Exposición Individualene 1999 - mar 1999· Por José Antonio Pérez Ruiz

Peter Gaztambide

Galería Botello

Peter Gaztambide trae a la consideración pública una extensa colección en la cual resume su actividad creativa de los últimos cinco años. La mayor parte de su producción son medios mixtos con acercamientos a lo figurativo. No obstante, se ha esforzado por mantener un equilibrio que le permite establecer un balance estético donde su abstracción característica asume roles activos. Cuando examinamos su labor, recordamos las convicciones expresadas hace varios milenios por Heráclito en torno a la realidad, al afirmar que "el ser es y no es". En esta presentación logra evidenciar cómo los elementos objetivos están integrados por factores que, si los tomamos por separado, poseen cualidades inconcretas. Semejante situación le conduce a acercarnos a la vida cuya complejidad proviene de una química con cada elemento codificado, la cual precisa de entendimientos preacordados para definirlos. En muchas de sus piezas hay perfiles que le sirven para demarcar los componentes orgánicos existentes en sus lienzos. Delimita así zonas en las cuales predominan tonos cálidos en aparente contraste. Suscita climatologías ópticas a veces tan activas que parecen ser espacios en estado de ebullición. Ocasionalmente, establece parcelas de tranquilidad dirigidas a acentuar las efervescencias cromáticas. Ese recurso inyecta elementos de hiperactividad a las formas libres impresas en sus telas.

Exposición Individual: Peter Gaztambide — imagen 1
Peter Gaztambida. Represiones, 1998. Óleo sobre lienzo. 92 x 122 cm.

Vale la pena mencionar cómo nos lleva Peter Gaztambide a explorar en una cartografía íntima, integrada por formas presentadas como si se tratara de remanentes de recuerdos. Debe destacarse la manera en que, a través de una fantasía controlada, lleva al contemplador a frecuentar caminos que los cálculos no logran descubrir. Nos convida así a ingresar en células estéticas donde el artista comparte, y hasta cierto punto resume, su cosmología privada. De otra parte, cuando confronta al espectador con piezas predominantemente antropomórficas, da la impresión de querer llevar al público a experimentar trances visionarios. Al verlas en conjunto, estas composiciones lucen como poderes contrincantes en plena pugna. No obstante, a lo que aspira es a demostrarnos que su máximo esfuerzo está destinado a conferirle al color un rol especial: lo convierte en evento psicológico. Otro punto a comentar es la manera en que Gaztambide recurre a una óptica distanciada de lo cotidiano. Parece que por medio de su obra ratifica, en muchos casos, experiencias ya vividas. Ocasionalmente, reactiva expedientes archivados, con el fin de actualizarlos. Su propensión a retrotraernos idealmente le permite poner en funciones mecanismos para comunicarnos con el pasado. Al asomarnos al acopio hoy presentado nos percatamos de que en esta producción el autor ha descubierto un yacimiento de materiales propicios para invocar los poderes que permanecen al margen de la razón. Esas representaciones, por tanto, no están sometidas a leyes físicas, y permiten a quienes se concentran en ellas sentirse en estado de suspensión física, emocional y espiritual. Resulta así porque al empujarnos hacia la frontera entre realidad y abstracción, refieren a quienes las estudian a hurgar en los niveles psicológicos existentes en ellos. Por esa razón, en sus trabajos se perciben siluetas que aparentan estar esfumándose consistentemente. Tal situación, mantiene al público interesado en descifrarlos. Ese estado de evanescencia nos refiere la capacidad humana para trascender tiempo-espacial. De ello derivan diálogos que nos proyectan a dimensiones sorpresivas.

JOSÉ ANTONIO PÉREZ RUIZ

Peter Gaztambide, por José Antonio Pérez Ruiz | artnexus