Art Chicago, ahora en su séptimo año, se ha ganado la fama de ser un lucrativo lugar comercial en el circuito internacional de las ferias de arte: un conocido lugar adonde curadores, coleccionistas y también el público en general van preparados para comprar. Por lo tanto, no es de sorprender que muchas de las obras de arte presentadas este año parecieran menos polémicas y más fácilmente digeribles. El tamaño reducido de las obras, la aparición de muchos artistas contemporáneos de reconocido prestigio y una notable falta de arte de instalación fueron tendencias visibles que parecen confirmar esta observación. A pesar de que la exhibición de muy pocas obras excitantes y experimentales alteró el tono general de la feria de arte, no disminuyó, sin embargo, la calidad de las obras expuestas. Art Chicago sigue siendo un valioso escenario para la exposición de artistas emergentes contemporáneos y para la presentación de obras recientes de nuevas promesas del mundo del arte. La exposición de esculturas recién acabadas de Stephan Balkenhol en la Galería Stephen Friedman, y de Juan Muñoz en la Galería Continúa; los videos de Pipilotti Rist en la Galería Hauser & Wirth, y las nuevas obras conceptuales de Carmen Calvo en la Galería Luis Adelantado; de Wenda Gu en la Galería Art Beatus, y de Tunga en la Galería Christopher Grimes, reflejan el carácter cosmopolita de la feria de Chicago y la alta calidad de las obras de arte que los visitantes de la exposición han venido a ver.

La feria de este año estuvo marcada de nuevo por la presencia generalizada de la fotografía, un medio que continúa haciendo avances en el mundo artístico contemporáneo y que se ha vuelto un rasgo indispensable de las galerías de arte más exitosas. Las fotografías de Ernesto Pujol manipuladas, digitalmente, en la Galería Ramis Barquet, y las de Rosângela Rennó en la Galería Camargo Vilaça se destacaron y merecen especial mención. La última obra de Rennó, Untitled (lilies), estudio en bermellón, 1999, presenta un inquietantemente hermoso retrato casi fantasmal de una mujer joven, tomado posiblemente el día de su boda. La utilización de fotografías encontradas por Rennó y su manipulación de la obra mediante la computadora —en este caso, la inmersión de la imagen en un tono bermellón intensamente sensual— transforman los orígenes íntimos de la fotografía familiar, invitando al espectador a cuestionar las divisiones entre lo público y lo privado, entre recuerdo y pérdida.

Las obras creadas por las artistas Shirin Neshat, Teresa Serrano y Paula Santiago eran particularmente impactantes en su exploración de temas y papeles domésticos del género femenino, en formas individuales y características. La fotografía de Shirin Neshat, presentada por no menos de cinco galerías, introduce una compleja imagen de la mujer en la República Islámica de Irán. Sus rigurosamente recortados retratos en blanco y negro, de mujeres en espacios claustrofóbicos, combinados a veces con caligrafía farsi, describen a mujeres iraníes como dueñas de sí mismas e independientes, a la vez que calladas y refrenadas. Sus fotografías representan de un modo metafórico la cambiante posición de las mujeres en el Irán posterior a Khomeini, y la presión cultural para avenirse a los tradicionales papeles femeninos, a la vez que mantienen un sentido de identidad y autodeterminación.

Las obras de la artista Teresa Serrano en la Galería Nina Berrocal enfocaban los últimos temas y decisiones relacionados con la fertilidad femenina y la reproducción humana. La serie de Serrano, titulada Goddess of Fertility (1999), mira en forma crítica las actuales tecnologías reproductivas que han venido a reemplazar —como lo sugeriría el satírico título de la obra— una imagen más icónica y tradicional de la Mujer como fuente de vida y símbolo de regeneración. Las últimas esculturas de esta artista están hechas de materiales duros, fríos y sintéticos, como acero inoxidable, látex y acrílico transparente, los cuales ella asocia con los ambientes estériles de los hospitales y los laboratorios clínicos. En su obra Untitled, 1999, Serrano presentó una fila de tres huevos idénticos de fibraglas colgados de cinturones de cuero fijados a la pared mediante placas de acero. La pieza sugiere un futuro en el cual la producción en serie ideada por Henry Ford hará más eficiente la maternidad, y los fetos pedidos por el cliente podrán ser manufacturados y comprados a precios del mercado. En una composición relacionada con esta escultura y llamada también Untitled, 1999, la artista presentó una gran canasta metálica de óvulos femeninos presumiblemente para que el cliente los examine y haga la selección final. Las esculturas postminimalistas de Serrano examinan satíricamente los avances científicos en cuanto a reproducción humana, como la fertilización in vitro y la clonación, que alterarán para siempre el papel de la mujer en el proceso reproductivo, transformando los iconos de la fertilidad femenina en imágenes de tubos de ensayo, cajas de Petri, congeladores antisépticos y blancas batas de laboratorio.

En la última obra de Paula Santiago, Cefal, 1999, expuesta en la Galería Arte Actual Mexicana, la artista emplea actividades domésticas tradicionalmente asociadas con el género femenino, como coser y hacer vestidos, en sus íntimas creaciones de atavíos en tallas para niños. El título de la obra es una alusión, a la abertura del vestido por la cual debe pasar la cabeza y una sugerencia visual del canal de parto femenino. Mientras la obra de Serrano hace énfasis en lo artificial y lo sintético en términos de materiales y tema, el uso de cabello humano, papel de arroz y gotas de su propia sangre, por parte de Santiago, hace referencia a los aspectos orgánicos, corporales y experimentales de identidad y subjetividad femeninas.

La Galería Camargo Vilaça fue de nuevo uno de los puntos fuertes de la feria, con la exhibición de admirables obras esculturales de Ernesto Neto, Valeska Soares e Iran do Espírito Santo. En la pieza de Soares, titulada Sinners, 1995, la artista presenta un reclinatorio vaciado en suave y sensual cera, con depresiones formadas por las rodillas dobladas de los devotos suplicantes. La obra es una alusión crítica y poética a la naturaleza cíclica del pecar humano y el acto ritual de la representación de pedir perdón. También estaba expuesta la obra Restless 5, 1998, de Irán do Espirito Santo, la cual hará parte posteriormente de una instalación más grande del Pabellón brasileño en la Bienal de Venecia de este año.

En la Galería OMR estaban las obras recientes de los artistas Diego Toledo, Mónica Castillo y Thomas Glassford. En Señalización, 1999, Toledo reproduce el color y la forma de las señales públicas de las calles, creando símbolos crípticos y gráficos que son casi ininteligibles. Dedos que señalan simultáneamente en diferentes direcciones frustran intencionalmente las comunicaciones y dejan al espectador con herramientas ineficientes para la interpretación. Los signos de Toledo subrayan la naturaleza artificial del lenguaje y su insuficiencia para comunicar formas universales de conocimiento. En la Galería OMR también estuvieron este año obras de Gabriel Acevedo, un antiguo miembro de La Panadería. Empleando chips de computadora para construir un paisaje urbano futurista, en Micro Death Machine, 1999, Acevedo hace referencia a los videojuegos de ciencia ficción y a las violentas fantasías de la adolescencia que son encauzadas hacia competencias que se llevan a cabo en mundos alternativos e imaginarios.
Las nuevas pinturas de los artistas Juan Torcoletti y Satch, que se encontraban en la Galería Minotauro, llamaron favorablemente la atención en la feria y merecen especial mención. La serie de pinturas de Torcoletti en las cuales explora la imaginería animal, especialmente la de los caninos, sugiere un interés en las respuestas instintivas de los animales, en contraste con las convenciones aprendidas impuestas a la conducta humana. Este aspecto de la obra del artista se hace más notorio cuando pinta la interacción humana de una manera que es a menudo torpe y poco natural. En su composición Le Radeau, 1998, Torcoletti representa una escena en un tranquilo lago de Zurich en donde las personas que están asoleándose evitan deliberadamente el contacto humano, apartando los ojos y dándose la espalda como una forma de mantener una sensación de espacio personal.

Las pinturas figurativas abstractas del artista Franco Aceves Humana, expuestas por la Galería Jacobo Carpió, también fueron interesantes. En sus Tres Gracias sobre un nopal devorando una serpiente en un túnel del tiempo, y Preservativos, 1999, Aceves Humana combina dos mitologías diferentes: la de la fundación de Tenochtitlán por los aztecas, y la clásica mitología occidental de las Tres Gracias. La mezcla de iconografía cultural y la fusión de distintas épocas históricas y espacios geográficos es un tema que atraviesa el núcleo de las pinturas de Aceves Humana.
La hibridación cultural también desempeña un papel central en las producciones kitsch del artista cubano Esterio Segura en la Diana Lowenstein Fine Art. En su pieza Mulata mirándose al espejo, 1994, el artista combina una figura de porcelana de dos amantes en el acto coitivo, colocada sobre una repisa dorada, junto con una representación bidimensional de una pareja realizando el acto sexual, todo esto colocado delante de un fondo de terciopelo rojo. La obra de Segura trata en broma el tema del mestizaje cubano —la mezcla de diversas identidades étnicas, tradiciones culturales y estilos artísticos— como una metáfora de los complejos orígenes e influencias de la identidad cubana moderna. Su pieza habla de la libertad para escoger de entre estas variadas fuentes y hace uso de representaciones pornográficas como alusión a los intercambios históricos —sexuales, culturales e histórico artísticos— que continúan inspirando la producción cultural cubana.

Las galerías de España, once en total, hicieron un gran papel este año. La destacada presencia de artistas españoles, como los conceptualistas Jaume Piensa en la Galería Antoni Tàpies-Ediciones T; Pepe Guerrero y José Cobo en la Galería Ferran Cano, y Paloma Navares en la Galería El Museo, dejaron una impresión positiva con respecto al arte español contemporáneo.
Los pintores José María Sicilia en Tamada Projects, y Antonio Murado en la Galería Trinta, exhibieron sofisticadas y elegantes composiciones que fueron verdaderas gemas en la feria.
Un importante complemento de Art 1999 Chicago fue Inevitable 1.5: Cinema at the Crossroads una proyección de videos experimentales e históricos presentados en dos programas. A los espectadores se les invitó a sentarse en sofás individuales equipados con auriculares y controles para selección de programas. Mientras que el espacio para la parte visual fue bueno en cuanto a concepción y ejecución general, la selección de videos fue más bien irregular. Sin embargo, los esfuerzos por incluir video y cinema experimentales son gestos bien recibidos que tienen el potencial de reintroducir en la feria, en años futuros, un elemento retador y experimental.
CHARMAINE PICARD
Crítica de arte y candidata para el Doctorado en Historia del Arte de la Universidad de Chicago.

