La VI Bienal internacional de Cuenca, inaugurada a finales de noviembre del año pasado, contó con la participación de 120 artistas provenientes de los países del continente americano. Tuvo por tema América: cuerpos, vidas, historias.
El jurado consideró que el evento recibió un importante número de obras, cuyo conjunto presentó un nivel de excelencia muy equilibrado. En sus trabajos, los autores desarrollaron y problematizaron de diversos modos —a partir de experiencias particulares— la preocupación por la vida, a través de la metáfora del cuerpo y la reflexión en torno a la historia. La identidad subjetiva y la conciencia colectiva estaban inmersas en las propuestas de la exposición.

En numerosos trabajos se percibió que la conciencia individual y colectiva, interiorizada por los creadores como experiencia vital y estética, se manifestaba en diferentes niveles de figuración, dándose transgresiones de diverso grado, de acuerdo con las preocupaciones e investigaciones artísticas de los autores, llevando a reflexionar al espectador sobre las múltiples maneras de elaborar el mundo simbólico. En algunas ocasiones, el grado de sutileza era mayor. Los significados se construyen entre la evidencia inmediata y la abstracción, lo que genera una amplia gama de tendencias, posibilidades expresivas y propuestas que se concretaron en la presencia de artistas con distintas trayectorias.

En lo que respecta a premios y menciones, el jurado decidió que éstos se conferirían a artistas que están afirmando su carrera; creadores que han concurrido a este certamen con un nivel de calidad similar y una coherente investigación estética, y que desarrollaron de manera muy personal su labor dentro de las propuestas de la bienal. Para la distribución de premios se creyó conveniente que estuviesen representadas las tres líneas de la propuesta temática de la bienal, del modo siguiente: en lo relativo a "Vidas", el jurado consideró que los artistas con cierta tendencia hacia el misterio y la interiorización ven al ser humano como el centro del universo; dirigiendo su mirada hacia lo cosmológico, lo sagrado y lo profano, lo místico, proveniente de diversas fuentes y hacia múltiples espiritualidades, efectuando citas del pasado para configurar el presente. Dentro de este subtema fueron elegidos para compartir el tercer premio (US $10.000) Javier Rozo, del Perú, por su trabajo Planeta azul, y Julio Mosquera, de Ecuador, por Morador del umbral.

En el subtema "Cuerpos" se constató que los creadores expresaron la conciencia de la vida a través del cuerpo en situaciones de violencia, dolor, heridas del tiempo, dualidades de la existencia y dualidades en la imagen. En este subtema se privilegió el lenguaje digital, dividiendo el segundo premio (US $15.000) entre Gina López, de Colombia, por A través de la oscuridad III, y Marco Alvarado, de Ecuador, por Espiritualidad I.
En lo que respecta al motivo "Historias", se observó que los artistas han desarrollado lo simbólico como metáfora plástica, dando una narratividad conceptual en la estructuración de la imagen, una dinámica de espacios y tiempos y una inserción del trabajo creativo en la conciencia colectiva, que actuó como impulsora de la expresión artística. Los ganadores del primer premio (US $30.000) fueron Emmanuel Nassar, de Brasil, por su cuadro Incendio, y el grupo Bruna Truffa, Sebastián Leyton y Rodrigo Cabezas, de Chile, por su tríptico x más y (Sobre las castas).

Se otorgaron menciones de estímulo a diez jóvenes artistas participantes, y menciones de honor a los maestros que estuvieron presentes con trabajos en la muestra: João Cámara, Ana Bella Geiger, Vera Chaves Barcelos, todos brasileños.
Hubo un evento paralelo a la VI Bienal (el INVaDeCuenca), al cual asistieron artistas ecuatorianos, presentando instalaciones y performances.
La VI Bienal Internacional de Cuenca se cerró el 29 de enero, con la entrega de los premios, privilegiando una vertiente que pone la mirada en la existencia subjetiva, que se colocó en el debate contemporáneo del arte, dentro de un clima de fin de siglo y de milenio. En ese debate hay una preocupación general por el hombre y sus vivencias, y por la existencia humana en el contexto de la realidad de nuestras historias. En esa vertiente los puntos centrales de reflexión son la vida en su aspecto biológico o en su perspectiva metafísica, los temas ligados a lo cotidiano, al ambiente urbano, con sus dimensiones problemáticas en el mundo actual; signos culturales y raíces ancestrales, y el propio cuerpo del hombre o de la mujer proporcionan referencias fundamentales. En tal contexto, al artista se le sugiere el uso de distintos materiales y soportes, como también una apropiación del mundo simbólico, a fin de realzar que la identidad subjetiva es esencial en las sociedades contemporáneas. Es como si tuviese lugar una exploración endógena para reaccionar antropocéntricamente frente a la realidad.

Esto se ha venido constatando en las grandes exposiciones internacionales, con o sin temas, desde 1994, como en las bienales de Sao Paulo, Venecia, La Habana y Kassel. En estas muestras, así como en la de Cuenca, se constató, dentro de una multiplicidad de apropiaciones estéticas, la existencia de un lugar significativo para la reflexión sobre la historia social, la cultura en cuanto memoria, y el sujeto, no sólo ontológicamente como ser, sino también bajo la óptica del descubrir psicoanalítico. En todas estas situaciones de vivencia subjetiva el inconsciente colectivo emerge con fuerte presencia en la representación artística. Esto quiere decir que son los valores, asimilados a lo largo de la vida, los que surgen en la construcción de la imagen artística.
LISBETH REBOLLO GONÇALVES
Profesora y doctora de la Escuela de Comunicaciones y Artes de la Universidad de São Paulo. Critica de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, AICA.

