Exposición Individualene 1999 - mar 1999· Por Augusto Chimpen

Betsabeé Romero

Galería Lilián Rodríguez

Hace trece años que la Galería Lilián Rodríguez abrió sus puertas y ha llevado a cabo algunas exposiciones de intercambio entre su natal Argentina y Canadá para promover el arte latinoamericano en Montreal.

La joven Romero (1963) posee una maestría en Bellas Artes; estudió un año en L’Ecole du Louvre de París, y está terminando su doctorado en Historia del Arte. Su obra es decorativa, colorida, balanceada y rica en iconografía mexicana. Además, es conceptual y vanguardista y se interesa por los temas políticos, ambientales y religiosos, con una fusión postmodernista de la imaginería de la colonización mexicana. Trabaja en series con diferentes conceptos, de modo que su lenguaje visual cambia constantemente.

Exposición Individual: Betsabeé Romero — imagen 1
Batsabeé Romero. Territorios paranóicos IV, 1998. Técnica mixta sobre tela. 50 x 60 cm. Foto: Paul Litherland.

Las pinturas de Romero son "construcciones" en las cuales pega el lienzo pintado a un pedazo de madera contra-chapada; luego la monta en un grueso y ancho marco cubierto de vidrio, y llena el espacio con elementos orgánicos como, por ejemplo, rosas secas, tallos con espinas, o plumas de aves. Su intención es romper la tradición del marco como complemento. Romero quiere que éste sea parte de la obra y le dé solidez física y visual. En series anteriores, la artista pegó el lienzo pintado sobre capós, guardabarros y puertas de automóviles, creando así "pinturas esculturales". Romero también ha realizado pinturas de imaginería de la colonización mexicana mezcladas con imágenes famosas del arte pop de Warhol, Wesselmann y Lichtenstein, evocando poderosas imágenes.

Esta exposición se titula Huellas de un edén, haciendo "referencia a las imágenes florales de las pinturas populares del arte barroco mexicano que aparecían en los vestidos o en las cortinas de los santos, y que hacen alusión al paraíso"1. A primera vista, algunas de las obras dan la apariencia de pinturas florales coloniales debido al uso excesivo de sombras ocres y a los tonos desteñidos de los fondos, como si el tiempo hubiera levantado la pintura del lienzo. Si se les mira de nuevo, son obras de vanguardia, por los anchos marcos con rosas secas. Hay sentimientos ambiguos hacia su obra.

Territorios paranoicos IV es una equilibrada imagen general de flores en colores brillantes y oscuros. El marco está pintado de dorado y, con la imagen de las flores, la idea de pinturas coloniales viene a la mente de inmediato. Al mirarlas más de cerca, vemos que Romero clavó a la florida imagen siete pequeñas serpientes de plástico. Este símbolo hace cambiar completamente la interpretación; "esta invasión de serpientes da un significado de paraísos perdidos, una oposición a la bondad, y significa también una de las invasiones más terribles que sufrimos".

Paraísos paranoicos V es otra pintura colonial de flores, pero transmite una sensación diferente de la de las otras. Parece parte de un mural, por los parches de yeso, el pesado empaste y las pesadas pinceladas lineales; está pintada sin excesivo rigor, y tiene apariencia antigua. Podemos ver que la artista logra lo que deseaba, porque se nos transmite a través de su obra.

Como dije anteriormente, su lenguaje visual cambia drásticamente de una serie a la otra; de esta forma, Romero mantiene su obra fresca y gratificante. Lo único que permanece característico de su estilo es el grueso y ancho marco con flores secas. Su aceptación en el mercado internacional se está consolidando rápidamente.

Su exposición marca un nuevo comienzo para el arte latinoamericano en Montreal. La del próximo año en el Museum of Fine Arts de la misma ciudad presentará Arte mexicano moderno, 1900-1950, y seguramente les dará más notoriedad a los artistas de Latinoamérica.

NOTA

1. Entrevista con la artista, octubre de 1998.

AUGUSTO CHIMPEN

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