Exposición Individualjul 1999 - sept 1999· Por Manuel Álvarez Lezama

Carlos Rivera Villafañe

Galería Michelle Marxuach

Carlos Rivera Villafañe se ha ganado la fama de ser un incitante y trascendental cronista/poeta/filósofo visual de los diferentes tipos de violencia que reinan en la sociedad puertorriqueña y en todo el mundo a finales del siglo XX.

Herido profundamente por el dolor que le ocasiona lo que se ha convertido en una maldición social aceptada, sus composiciones —que siempre nos sorprenden con el alarmante protagonismo de revólveres, diablos y heridas— exponen los complejos círculos de la violencia que refleja y, en última instancia, define nuestra sociedad.

Desde muy temprano en su carrera artística, Rivera Villafañe reveló un enfoque verdaderamente original de la presencia de la violencia —desde la guerra hasta la violencia doméstica— en nuestras llamadas sociedades civilizadas. En los años ochenta, el artista empezó a representar, mediante una efectiva y original iconografía y una convincente sintaxis social, la violencia diaria que nos rodea y marca nuestra vida cotidiana.

Exposición Individual: Carlos Rivera Villafañe — imagen 1
Carlos Rivera Villafañe. Un dios vengador, 1998. Acrílico y barniz sobre lona. 180 x 180 cm.

La dramática obra gráfica de Rivera Villafañe, sus pinturas irreverentes y a veces dolorosas, sus atrevidas y poco ortodoxas piezas tridimensionales —esculturas, construcciones, juegos de mesa e instalaciones interactivas— revelan no sólo un sofisticado e inteligente crepúsculo estético, una sólida educación y sobresalientes talentos creativos, sino también la posición natural y audaz del artista contra la violencia, y su honesto y poético enfoque de la justicia, la felicidad y la dignidad de hombres y mujeres.

Tomando prestados libremente los discursos y esquemas visuales desarrollados después de la Segunda Guerra Mundial —especialmente lo que ocurrió en los años sesenta, setenta y ochenta—, y entendiendo la esencia tanto de Cristo como de Nietzsche, Rivera Villafañe ha podido elaborar sus pinturas y piezas tridimensionales como apasionados anti-poemas acerca de cuán lejos estamos de las verdaderas comuniones.

Sus recientes pinturas, esculturas, construcciones e instalaciones son sentidas invitaciones a entrar en los dominios de la violencia, de modo que podamos vernos a nosotros mismos como parte de ella. Sus espacios y sus juegos son ejemplos dramáticos de los paraísos que hemos perdido y de los infiernos que hemos creado.

Las actuales instalaciones interactivas de Carlos Rivera Villafañe —especialmente Efecto terminal I, II y III— son efectivas experiencias existencialistas que nos persuaden a analizarnos como potenciales protagonistas en los mapas de violencia que limitan nuestra vida.

A pesar de que Rivera Villafañe —quien ha sido seleccionado para representar a Puerto Rico en la Segunda Bienal de Lima— utiliza la violencia como dolorosa aunque efectiva metáfora de nuestro siglo XX, el verdadero objetivo estético y sociopolítico de este iconoclasta/ antipoeta/conciliador es forzarnos a que nos veamos como potenciales arcángeles para quienes la armonía, la felicidad y el amor sean los caminos reales a las espléndidas ciudades con las cuales soñó Arthur Rimbaud.

MANUEL ÁLVAREZ LEZAMA

Carlos Rivera Villafañe, por Manuel Álvarez Lezama | artnexus