ExpoArte Guadalajara 98

Joseph Beuys. Trineo, 1969. Trineo de madera, fieltro, cinturones, linterna, manteca y cuerda. Sello de oro en el trineo (cruz café). Edición de 50. 43 x 111 x 43 cm. Galerie René Block.

Feriaene 1999 - mar 1999· Por Ernesto Sosa

ExpoArte Guadalajara 98

El impacto de las crisis económicas sobre el consumo del arte no ha sido debidamente estudiado. La lógica parecería indicar que el mercado del arte se contrae en situaciones de inestabilidad; sin embargo, a veces ocurre lo contrario. En el caso de México, la última de una larga cadena de crisis sí parece haberse guiado por esa lógica primaria, y para muestra está la VII Feria Internacional de Arte Contemporáneo, Farco. Esta exposición anual de galerías llegó a su séptima edición en medio de la polémica en torno a su viabilidad. Su presidenta Gabriela López Rocha propuso que para la continuidad del proyecto se necesitaría la creación de un consejo de administración y un fondo de US$350 mil como base para que crezca el financiamiento para otorgar becas y adquirir trabajos que formarán el acervo del Centro Cultural de Arte Contemporáneo de Guadalajara. Hay que recordar que el proyecto de Farco recibe apoyos estatales y de instituciones como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes. Aun así, el sector de la cultura ha sido el que más ha padecido los recortes presupuestarios derivados de las crisis económicas crónicas que padece el país, y que se han acentuado en los últimos meses por la inestabilidad financiera internacional y la baja en los precios del petróleo. Ello hace que Farco sea una empresa cultural vulnerable y que requiera de apoyos de la iniciativa privada y del Estado.

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Sandy Skoglund. El coctel, 1992. Foto en cibarcromo. 137 x 180 cm. Espace d'Art Yvonamor Palix.

En esta ocasión sólo participaron 42 galerías, menos de la mitad del año pasado, lo cual generó rumores en torno a la desaparición de la feria, pero su presidenta asegura que un número ideal sería de 50 a 52. Es decir, una feria pequeña pero viable económicamente. En este sentido hay que señalar las dificultades por las que atraviesa un proyecto de este tipo, que aun cuando tiene un aspecto comercial es, en esencia, cultural, en un país en el que el arte contemporáneo es asunto de pocos y predomina un gusto conservador. Y es esta característica la que hace importante un proyecto como el de Farco, en un país que no cuenta con bienales internacionales que permitan una visión más general sobre el acontecer internacional del arte. La feria permite una aproximación a la producción de otros países por parte de muchos artistas mexicanos, y en ello radica su aspecto cultural, aun cuando su objetivo fundamental sea abrir brecha en el raquítico consumo de arte contemporáneo en el país.

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Alfredo Jaar. Es difícil, 1997. Aviso de 10 hojas con impresión electrostática sobre papel amarillo. 25.4 x 50.8 cm. Art Metropole.

Al parecer, Farco 98 estuvo marcada por el arte conceptual con obras que rinden homenaje a Duchamp, Beuys y Warhol, tendencia influyente en los noventa y que en esta ocasión se ve reforzada con la exposición, paralela a la feria, de la colección Patchett titulada Double trouble (problema doble), en la que la ironía y el humor son el toque preponderante, con obras del dadá y Fluxus. Dentro de Farco, la más importante pieza a la venta fue sin duda FBI plate, 1984-1985, de Jean Michel Basquiat y Warhol, acrílico y serigrafía sobre tela de 197 x 276 cm, valuada en US$230 mil, en la Galería Espace d’Art Yvonamor Palix, con sede en París y México, D. F. En contrapartida, la Galería Art Metropole de Canadá apuesta a la obra de arte múltiple asequible para una mayor población, con obras de artistas como Jeff Koons por US$500, o la Galería La B. F. de Monterrey, México, que presenta artistas jóvenes con obras hasta de US$50, de Lorenzo Ventura. Dentro de este contexto, la Galería Ramis Barquet, de México, que maneja firmas internacionales, optó esta vez por presentar al joven artista Marco Arce, con 100 obras de pequeño formato, a US$200 cada una.

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Marco Arce. Sin título, 1998. Acuarela y gouche sobre papel. 12.8 x 17.8 cm. Galería Ramis Barquet.

La participación de galerías sudamericanas fue mayoritaria, con la presencia de Local, Sala Alternativa y Sala Mendoza, de Caracas, Venezuela; Camargo Vilaga y Luisa Strina, de São Paulo, Brasil; El Museo, de Bogotá, Colombia, y Jacobo Karpio Atma, de San José, Costa Rica, galerías cuya labor ha permitido la difusión del trabajo de artistas como Valeska Soares, Ernesto Neto y Tunga, de Brasil; Nadín Ospina y Rodrigo Facundo, de Colombia, José Antonio Hernández Diez, de Venezuela, y Eugenia Vargas, de Chile, entre otros, que ya se habían presentado en exposiciones en México, como en la colectiva Así está la cosa, en el ahora desaparecido Centro Cultural de Arte Contemporáneo de la ciudad de México.

La mayoría de las galerías participantes presentaban trabajos inscritos dentro del arte conceptual, y sólo dos o tres llevaron obras que podemos calificar de pintura pintura, término un poco arbitrario con el que ahora se designa a cualquier trabajo de bidimensionalidad en un soporte tradicional. La abundancia de instalaciones y arte objeto, que al parecer se presenta en la mayoría de las muestras internacionales, desde Venecia hasta São Paulo o desde Madrid hasta Chicago, es un indicador del auge del arte conceptual sobre otras formas artísticas. Al parecer, lo dicho por George Steiner, en el sentido de que en el siglo próximo sería más recordado Duchamp que Picasso, parece convertirse en una realidad. Esta VII ExpoArte Guadalajara, pese a su carácter limitado y, en alguna medida, periférico, pone sobre la mesa los problemas del arte de nuestro tiempo y, para muchos, nos guste o no, traza ciertos derroteros por los que transitará la producción plástica mexicana.

ERNESTO SOSA

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