Las subastas de arte latinoamericano de la temporada resultaron ser más interesantes en retrospectiva que cuando realmente se llevaron a cabo. El primer hecho importante de notar es que les fue mejor de lo esperado. La actual situación económica de México no sólo sigue siendo desalentadora, sino que hubo una nueva devaluación, poniendo el peso a 10 por un dólar, algo difícilmente esperanzador para los compradores mexicanos. Las elecciones presidenciales de Venezuela habían mantenido a ese importante sector del mercado concentrado en la política nacional, en vez de mirar hacia futuras adiciones a sus colecciones, y el desempeño general del mercado bursátil de Nueva York durante los meses del verano había hecho que Chile, Argentina y la mayor parte del Brasil se mostraran cautelosos.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, no es de extrañar que el arte cubano, que cuenta con un fuerte sector coleccionista en Miami, haya sido el que más probabilidades tuvo en esta temporada, lo cual se confirma por el alto precio pagado en Christie's por La hebra, de Mariano Rodríguez, vendido en US$320.000 (se le habían calculado US$180.000/ 120.000), imponiendo un nuevo récord para este artista. Durante la venta de la noche en Christie's se vendieron todas las pinturas cubanas, incluida la hermosa Composición, 1956, de Amelia Peláez, vendida por US$140.000. Esta artista logró un récord mundial a la noche siguiente en la misma casa de subastas, cuando su obra Sin título se vendió por US$200.000. En Sotheby's, la recién descubierta Diosa de mar, de Mario Carreño, reportó US$290.000, muy por encima del cálculo de US$200.000/250.000, y Mujer con gallo, de Mariano Rodríguez, fue vendida en US$120.000 (el cálculo era de US$70.000/90.000).

Hubo algunas decepciones incluso en este sector, como, por ejemplo, los dos paisajes de La Habana del siglo XVIII, de Dominic Serres, que no lograron venderse en Sotheby's. (El precio estimado para cada uno era de US$200.000/250.000). Probablemente, las pinturas habrían tenido una mejor oportunidad de venderse si el artista hubiera sido un nativo o un español. No obstante, cabe anotar que, en el pasado, las ofertas de paisajes cubanos del siglo XIX nunca habían despertado el interés de los coleccionistas de esa isla, con el mismo entusiasmo que estos artistas extranjeros han generado en los coleccionistas mexicanos, chilenos o argentinos.
Esto se comprobó esa misma noche cuando una pintura de Juan León Palliere se vendió en US$200.000, muy por encima de su estimado de US$35.000/ US$45.000, estableciéndose un nuevo récord para el artista. Esto también demuestra la fuerza de la continua participación argentina en la subasta, la cual se ha incrementado significativamente durante los últimos 3 años.

En ambos casos hubo suficiente evidencia de que el mercado mexicano todavía está presente y que le va bien, a un nivel de precios más bajo del calculado. El cuadro Hacienda de Chimalpa, de Velasco, vendido en Christie's por US$500.000 (se habían calculado $500.000/700.000), tuvo éxito, si se tiene en cuenta que era una obra que no podía sacarse de México por disposición de las actuales leyes sobre el patrimonio nacional. Madre feliz, de Tamayo, se vendió en Christie's en US$400.000, por debajo de los US$500.000/600.000 que se habían previsto. Una obra de esta calidad hubiera alcanzado un mejor precio unas dos temporadas atrás, pero de todas formas es alentador ver que se vendió, así como la preciosa Niña bonita, también de Tamayo, vendida en US$450.000, aunque no se había vendido en noviembre de 1995 en Sotheby's, cuando se le había avaluado entre US$700.000 y US$900.000. Sotheby's vendió sus lotes Visita inesperada, de Varo, por US$475.000 (el cálculo era de US$450.000/550.000), y la hermosa Still Life with Ice Cream and Melón, de Tamayo, por US$500.000. Three Ice Creams, del mismo artista, se vendió por US$250.000 (se había calculado en US$250.000/350.000). De la nueva generación vale la pena resaltar que Julio Galán logró un nuevo récord mundial en la subasta con su obra El encantamiento #3, que se vendió por US$68.000 en Christie's (el cálculo era de US$55.000/75.000).

Aunque los coleccionistas venezolanos fueron cautelosos durante las ventas, la preciosa escultura que tenía Sotheby's, titulada Eva, de Narváez, subió a US$240.000 (el precio estaba calculado en US$150.000/200.000), un muy buen precio para la artista, que además respalda la vieja máxima de que las obras que salen por primera vez al mercado y que son de buena calidad, se venderán bien, incluso bajo las condiciones de un "mercado cauteloso".
La parte contemporánea de las ventas ha llamado mucho la atención en recientes ofertas. Este es un sector en el cual los artistas brasileños tienen un lugar destacado: Daniel Senise, Mira Schendel y Adriana Varejão son de recordar por haber realizado exitosas ventas en las subastas de primavera. Esta vez, la sección de arte contemporáneo de Sotheby's fue absorbida en gran parte por una selección de obras donadas por los artistas en beneficio del Museo de Arte Contemporáneo de Marco Monterrey. Estas obras, de famosos artistas contemporáneos latinoamericanos como Jorge Tada, Nahum Zenil y Arnaldo Roche, se vendieron en su totalidad y le aportaron US$430.100 al museo, mucho más de los US$330.000 que se esperaban. Al resto de la sección también le fue muy bien; solamente tres de las trece obras no lograron atraer a los postores.

La sección de arte contemporáneo de Christie's también tuvo éxito y logró establecer nuevos récords para Lygia Clark (US$29.000), Nicolás Leiva (US$27.600), Gego (US$57.500) y José Bedia (US$46.000). Los nuevos compradores fueron una importante contribución para las dos ventas, como se deduce del aumento en el porcentaje de coleccionistas estadounidenses y compradores colombianos. Los experimentados coleccionistas de los Estados Unidos que asisten a las subastas reconocen una buena ganga cuando la ven, y en el momento, el mercado favorece al comprador, especialmente para la clásica "primera generación" de artistas de la Escuela Mexicana. Con la reciente aparición de Obregones de buena calidad, los compradores colombianos habían estado regresando a las subastas, pero ahora están comprando del otro lado de la frontera, demostrando que el arte latinoamericano definitivamente ha superado los límites nacionalistas.
El precio más alto de esta temporada lo alcanzó Nativite, de Wifredo Lam, vendido por US$800.000 al Museo Reina Sofía. Esta es la compra más importante hecha por una institución europea en el mercado latino, y es una prueba más de que el arte latinoamericano está expandiendo su base de coleccionistas aún más allá, a medida que nos aproximamos al nuevo milenio, y que el arte de la periferia ha obtenido finalmente el reconocimiento de la corriente dominante de coleccionistas en el mercado internacional.
Totales:
Total del arte latinoamericano, partes 1 y 2, en la subasta de Sotheby’s: US$7.468.220.
Total del arte latinoamericano, partes 1 y 2, en la subasta de Christie’s: US$9.019.455.
Promedio de ventas por lote en Sotheby’s: 69,05%. Vendido por: US$75,47%
Lotes ofrecidos: 210.
Promedio de ventas por lote en Christie’s: 60%. Vendido por: US$61 %.
ALBERTO BARRAL
Dealer privado en Nueva York. Especializado en el mercado latinoamericano. Anteriormente estuvo en Christie’s como director de Latin American Client Services Department.

