Exposición Individualene 1999 - mar 1999· Por Pablo Helguera

Eduardo Kac

Galería Aldo Castillo

Pocos artistas tienen en Chicago la creatividad indagadora del brasileño Eduardo Kac, un artista que ha pasado de hacer holografía a programas de computación, de instalaciones a eventos de performance. En uno de ellos, Kac se instaló quirúrgicamente en el muslo, y a la vista del público, un microchip de computadora, que lo registraba en un archivo electrónico de ganado utilizado para localizar animales perdidos. Asimismo, Kac inventó un robot electrónico (que llamó Ornitorrinco) que puede ser controlado a control remoto por varios usuarios a través de Internet.

Los varios experimentos de Kac en la poesía, la holografía, la computación y la robótica no sólo muestran su inquietud y curiosidad creativa, sino que también reflejan los intereses claros, centrados y rigurosos de una inteligencia sensible que es atraída por la seducción de lo nuevo, pero que no pierde el fondo de la poética literaria y visual.

Exposición Individual: Eduardo Kac — imagen 1
Eduardo Kac. Erratum II, 1994. Impresión Iris sobre papel arches. 50,8 x 76,2 cm.

Curiosamente, y a pesar de que Kac ha pasado muchos de sus años de formación en Chicago (primero como estudiante y luego como profesor en el Instituto de arte de Chicago), la mayoría de sus proyectos de exposición los ha realizado en otras ciudades. Después de una breve ausencia de Chicago, Kac ha regresado con nuevas energías e interés de exponer en esta ciudad. Esto se nota muy bien en la exposición que presenta en la Galería Aldo Castillo, 233 W. Hurón, titulada Language Works y curada por Julia Friedman.

En la exposición, el espectador puede adquirir un botón de muestra de la fascinación constante de Kac por una serie de temas: uno de ellos, la manera como funciona el lenguaje, la frontera entre lo visual y lo textual, y entre lo tecnológico y lo literario. Desde sus primeros años, Kac investigó el lenguaje a través de la holografía, un medio que permite presentar una imagen determinada de manera tridimensional y una sensación de movimiento. A partir de ese medio, Kac trabajó durante diez años en el desarrollo de lo que denominó Oholopoesía: poemas que se pueden leer de manera distinta dependiendo de la dirección o posición en la que uno esté. Sin duda, una de las bases de la obra de Kac ha sido el importante legado de la poesía concreta brasileña e internacional. Posteriormente, como se ve en Language Works, Kac buscó otros tipos de interactividad a través de los programas de computación. En esta exposición el espectador puede entrar en un programa a través del cual puede leer un poema de muchas maneras distintas, dependiendo de las decisiones que uno vaya tomando al hacer click en la pantalla. El crear un poema con muchas opciones de lecturas (lo cual tiene una tradición literaria en Latinoamérica: basta recordar Rayuela, de Julio Cortázar, o Blanco, de Octavio Paz) obliga al lector a ser más activo y creador de significados. 

Las obras tienen orígenes conceptuales complejos. Por ejemplo, otra obra, titulada UPC, consiste en un video proyectado en la pared con letras diagonales que cruzan la pantalla, formando frases como Nothing Above to Left or Right Nothing Below (Nada sobre la izquierda o nada abajo de la derecha). Kac demuestra un gran conocimiento de las teorías de la semiótica y provee explicaciones notables de sus experimentos, aunque sí es difícil imaginar que algún espectador podría advertir las conexiones entre esta obra y el hecho de que, como menciona el artista, esta obra toma una posición nihilista, sugiriendo que las dicotomías rígidas del pasado, tales como la izquierda y la derecha políticas o el arriba (cielo) y el abajo (infierno) religiosos, están cediendo ante las fuerzas económicas. El título de la obra, UPC, es la sigla de universal product code.

Visto de esta manera, el poder último de las obras de Kac radica no necesariamente en la estructura conceptual que la da a la luz, la cual es la base de la inspiración del artista, pero no el punto de entrada del espectador, sino el impacto de la dimensión poética que les es inherente. No se necesita ser un especialista en semiótica para entender que hay un lenguaje, tanto visual como literario, en estos aparatos fríos que son las computadoras. Y que por un momento podemos olvidarnos de que estamos ante una pantalla electrónica, y tener un corto momento de ilusión del espacio poético. Después de todo, no se trata de explicar, sino de presentar una infraestructura que dé lugar a una multiplicidad de experiencias e interpretaciones. Wittgenstein pensaba que el lenguaje sólo era útil para que nos diéramos cuenta de su ineficacia para describir el mundo: "Sólo estoy describiendo el lenguaje, no estoy explicando nada". En el caso de Kac, el lenguaje tampoco es definitivo, pero tampoco inútil: su utilidad radica en ser muchas cosas posibles al hacernos navegar en el seductor laberinto de sus obras.

PABLO HELGUERA

Eduardo Kac, por Pablo Helguera | artnexus