero más interesante aun es el registro entre figurativo y abstracto, de manera que el lenguaje estético de Armas se fundamenta en lo abierto, en la provocación, en la disposición a toda experiencia artística, siendo la unidad que lo exime de contradicciones conceptuales: su interés por la materia, por la textura, por el valor de la línea y de la mancha de color constructiva.

Se dice que el arte de estas dos últimas décadas y de este final de siglo se distingue por la crisis del objeto, de la representación, de la coherencia e, incluso, de la incapacidad por el discurso individual. Armas toma el reto de elaborar un pensamiento a partir de la incompatibilidad, los antagonismos y las paradojas de conceptos. De allí su escultura de bulto figurativo y expreso modelado, al lado de aquella de simples líneas en el espacio, y, además, éstas dos junto a aquella otra de reunión de objetos que el hombre expulsa, y que se encuentran tirados en la ciudad. ¿Qué puede unir todo eso en apariencia tan distante? Se me ocurre que hay un timbre amarillo, en gamas de oxidaciones, de ocres, de color amarillo desvanecido o fulgurante que irrumpe en medio de la pátina y que enlaza formas opuestas. Hay, igualmente, un sentido de lo constructivo, como de rescate de la memoria, como de exaltación de lo que ha hecho la mano del hombre. Así, más allá de la impresión de formas figurativas o no, la escultura de Enrico Armas valora, en primer lugar, la materia y el hacer como una sola categoría.
Formalmente, su pintura, la mayoría de las veces de lírica abstracción, tiene un color cálido, no sólo de amarillos y naranjas, sino, incluso, de azules y verdes, en relaciones enriquecidas por líneas de lápiz en pentimento, y ejercicios muy libres, muy discretos pero muy presentes, de figuras, de asuntos de composición, como siluetas humanas, rostros, caballos, botellas, cafeteras y floreros, entre los más reiterados.
En la exposición de Valencia, Armas realiza asociaciones e instalaciones con su propia obra. Con sus cuadros hace grandes mosaicos o franjas de colores: cuadros de distintas fechas, formatos, facturas y acoplados en su autoría, lo que implica rasgos comunes en ese fundamento que es la libertad a todo riesgo.
Así, desde el modelado, la pintura y la práctica a l'ancienne, Enrico Armas permanece presente hoy en el debate del arte en Venezuela: el oficio y su capacidad discursiva también son distintivos de la contemporaneidad. Este título de uno de sus cuadros, Durante acaeciendo (acrílico sobre tela, 200 x 120 cm, 1992), remite a la vigencia y pluralidad de la imaginación que trasciende la inmediatez de la época y su tendencia al estilo unitario.
JUAN CARLOS PALENZUELA
